Apostaron al poliamor y se van a casar: el día en que mi novia me dijo “tengo otro novio”

sábado, 21 de noviembre de 2020 19:27
sábado, 21 de noviembre de 2020 19:27

Nuestro caso era que yo estaba saliendo con dos personas en simultáneo”, cuenta Dani Olocco Díaz, sentada frente a la pantalla junto a Lichi, su novio desde hace 5 años, el joven con el que comparte casa, vida, trabajo, alianzas y planes de casamiento. “Podíamos estar juntos los tres acá, en el mismo espacio físico, y que estuviera todo bien y que no terminara en un trío, como todo el tiempo nos preguntaban”.

Ella como él son youtubers y el año pasado —durante el tiempo en que Dani mantuvo esa relación en paralelo— hablaron del tema juntos en una serie de videos llamados “Mi novia tiene otro novio” o “¿Funciona el poliamor?”.

La relación comenzó por Facebook en 2015. “Yo todavía vivía como un chico”, cuenta Dani, que ahora se define como una chica trans no binaria (trans, porque su género no coincide con el que se le asignó al nacer, y no binaria porque el género con el que se identifica no está dentro del binario hombre/mujer).

En aquel entonces, Dani era adolescente y vivía con su familia en San Francisco, Córdoba; Lichi era un poco mayor y vivía en Rosario, Santa Fe. Lo que empezaron fue una relación gay monogámica y a distancia, recorriendo 600 kilómetros en micro para poder verse.

Hacía tres años que estaban en pareja cuando Dani decidió comenzar la transición. “Lo hablamos mucho, como cada vez que nos pasa algo —recuerda Lichi—. Y yo le dije ‘ok, bueno’. No fue como ‘wow, qué gran revelación estoy teniendo’, o ‘qué picante que soy’. Ella transicionaba y yo claro que la seguía amando como antes. Yo espero que todo el mundo, cuando ama a alguien, ame algo más que el género de la otra persona”, dice él, que tiene 27.

Fue inmediatamente después que hablaron por primera vez de la posibilidad de dejar atrás la monogamia para tener un vínculo abierto.

“¿La verdad? Fui yo la que trajo la conversación a la mesa” (sobre el poliamor), recuerda Dani. Sucedió hace unos tres años, cuando observó que hacía tiempo le gustaba mucho otra persona que no era su novio y que no le cerraba la idea de mentir para poder concretar ese deseo.

“Pensaba, ‘que yo esté de novia con Lichi no hace que los sentimientos hacia la otra persona desaparezcan’. ¿Por qué está mal si siento atracción por otras personas? A ver, si mis labios rozan los labios de otro, ¿en qué afectaría eso a mi vínculo con él?", pregunta, y señala a su novio. "Son dos situaciones que van en paralelo, no en perpendicular'. Y se me ocurrió preguntarle a Lichi qué pasaría, qué sentiría él si yo actuaba sobre esos sentimientos”.

Todo eso habían avanzado en el proceso el día en que Dani le dijo “tengo otro novio”. “Creo que no se nos había ocurrido que íbamos a tener otras parejas, así que mucho no habíamos hablado de eso. En el caso de ella fue teniendo otro vínculo fuerte y, como se veían cada vez más seguido, hacían cosas juntos, iban a dormir juntos, yo medio que lo vi venir. Y bueno, sucedió que Dani y esa otra persona terminaron de novios, formalmente en pareja”, cuenta Lichi.

“El otro” no era un fantasma —” sé que existe, pero no quiero saber más”— sino que iba a la casa en la que ellos conviven. “Todo el mundo preguntaba lo mismo: ‘¿Tuvieron un trío?’, ‘¿y van a tenerlo?’. Y no, era un vínculo de ella, no mío. Yo creo que era más distinto para el resto que para mí, porque las preguntas que me hacían eran ‘¿cómo es que ahora la dejás irse con el otro?’. Yo no sentía eso, estaba viviendo mi vida normal”.

Es la palabra “compromiso” la que los hace levantar las manos en simultáneo y mostrar las alianzas con las que anunciaron en sus canales los planes de casamiento.

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