Gerardo Gandini: Adiós al lúcido nocturno

El viernes murió en Buenos Aires Gerardo Gandini. Pianista, compositor, director, fue una figura central en la música argentina.
domingo, 24 de marzo de 2013 00:00
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Seguramente será recordado como una de las personalidades más impresionantes que tuvo la música argentina en toda su historia. Impresionante por la voracidad con la que abordó la música, o las músicas, y sus problemáticas, y al mismo tiempo por la lucidez con que distinguió unas de otras, para abrazarlas sucesivamente. Arnold Schoenberg y Georges Gershwin, por ejemplo, entraban en su piano con la misma intensidad con la que de ahí mismo salía un tango de Juan Carlos Cobián. Schumann, Chopin y otros avatares de la historia podían pasar por su música como un suspiro delator, casi como la hendija por donde el presente espiaba el pasado, o viceversa.

El viernes murió en Buenos Aires Gerardo Gandini, pianista, compositor, director, gestor, además de óptimo lector y ávido mirador de cine. Tenía 77 años y deja una obra importante, poliédrica, sólida e inspirada. Una obra en la que, al final de cuentas, nada resulta casual. Aprendiendo y enseñando continuamente, Gandini fue maestro de generaciones de compositores y un pianista de asombrosos recursos.

En composición se formó con Alberto Ginastera en Buenos Aires y con Goffredo Petrassi en la Academia Santa Cecilia de Roma, y estudió piano con Pía Sebastiani, Roberto Caamaño e Ivonne Loriod. Escribió música de cámara y para orquesta, desarrolló con originalidad su visón de la ópera, y compuso para el cine y el teatro.

Además, fue en algún momento el arreglador de Fito Páez, y antes el pianista del Piazzolla tardío. También fue el artífice de los postangos, elaboraciones y rediseños muy personales de clásicos del repertorio ciudadano, con los que grabó varios discos. Incluso uno, en vivo en Rosario, por el que recibió un Premio Grammy Latino en 2004.

Gandini dirigió además el Centro de Experimentación del Teatro Colón (CETC), fue director musical de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires a partir de 2001 y compositor residente del Teatro Colón en 2003.

Es difícil encontrar un centro en una obra amplia como la de Gandini. Sería más fácil pensar en movimientos en torno a una idea central: la del tiempo y el espacio en el sentido más amplio. Jugando muchas veces entre los límites, el compositor y el pianista sabían bien por donde caminaban y podían así superar tentaciones y separar las aguas de las tradiciones cultas y las populares.

Los dúos con Ernesto Jodos, pianista de jazz, tienen que ver con eso, del mismo modo, desde otro lugar, que sus ocho sonatas para piano, de una originalidad interior y exterior asombrosa; o su lectura schumaniana en Liederkreis, escrita con Alejandro Tantanián, y el lirismo nocturno de La ciudad ausente, junto a Ricardo Piglia, óperas con las que marcó nuevas perspectivas para el género lírico. "Músico en general", se solía definir a sí mismo. Con Gandini se va uno de los intelectuales más lúcidos y tenaces de la música argentina.

Fuente: La Voz

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