Mientras los refuerzos siguen sin aparecer

Boca se va a Tandil

El equipo de Julio Falcioni se instalará desde mañana en la Posada de los Pájaros, sin caras nuevas, y con las negociaciones iniciadas en punto muerto
sábado, 8 de enero de 2011 00:00
sábado, 8 de enero de 2011 00:00

La idea de los dirigentes era satisfacer a Falcioni antes de iniciar la “etapa dura” de la pretemporada en Tandil. Pero la realidad volvió a darles la espalda.

Cuando el plantel se suba al micro que los depositará en la Posada de los Pájaros, en la hermosa ciudad de Tandil, no habrá ninguna cara nueva, nadie al que haya que presentar a sus nuevos compañeros. Pero lo que es más grave aún, es que las negociaciones que iniciaron para conseguir refuerzos están todas en un punto muerto.

La llegada de Diego Rivero, que parecía casi un hecho el jueves por la noche, hoy está prácticamente caída. Primero, la negativa de Matís Giménez de pasar a San Lorenzo puso el primer obstáculo serio a la operación, que ya estaba acordada entre los dirigentes de ambos clubes. Y hoy, luego de que el ex mediocampista de Tigre aceptara el traspaso, las exigencias económicas del "Burrito" menos mediático parecen un escollo insalvable, más aún sabiendo el tope de dinero que los popes "xeneizes" piensan desembolsar.

Por si fuera poco, en el medio apareció River, dispuesto a meter la cola para hacerse con los servicios del ex jugador de Chacarita. Aunque parece complicado que el club de Passarella pueda pagar lo que pretende Rivero.

Lo de Leandro Somoza, que desde hace varios días parece que está al caer, también se enfrió en las últimas horas. La traba principal es que Boca pretende utilizar un jugador como parte de pago por el mediocampista, cosa que Vélez no acepta. Y como Villarreal dejó todo supeditado a lo que decidan los dirigentes del club de Liniers, la cosa no está nada fácil.

Para Falcioni, Somoza es clave para su armado del mediocampo, por lo que espera que todo se destrabe y lo pueda tener en Tandil.

Los otros nombres que se barajaron en los últimos días están más fríos que nunca. Por Erviti, Banfield quiere 4 millones de dólares, el presupuesto que Boca maneja para conseguir los 4 refuerzos. Parece más que difícil que Carlos Portell quiera cargar con la cruz que significaría ceder su técnico y su figura al mismo club.

La alternativa a Erviti, Pablo Guiñazú, está caída definitivamente. Salvo que Boca accede a pagar lo que pretende el Inter de Brasil, o a aceptar entregar a Cristian Chávez en forma de pago, que es el jugador solicitado por la dirigencia brasileña. Los dirigentes no están de acuerdo en entregar a un jugador joven, de 24 años, por uno que está en sus últimos momentos de su carrera, con 32.

El resto, son todas especulaciones. Por el delantero, se espera la decisión del Ajax por Cvitanich, aunque cada vez está más lejana la posibilidad de que el club europeo lo cede en las condiciones que quiere Boca.

Y por el arquero, en las últimas horas ofrecieron a Sebastián Saja, que está en Grecia, pero fue rechazado por Falcioni. Y como las pretensiones del Getafe por Ustari son demasiado altas, todo parece que Javier García y Cristian Luchetti pelearán por el arco "más grande del fútbol argentino".

Las sierras tandilenses aparecen en el horizonte de Falcioni y su troupe. Y los refuerzos siguen sin aparecer. Si bien la paciencia del flamante entrenador está lejos de agotarse, en sus primeras declaraciones como técnico de Boca dejó en claro que el equipo puede pelear por el título "si se lo potencia". Leasé: si llegan nuevos jugadores.

Por ahora, los dirigentes siguen con su búsqueda. La idea es satisfacer al entrenador, pero no a costa de "locuras" económicas. En el medio, el hincha espera que el próximo Clausura lo tenga protagonista. Como hace rato no ocurrre.

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