A Telón Abierto

martes, 24 de noviembre de 2015 00:00
martes, 24 de noviembre de 2015 00:00

En la entrega del pasado viernes, esta columna publicó un informe del periodista Pablo Sirven, que había aparecido el domingo 15 del mes en curso en el diario La Nación bajo el título “Todo cambia”. En él, el columnista porteño daba cuenta de la polémica que había generado el uso de la canción como cortina musical de los programas televisivos de la veterana Mirtha Legrand, con la aclaración de que el tema le pertenece al chileno Julio Numhauser, fundador del grupo Quilapayún, y “hubo quienes lo acusaron de plagio puesto que su letra es casi idéntica a la poesía ‘Muda la vana esperanza’, de Juan Alfonso Carrizo, un erudito catamarqueño que murió en 1957”. El artículo en cuestión motivó a que nos metiéramos en las entrañas mismas de la historia del tema y logramos lo que buscamos: ciertamente, comparando las letras de “Todo cambia” y “Muda la vana esperanza”, hay una similitud increíble. Por lo que todo indica, el chileno se apropió de una letra anónima, sin aparentemente aclarar su verdadero origen al momento de registrar la canción. Lo que está claro es que “Muda…” se trata de un estilo pampeano recopilado en 1933 por Juan Alfonso Carrizo, considerado como uno de los investigadores argentinos más importantes de la poesía oral en América y autor de la más grande colección de cantos populares. Carrizo nació en San Antonio (Fray Mamerto Esquiú) el 15 de febrero de 1885 y murió el 18 de diciembre de 1957 en San Isidro (Buenos Aires).



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Para que nuestros lectores saquen sus propias conclusiones, transcribimos la letra de ambas composiciones. “Muda la vana esperanza”: Muda la vana esperanza/muda todo lo profundo/de modo que en este mundo/todo presenta mudanza. Muda el fiel de la balanza/mudan de estación los años/y con disgusto tamaño/de traje muda una viuda. Y así como todo muda/que usted mude no es extraño. Muda el mejor escribano/su porvenir y fortuna/ mudan las aves de pluma/muda el cabello el anciano/muda la planta en verano/sus hojas sin grave daño. Temeroso es el engaño/de aquél que ama con ternura/y así como todo muda/que usted mude no es extraño. Muda el pelo la fiera/muda de color el paño/muda el pastor su rebaño/para ver si Dios lo ayuda/y así como todo muda/que usted mude no es extraño. Por su parte, “Todo cambia” dice: Cambia lo superficial/cambia todo lo profundo/cambia el modo de pensar/cambia todo en este mundo. Cambia el clima con los años/cambia el pastor su rebaño/y así como todo cambia/que yo cambie no es extraño. Cambia el sol en su carrera/cuando la noche subsiste/cambia la planta y se viste/de verde en la primavera. Cambia el pelaje la fiera/cambia el cabello el anciano/y así como todo cambia/que yo cambie no es extraño. Y lo que cambió ayer/tendrá que cambiar mañana/así como cambio yo/en esta tierra lejana”.



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Lo expresado más arriba pone de manifiesto que el chileno Numhauser sin duda leyó “Muda la vana esperanza” y luego hizo una versión bellísima “(Todo cambia”), con otra música y actualizando el lenguaje. La duda establecida es si dejó constancia de la fuente del tema al momento de haberlo registrado. Muchos coinciden que el verdadero origen de la letra de la canción “Todo cambia” es un estilo popular de autor anónimo. Sobre sospechas de plagios y yerbas parecidas, hay un antecedente muy fuerte en la Argentina. La conocida zamba “La López Pereyra” primero fue registrada a nombre de un gran músico como Andrés Chazarreta. Después de una controversia que llegó incluso a la Justicia, pasó a decirse que “se trata de una recopilación de don Andrés Chazarreta”. Su verdadero autor resultó ser Artidorio Creseri, que había muerto hacía bastante tiempo y al que el reconocimiento le llegó tarde.



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Mañana atípica la de ayer en el conocido bar céntrico, y de manera muy especial en la mesa de “los de siempre”. El trabajador gastronómico no pudo disimular su alegría por el triunfo de Macri, a diferencia de la docente jubilada, que lució muy golpeada por la derrota de Scioli.
-Mozo: ¡Aló, aló, bienvenidos sean al país de Cambiemos!
-Docente jubilada: Al mocito cualquier colectivo lo deja bien. Ahora es macrista.
-Periodista jubilado: Y bueno, el pueblo se expresó en las urnas y la voluntad popular no se discute.
-Docente jubilada: ¡Espero que no se arrepientan!
-Comerciante de la peatonal: Afloje un poco, doña. En política se pierde y se gana.
-Poeta: El que me causó gracia hoy bien temprano fue el bigotón Aníbal Fernández. En sus acostumbradas tonteras mañaneras, dijo que la elección del domingo fue un empate.
-Bailarín: Hizo la “gran Brizuela del Moral” cuando dijo en las Paso que nadie ganó y nadie perdió, cuando en realidad le dieron una paliza para que tenga, guarde y convide.
-Periodista jubilado: Me parece que de tanto aludir al “Manual de Zonceras” de Arturo Jauretche, el “Morsa” terminó diciendo zonceras todos los días, perjudicando al candidato oficialista.
-Poeta: Es el mismo Aníbal el que dijo que “el domingo a las once de la noche voy a estar durmiendo con osito puesto”.
-Bailarín: El bigotudo no te hace reír ni aunque te haga cosquillas con una pluma en la planta del pie.
-Mozo: Me parece oportuno que “cambiemos” de tema. Lo que olvidó decir el bigotón es que se fue a dormir con el osito panda, le dejaron un ojo negro los votos del compañero Macri.
-Docente jubilada: ¡Overito el muchacho! Ahora son todos macristas. Mejor me vuelvo a casa, está corriendo mucho viento.
-Mozo: Se siente, se siente, es de Boca el presidente.
Dio la media vuelta y se fue silbando la melodía de “Siempre fuimos compañeros”, de Donald.

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