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Los libros salvan

Hay que tener un libro en la mochila, cartera, bolso o portafolio. Eso puede salvarnos.
lunes, 31 de marzo de 2014 00:00
lunes, 31 de marzo de 2014 00:00

Lunes: luego de postergar un estudio médico por varios días, decidí que era el momento de hacerlo. Pero antes, había que autorizar la orden en la obra social. Muchos hemos estado en esa situación de encontrarnos con el número 133 y recién ver que van por el 14. Pero los libros salvan y ahí estaba mi ejemplar de SALINGER. Una biografía del escritor que se escondió de las miradas de las personas, de las entrevistas, de los fotógrafos y que, luego del éxito qué significó “EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO” (1951), convertido en un clásico de la literatura de los Estados Unidos casi de inmediato; los NUEVE CUENTOS (1953); FRANNY y ZOOEY (1961) y aquel de título desconcertante “LEVANTAD, CARPINTEROS, LA VIGA DEL TEJADO Y SEYMOUR: UNA INTRODUCCIÓN (1963), desapareció y no volvió a publicar nada. Son 734 páginas escritas por Shields y Salerno que vienen a salvarme del aburrimiento máximo que puede resultar de la espera para hacer un trámite. ¿Cómo escribir una biografía de alguien que decidió desaparecer? El libro recopila fragmentos de entrevistas de personas que afirman haberlo conocido, fotografías (algunas de ellas con notas como: “aquél de espalda puede ser Salinger”), comentarios de familiares y documentos. Los autores, durante años, juntaron todo aquello que pueda ser útil para descubrir quién era Salinger y por qué rechazó la fama. El cartel que indica el turno dice 133 y mi libro ya lleva 86 páginas leídas.
Martes: orden autorizada en mano y ya me encuentro a las 8.30 am haciendo nuevamente una fila. Ahora, espero a una secretaria que, según el cartelito pegado en la pared, a las 8.30 am ya estaría de cuerpo presente. Son las 9.20 y ya somos un lindo tren de personas esperando. La señorita llega, nos anota y nos dice que apenas llegue el doctor comenzaría a llamarnos de a uno. Aún estoy leyendo la primera parte de las cuatro que conforman el libro. Jerome David Salinger es el escritor que se esconde. Al igual que Holden, el protagonista de su novela más famosa “EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO”, proviene de una familia de clase alta de New York. Ambos con un gran cariño a su madre y su hermana, y ambos con una relación conflictiva con su padre. Salinger fue a varias escuelas privadas en donde negaba ser judío para ser aceptado, pues con tener dinero no alcanzaba. En sus cuatro libros, siempre dejó marcado su descontento con esa vida y todo lo que ella representaba. En todas las escuelas a la que asistió, aún en la academia militar donde terminó sus estudios, formó parte de los grupos de teatro y los periódicos, como así también se hizo expulsar de todos ellos. La señorita me dice que es mi turno. Cierro el libro y ya llevo 130 páginas leídas.
Viernes: Rentas. Tenía que pagar la patente del auto y si lo hacía durante esos días, existía un beneficio, llamado descuento -algo siempre bienvenido-. Por supuesto que eso mismo pensó un montón de personas más. Tercera jornada de larga espera. Una señora algo enojada le grita a otra que no se haga la viva y que vaya al final de la fila que es por allá. La misma señora me pregunta al rato si la fila avanza o sólo es su percepción de que todo está quieto. No contenta con mi respuesta, grita y consulta: “¿Esto avanza o qué?”. SALINGER sigue al lado mío. Abro el capítulo en donde me había quedado. Nuestro escritor decide enrolarse en el ejército. En sus propias palabras, andaba en busca de nuevas experiencias; para algunos que dieron testimonio, afirman que era para llevarle la contra al padre; para otros, estaba loco. De cualquier manera, no tenía idea de qué le esperaba allí. Salinger formó parte del 12º Regimiento de Infantería de los Estados Unidos y participó del desembarco en Normandía el 6 de junio 1944. Nunca pudo recuperarse de aquello. Sus compañeros del ejército hablan de aquel día sangriento; de cómo Salinger llegó a la playa nadando entre los cadáveres de soldados amigos que flotaban delante de él a medida que las ametralladoras alemanas no dejaban nada en pie. El protagonista de esta biografía vivió hasta el año 2010. Es en los momentos de descanso, en plena guerra, cuando escribe los primeros capítulos de su primera novela. En una de las pocas entrevistas, dijo que llevaba los escritos debajo del uniforme: “Eran mi amuleto y a ellos les debo la vida”. Los libros salvan. A Salinger le permitió terminar su enorme obra de 4 libros; a mí, me dejó llevar decentemente las horas de filas y esperas y señoras gritando. Cada uno pelea la batalla que puede.

Por Christian Morales
Propietario de Sophía Libros
Esquiú 861 Local 2
Paseo Los Lapachos
 

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