Fútbol Chacarero

El nacimiento del campeón Oriental

Estaba en zona de descenso.
lunes, 04 de octubre de 2010 00:00
lunes, 04 de octubre de 2010 00:00

En el entretiempo del partido con Villa Dolores los muchachos entraron al vestuario, se miraron a las caras, y no podían entender cómo el equipo que más y mejor se había reforzado perdía 2 a 0. Esa 9na. fecha marcaba el fin de la primera rueda, y el “Oriental” estaba ‘cómodo’ en zona de descenso directo.
Ese día es especial para este plantel. Será recordado por todos, porque al segundo tiempo salió otro equipo, pero con los mismos nombres. Un equipo aguerrido, unido, que desde ahí jugó cada encuentro con la ‘cabeza fría y el corazón caliente’. Con dos goles de ‘Turco’ Acosta y uno de Corzo dio vuelta ese partido 3 a 2.
Ese vestuario, ese entretiempo, fueron claves. Se hicieron un juramento el plantel y su técnico: “o nos unimos, o nos vamos a la B”, se dijeron.
Desde ahí empezó a ganar. A ser otro. El funcionamiento comenzó a aparecer, el individualismo quedó de lado, y Sumalao se convirtió en un rival temible a los ojos de todos.
Como resultado, primero ‘safó’ del descenso y dejó de temerle al ‘fantasma’; con el objetivo cumplido, casi sin proponérselo se encontró en lo más alto del torneo, cuando quedaba muy poquito. La regularidad lo hizo campeón.
La obtención del Anual fue la consecuencia del trabajo a consciencia y la unión del plantel. Casi que vino solo.

Voces del Campeón

“Gracias a Dios se nos dio todo. Nos salvamos del descenso y salimos campeones. Creo que este campeonato es totalmente merecido, por- que Sumalao siempre salió a buscar los partidos”, le dijo a El Esquiú un conmovido José Mohamed.
Llamativa fue la respuesta cuando le preguntamos al “Turco” si era más la satisfacción por ser campeón o por salvarse del descenso: “si te tengo que decir cuál fue la emoción mas grande, te diría que fue salvarnos del descenso. El campeonato es un ‘plus’ más por el trabajo que hicimos durante el año, y por el grupo humano que formamos”.
Por su parte, el arquero Wilson Díaz dijo: “Se armó una linda base. Los comentarios al principio decían que Sumalao tenía un equipo fuerte, pero que éramos jugadores individualistas. Nos unimos dentro de la cancha y fue la clave. El de hoy (el sábado) fue en triunfo grandísimo, esto es para mi hijo que viene en camino”.
Aunque no se mostró de la mejor forma a lo largo del Anual, William Herrera apareció en su mejor partido ante Defensores de Esquiú. “Por suerte pudimos sacar el equipo adelante y salimos del descenso, y hoy estamos dando la vuelta y muy felices”, declaró en medio de los festejos.
“Creo que nos merecimos este campeonato porque fuimos los más parejos. En esta cancha terminamos invictos, nos sienta bien Banda de Varela”.
 

Uno por Uno

Wilson Díaz fue el refuerzo más valioso, de los muchos que llegaron para este Anual.
El costo de su pase (sólo 4.000 pesos, algo increíble) lo pagó con algo que no tiene precio: brindándole seguridad a una defensa que necesitaba tiempo para conocerse.

Un polifuncional. El "belicho" William Rivas jugó de lo que le pidieron. A pesar de no haber brillado en este año supo ser siempre la primera opción en salida en la de-fensa.

Jorge Montivero fue el “patrón” de la defensa “oriental”. El “Negro Lava” ya no es el mismo de hace algunos años, pero es un líder natural para el plantel. Fue el refuerzo por el que más luchó el DT Mohamed.

El veterano Daniel “Hormiga” Nieto aparació en el momento justo. Con la salida de “Turco” Acosta, la zona defensiva quedó descompensada, y Nieto volvió de su lesión y aportó su granito de arena para la obtención del Anual.
Viejo es el viento y sigue soplando.

Luis “Cascarilla” Sueldo fue sinónimo de regularidad. Uno de los que más se hizo querer en el plantel y el pueblo de Sumalao.
No tuvo problemas con los árbitros, y es todo un mérito del jugador, que supo cómo comportarse dentro de la cancha.

 

Sergio Artero se ganó la titularidad en los últimos partidos. Le costó adaptarse al esquema de Mohamed, pero siempre fue una alternativa interesante desde el banco de los supletes. Aportó mucho sacrificio con su juego.

Si bien no jugó todo el torneo, porque se fue a jugar el Argentino B, Héctor ‘Turco’ Acosta es parte elemental de este equipo campeón.
Referente a pesar de su juventud, Acosta fue increíblemente uno de los goleadores del campeón, a pesar de jugar de marcador central.

Raúl Scidá fue el motorcito del mediocampo. Más ordenado, con mayor experiencia y con su singular despliegue físico, fue una de las claves para este Sumalao campeón. Esta es su segunda vuelta olímpica con el “Oriental”. Todo un “Talismán”.

En los entrenamientos le dicen “el Mago” (¿cómo el de la propaganda?). Hector Collantes se acopló a Scidá en el doble cinco y le aportó la tranquilidad que en el mediocampo se necesita. Un estratega.

Wiliam Herrera demostró que es “Picante”. En el partido ante Defensores hizo expulsar a dos rivales, para hacer todo más sencillo. El físico no lo dejó estar en su mejor versión, pero fue la cuota de fútbol en el equipo, el más desequilibrante.

Al principio le costó. Venía de afuera, tenía que ganarse a la gente... y lo logró con sacrificio. Germán Carossio entendió cómo complementarse con Corzo. Vino a tirarle centros al “9”, y a mostrar algo de fútbol también. Siendo nuevo, se convirtió en uno de los referentes del plantel.

¿David Corzo? Es simplemente el abanderado del equipo. Gol, sacrificio, “huevo”, y presencia dentro de las áreas. Temible para los rivales, Corzo es uno de los artífices directos de la obtención de este Anual 2010.

 


 

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