“Paisajes de Catamarca”, la zamba que hizo que el mundo descubriera Catamarca

jueves, 22 de abril de 2021 01:25
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La zamba de Polo Giménez, “Paisaje de Catamarca”, inmortalizó para nosotros y para todo el mundo el recorrido de casi 20 kilómetros que une con una infinita cantidad de curvas la Villa del Portezuelo con la cumbre del Ancasti.

Polo Giménez es el nombre artístico de Rodolfo María Lauro Giménez, también conocido como Don Polo, el poeta de las cosas simples, el paisajista del teclado y el segundo fundador de Catamarca, por la gran afluencia turística e impacto que poseían sus canciones.

Se radicó en nuestra provincia durante los años ´30 y fue uno de los indiscutidos referentes del folclore argentino en la denominada "época de oro" o "boom del folclore", que se registró entre las décadas del '50 y '60.

Cuenta Guillermo Enrique Ortega Giménez, sobrino de Polo Giménez, en una nota realizada por Kelo Molas en este Diario El Esquiú en 2019, que la zamba fue creada allá por el 48 o 49 porque son los años que su tío Polo regresó a Buenos Aires, cuentan dijo, “que él se llevó de Catamarca la idea de la zamba, la imagino ubicándose en el cerro de El Portezuelo y la empezó a escribir en un viejo boceto de esas noches de bohemia, allá en Buenos Aires. Ese boceto con “Paisaje de Catamarca”, en una noche de guitarreada se lo entregó al poeta correntino Osvaldo Sosa Cordero, para que lo corrigiera y le diera el visto bueno. Días después, en un encuentro de bohemios el tío le pregunto a Sosa que había pasado con el boceto que le diera, si le había hecho alguna corrección y recibió como respuesta, “lo estuve viendo y no hace falta corregir nada. Mi consejo es que sigas a delante con el tema”. De esa manera nació “Paisaje de Catamarca” de letra y música de Polo Giménez. Dicen que cuando Polo comenzó a tocarla acompañado en piano, la zamba comenzó a ganar popularidad y después la cantaban todos cada vez que se reunían a guitarrear”, describió Ortega Giménez.

Polo se caracterizaba por saber "pintar", describiendo con sus letras y música en el piano las escenas, paisajes y costumbres así como la idiosincrasia de las personas de las regiones del país a las que le cantaba.

Además, en su vasta obra sobresale un total de setenta y siete piezas registradas, en variados ritmos (aunque compuso cerca de trescientas cincuenta) como chacareras, zambas, gatos, cuecas, bailecito, vals, litoraleña, tango, milonga, vidala, etc.

Entre sus canciones más cantadas, grabadas y populares figuran: "Paisaje de Catamarca", "Del tiempo 'i mama", "Viejo corazón" "Vaya pa´ que sepa", "Zambita del Misachico", "Viejo corazón", "Según me brotan las coplas", entre las principales.

Era muy querido y admirado en el ambiente por ser tan buen artista como buena persona y supo compartir escena y amistad con grandes figuras del contexto folclórico como Atahualpa Yupanqui, Margarita Palacios, Margarita Durán, Selva Gigena, Atuto Mercau Soria, el Payo Solá, Eduardo Falú, Jorge Cafrune, Hernán Figueroa Reyes, Lolita Torres, Suma Paz y muchos grupos y músicos más.

A través de sus versos y poesías le permitieron a Catamarca hacer conocer su histórica Cuesta de El Portezuelo por todo el mundo. Representa, quizás, el principal pilar en el que se sostiene a través del tiempo el notable cancionero popular catamarcano.

Como dato, en el ambiente de la música popular se considera al mes de noviembre como "el mes de Don Polo". Sucede que el día 2 de noviembre de 1950 registra la canción Paisaje de Catamarca; nació un 19 de noviembre de 1904 en Buenos Aires y falleció en brazos de su hijo un 26 de noviembre de 1969, en el local que Margarita Palacios tenía en Camacuá 267, también en Buenos Aires.

 

 

Paisaje de Catamarca
Zamba de Polo Giménez

Desde la cuesta del Portezuelo
mirando abajo, parece un sueño;
un pueblito acá, otro más allá,
y un camino largo que baja y se pierde.

Allí un ranchito sombreao de higueras
y bajo el tala, durmiendo un perro;
y al atardecer, cuando baja el sol,
una majadita volviendo del cerro.

Paisaje de Catamarca
con mil distintos tonos de verde
un pueblito allá... otro más allá...
y un camino largo que baja y se pierde.

Y ya en la villa del Portezuelo,
con sus costumbres tan provincianas,
el cañizo acá... el tabaco allá...
y en la soga cuelgan quesillos de cabra.

Con una escoba de “pichanilla”
una chinita barriendo el patio;
y sobre el nogal, centenario ya,
se oye un chalchalero que ensaya su canto.

Paisaje de Catamarca
con mil distintos tonos de verde
un pueblito allá... otro más allá...
y un camino largo que baja y se pierde.

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