Juan Palomino filma en Angola y Etiopía

miércoles, 25 de septiembre de 2013 00:00
miércoles, 25 de septiembre de 2013 00:00

Si bien es la primera vez que visita África, Palomino posee una gran afinidad con este continente, no sólo por la admiración que siente hacia el primer presidente de la República de Angola, el poeta, médico y político Agostinho Neto, sino además por distintas actividades que lo vinculan con la reivindicación de profundos lazos culturales y humanos que existen entre africanos y sudamericanos.

“El viaje iniciático que emprende mi personaje es el viaje mismo que estamos haciendo nosotros mientras vamos conociendo Angola. Para mí es algo muy fuerte porque, a mis 52 años, besar el continente africano -eso fue lo que hizo el primer día, al llegar a Luanda- fue una experiencia muy intensa e inspiradora”, afirmó el actor en diálogo con Télam, en un momento de pausa del rodaje.

Palomino interpreta a Hermes, un antropólogo argentino que durante 20 años se dedicó a la investigación de antiguas culturas y a la comparación de sus cosmogonías, y que además prepara una obra teatral inspirada en un mito Dogon que plantea la existencia humana como el resultado de un experimento realizado por seres de otros mundos.

Sus investigaciones lo llevan al África, donde comienza a indagar en culturas primitivas que aún hoy llevan en forma oral conocimientos milenarios, y en ese viaje iniciático experimenta una transformación personal y una visión reveladora que lo lleva a expandir su conciencia y a obtener la información que estaba buscando.

“Mi personaje desde muy niño no sabe explicarse la necesidad de contar las historias del origen del hombre, que son las mismas que se narran en viejos relatos de las culturas africanas Dogon y Tchokwe. Es algo que le viene desde muy adentro, un gran impulso que lo lleva a armar una obra de teatro como una forma de acercarse a la gente e intentar develar ese misterio”, explicó el actor.

La primera etapa del rodaje se desarrolló a unas seis horas de la capital angoleña, en el poblado de Dondo, más precisamente en el río Kwansa, que divide las provincias de Luanda y Kwansa Norte, y donde la película encuentra al personaje de Hermes a bordo de una canoa, mientras se entrega al éxtasis contemplativo del paisaje y se deja llevar por el ritmo de un tambor improvisado por uno de sus guías.

Luego, a bordo de un helicóptero cedido por la policía angoleña, la cámara de César sobrevoló el mismo río y las cataratas de Kalendula, en la zona de Malange, para recrear el viaje subjetivo del personaje, que -luego de tomar un brebaje- se eleva espiritualmente y comienza a viajar por los aires, observando todo ese territorio desde las alturas.

“Estoy en el inicio del viaje. Tengo claro lo que quiere el personaje y trabajo con esa necesidad de la búsqueda y del encuentro con lo desconocido. Quiero que este personaje vibre, viva, dude, grite y llore, porque deseo esencialmente trabajar con sus estados emocionales”, dijo Palomino acerca de su composición de Hermes.

Para Palomino, que su personaje busque su origen “significa buscar el origen de una civilización. Por eso también Oko -un joven angoleño que viaja a Buenos Aires- busca sus raíces y el destino de sus ancestros".

"Ambos se encuentran buscándose. Uno buscando el origen del hombre y el otro buscando el origen de sus antepasados traídos a América como esclavos”, repasó.

El actor, que además forma parte de la agrupación poético-musical Negros de Miércoles, donde hace coros y recita “Ritmos de la esclavitud”, del peruano Nicómedes Santa Cruz, tiene una relación muy estrecha con el artista plástico uruguayo Daniel Pérez Acosta, descendiente de africanos angoleños y cuya obra aborda la historia sufrida de los negros en América.

“La última película que protagonicé fue `Viaje a Tombuctú`, una coproducción argentino-peruana dirigida por Rosana Díaz Costa, que habla de la problemática en los años 80 en Perú y describe cómo se va degradando una familia y cómo se degrada a su vez el Perú mismo debido a las grandes diferencias sociales”, recordó Palomino.

Y añadió: “Cuando surge Sendero Luminoso muchos jóvenes deben emigrar a diferentes países, y mi personaje debe irse a Tombuctú. Es todo muy llamativo, porque ese fue mi primer trabajo como actor en el Perú, de donde son mis padres, y esta es mi primera vez en el Africa. Es una gran casualidad porque ahora puedo decir que para mí Angola es mi Tombuctú”.

Una vez que concluya su viaje por África, Palomino regresará a Buenos Aires para terminar “Los dioses del agua” y prepararse para “El fusilamiento de Dorrego”, filme de Nacho Garasino donde interpretará a Manuel Dorrego, personaje histórico al cual ya encarnó en “La tentación”, obra de Pacho O`Donell que le valió el premio Florencio Sánchez al mejor actor. (Télam)

Comentarios