Deporte y nostalgia

Rolando Alberto Ferrero, un dirigente de gran nivel

lunes, 10 de febrero de 2014 00:00
lunes, 10 de febrero de 2014 00:00

Apareció por este mundo de los vivos hace casi siete décadas y desde muy pequeño se enamoró, casi sin pensarlo, del deporte que signó su existencia hasta el día de hoy, el atletismo. La más pura verdad. Cuando tenía seis o siete años de edad, imitando a un nutrido grupo de adolescentes amantes de la especialidad, Rolando Alberto Ferrero comenzó a correr alrededor de una de las manzanas de su barrio. Lo que comenzó como un sano y hermoso juego, se transformó posteriormente en una seria y responsable actividad cotidiana en su San Fernando del Valle de Catamarca natal. No se perdía ni una sola prueba pedestre (competencias en calles y rutas), razón por la cual comenzó a conocer a muchos de los viejos exponentes del escuálido calendario anual de las entidades que por esa época organizaban y controlaban el llamado deporte madre. De este modo, se calzó los cortos y se convirtió en uno más de los protagonistas de nuestra rica historia atlética. Posteriormente, lo atrapó el quehacer de la enseñanza específica y en poco tiempo se erigió en una de las voces más autorizadas en materia de entrenamiento y fiscalización técnica, ya que “Rolo” Ferrero, como lo identifican todos sus amigos y colegas, se calzó las “charreteras” de entrenador y juez nacional otorgadas por la Confederación Argentina de Atletismo (CADA). Y como no podía ser de otra manera, se transformó en uno de los grandes dirigentes de la disciplina, creando en 1973, con un grupo de seguidores suyos, el Círculo Atlético Catamarca (CAC), entidad que se ocupó de darle un lugarcito a las pruebas de pista y campo, las primeras que se hicieron en el medio.

Rolando Alberto Ferrero consideraba (y considera) que en Catamarca había materia prima de primera calidad (él siempre la calificó de “diamantes en bruto”) para explotar en materia de atletismo en pista (competencias de velocidad, saltos y lanzamientos), por lo que un día se dio a la tarea de transformar unos terrenos baldíos cercanos al edificio que hoy ocupa la OSEP (obra social de los empleados públicos) en un primitivo e improvisado escenario para la práctica de las mismas, acompañado, entre otros, por Orlando Ortiz Ruiz, Julio César Robledo (ambos ya desaparecidos), Isidro Antonio Lobo y José “Pepe” Las Heras, profesor de educación física. Quien escribe estas notas periodísticas, se ocupó de fogonear esta especie de micro emprendimiento deportivo, informando de todos los pasos que se daban y dando cuenta de los resultados de las pruebas. Así como apareció en escena y deleitó a los aficionados locales, se fue diluyendo este viejo sueño de Ferrero y compañía. Pero como además todos ellos estaban ligados a la vieja exAsociación de Atletas Catamarqueños (AAC), se sumaron de inmediato a la fundación de la flamante Asociación Catamarqueña de Atletismo (Asocat), concretada el 27 de setiembre de 1974, oficialmente la entidad madre rectora de la actividad, en todos sus rubros, por así decirlo. Se había hecho realidad las aspiraciones de los padres indiscutidos de este deporte, es decir Ramón Antonio Martínez y Víctor Manuel Natella Nieva, merced al empuje y capacidad del recordado Juan Manuel Guaytima, integrante de la comisión de redactores de la actual Ley del Deporte de la provincia, Luis Ramón Ramallo, Luis Videla, Ricardo Rafael Ahumada, Domingo Simón Maidana, José Ignacio Sigampa, Héctor Gerardo Silva, José Manuel Zurita, Maxzud Yadón, Hugo Daniel González, Carlos Marcelo Contreras, Valeriano Rosario Tula y César Romero, entre otros.

Durante los años 1989 y 1990, Ferrero estuvo al frente de la exDirección de Deportes y Recreación de la provincia, teniendo como inmediato colaborador al Prof. Ricardo Rafael Ahumada, un viejo amigo suyo de la vida y del deporte, realizando importantes acciones dentro de las enormes limitaciones económicas y financieras que signaron su accionar. Al respecto, señala que recién a partir de la transformación en Secretaría de Estado, el organismo contó con los recursos necesarios y el poder político emanado de esa jerarquización. Tuvo conceptos elogiosos para la gestión del primer secretario, Dr. Genaro Aurelio Collantes, porque realizó una muy buena tarea e incluso lo convocó personalmente para que le acercara su opinión profesional con relación a la actualidad del atletismo provincial y la infraestructura con que se contaba en esos momentos. Sobre el particular, nuestro entrevistado enfatizó que Collantes dio las directivas del caso y la pista del Polideportivo Fray Mamerto Esquiú fue puesta en condiciones para la práctica de las pruebas específicas. “Mientras él estuvo al frente de la Secretaría, yo traje a mis alumnos para que entrenaran en un piso bien cuidado, donde había un buen porcentaje de confiabilidad o seguridad. Después, se volvió al descuido y a la falta de mantenimiento. Triste, porque yo no me olvido de la frustrada colocación de una corredera de 110 metros de extensión, de material sintético, imprescindible para la adaptación a esas superficies, que nunca apareció, pese a las promesas oficiales de los responsables de las áreas del deporte, tanto provincial como nacional. Ustedes, los periodistas, hicieron conocer públicamente que esa obra era un hecho y sin embargo, hasta el día de hoy, no tenemos una pista acorde a los tiempos actuales. Seguimos como hace cuarenta años atrás. Saquen sus conclusiones”, monologó.

Haciendo un repaso de su labor como entrenador, ponderó las calidades y aptitudes de varios de sus dirigidos, tanto en el ámbito del pedestrismo como de la pista. En el primero de los casos, ponderó las figuras de Antonio Tula (fue campeón provincial), Hugo Reynoso y Luis Alberto Gutiérrez (“Bikila”), mientras que de los pisteros destacó a Luciana Rossi (una juvenil que dio que hablar, ganando en diversos escenarios del país) y José Gabriel Las Heras, quienes lo colmaron de satisfacción por sus actuaciones en el plano interprovincial y nacional. “Rolo” Ferrero recordó que “con Luciana Rossi íbamos a entrenar en una corredera que gentilmente nos prestaban en la ciudad de La Rioja, lo mismo que con “Gaby” Las Heras. Era la única forma de poder ponernos a punto para los compromisos asumidos. Nos daba mucha bronca esta situación, pero después nos desquitábamos de lo lindo a la hora de obtener victorias o superar algún récord. La compensación emocional y anímica que los dos merecían con creces, porque fueron potenciales cracks del atletismo en pìsta”. Asimismo, no se olvidó de las numerosas jornadas de capacitación y actualización que se realizaron mientras él estuvo al frente de la Asocat, como la visita a Catamarca de Ricardo Bonfiglioli, decano de los jueces de la CADA, donde intervinieron los excampeones locales Ramón Eduardo “Pato” López y Jesús Arnaldo Maza, en calidad de participantes. En realidad, siempre se preocupó por la superación constante de todos los cultores del atletismo lugareño.

 

Escribe: Leo Romero
 

* Ficha personal

Nombres y apellido: Rolando Alberto Ferrero.
Fecha nacimiento: 14 de Febrero de 1944.
Lugar: San Fernando del Valle de Catamarca.
Edad: 69 años.
Padres: Cezario Ferrero y María Dina Lema.
Hermanos: César Nery, Angel Roberto, Juan Armando, Blanca Nelly, Blanca Azucena, Sara Gladys y Estrella Maris.
Estado civil: divorciado.
Hijos: Silvia Andrea, Gabriela Beatriz, Mariela Marisol y Rolando Alexis.
Nietos: Priscila, Ian y Benjamín.
Atletas locales destacados: Ramón Eduardo López, Jesús Arnaldo Maza, Antonio Tula, Hugo Reynoso, Luis Alberto Gutiérrez, Fabián Sosa, Luciana Rossi y José Gabriel Las Heras.
Atletas nacionales e internacionales destacados: Además de los dos campeones olímpicos argentinos en maratón Juan Carlos Zavala y Delfo Cabrera, el colombiano Víctor Mora, Osvaldo Suárez, Nazario Araujo, Juan Carrizo y ese monstruo jamaiquino llamado Usain Bolt.
Hincha en el fútbol: San Lorenzo de Almagro. En el orden local, no tiene preferencia por ningún club.
Hobby: Practicar paracaidismo y motociclismo en sus años mozos.
Comidas preferidas: asado criollo y empanadas.


Mi Opinión

Hacía mucho tiempo que no nos sentábamos frente a frente, para charlar tranquilos y un poco distendidos de lo que tanto nos apasiona, como es el deporte. No olvido que juntos, a bordo de su rendidora motoneta Siambretta, acompañamos cientos de competencias atléticas y de ciclismo, comentando todas y cada una de las alternativas de las mismas. Rolando Alberto Ferrero en su condición de entrenador y dirigente, y quien escribe estas entrevistas como viejo periodista deportivo, nacido a la actividad en la década del sesenta del siglo pasado. Una pila de años de trajinar en nuestros oficios y de intercambiar opiniones sin pelos en la lengua, como reza un conocido refrán. Coincidencias y discrepancias, dentro de un marcado respeto mutuo. Cumplimos juntos el servicio militar obligatorio, en el exglorioso Regimiento de Infantería 17, con asiento en nuestra ciudad, algo que fortaleció los sanos lazos de amistad.

Repasar este largo caminar, siempre sirve para sumar cosas positivas, y de las otras, hablando del campo personal, profesional y afectivo. Jamás olvidaremos esa primera incursión del atletismo catamarqueño a la famosa corrida de San Silvestre, allá en San Pablo, Brasil, en el mes de diciembre del año 1979. Viajar tantas horas, a bordo de una camioneta doble cabina, donde siete seres humanos nos acomodamos apretujadamente, para llegar a destino, no fue una panacea o cosa parecida. Un señor de apellido Tapia fue el chofer del sufrido vehículo, mientras que el pasaje estaba integrado por los atletas Ramón Eduardo “Pato” López, Hugo Figueroa y Pedro Roberto Arias, el delegado de la Asocat, Aldo Argentino Bulacio, el entrenador Rolando Alberto Ferrero y el autor de este ciclo de “Deporte y Nostalgia”. Salvo un percance mecánico en Curitiba, llegamos bien a destino. El día de la prueba internacional, que ganó el estadounidense Hebert Lindsay, amaneció lluvioso y con viento, pero pese a ello, nuestros representantes materializaron una destacada performance. Figueroa se quedó con un meritorio puesto 92º, mientras que López ingresó 96º, y Arias se anotó 295º en el grupo de los veteranos, sobre un total de 5.645 participantes.

Una de las grandes satisfacciones que experimentó en su vida deportiva “Rolo” Ferrero fueron los torneos locales de los barrios que realizó mientras estuvo en la presidencia de la Asocat, donde los niños y los jóvenes pudieron mostrar sus aptitudes atléticas, sin presiones de ninguna naturaleza, guiados sólo por sus deseos de participación y entretenimiento. Asimismo, le adosó la creación o inicio de las “gateadas” destinadas a los bebés, con el apoyo y la contagiosa alegría de sus padres. “Mi familia y mis amigos colaboraron en todo momento, y de este modo pudimos premiar a los gallardos vencedores y a sus principales escoltas. Creo que hay que volver a las raíces y tratar de reflotar estos eventos, que sirven para incluir a todos los chicos dentro de ese marco social insustituible como es el deporte”, acota con total convicción.

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