Boxeo

Sabor agridulce en el boxeo local

Soto recuerda su conquista mundial. Ayer se despidió a Raimundo Arias.
miércoles, 28 de mayo de 2014 00:00
miércoles, 28 de mayo de 2014 00:00

Hoy, jueves 29 de mayo, el exboxeador profesional Hugo Rafael Soto recuerda la obtención de la corona mundial de la categoría mosca, versión de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), concretada en el año 1998 en la ciudad de Las Vegas (Estados Unidos). Se cumplen, exactamente, dieciséis años de la victoria frente al venezolano José Bonilla, en dictamen dividido de los tres jurados de la pelea. Dos de ellos vieron ganar al argentino, mientras que el restante favoreció en su tarjeta a Bonilla. En forma paralela, por esas cosas del destino, en el día de ayer se despidieron los restos mortales del expúgil amateur José Raimundo Arias, quien décadas atrás se constituyó en uno de los muchos exponentes locales del viril deporte de los puños.

Arias protagonizó numerosas peleas en nuestro medio y anduvo defendiendo los prestigios ambateños en provincias vecinas, como La Rioja, Tucumán, Salta y Santiago del Estero.

Como gran parte de los boxeadores lugareños, el desaparecido e histórico gimnasio de la Sociedad Unión Obrera de Socorros Mutuos fue el escenario en que trabajó para mejorar su estilo boxístico y ponerse a tono con la preparación física.

Propietario de muy buenos recursos técnicos, José Raimundo Arias recibió el aporte de varios entrenadores, entre ellos Oscar “Cachín” Díaz, el primer rey nacional de la categoría pluma que dio Catamarca al país y al mundo, y su hermano mayor José Hugo Díaz.

El expresidente de la Unión Obrera, René Alejandro Infantes (“Cholo”), siempre lo evoca como “uno de los destacados exponentes que pasaron por nuestra querida entidad de la calle Sarmiento al 800, epicentro de cientos de festivales de gran jerarquía regional”. “Boxeaba muy bien y tenía muchos seguidores, además de ser una persona con muchas virtudes, entre las que prevalecían la modestia y la humildad”. Otro que vio en acción a Arias fue el actual promotor local Santiago Luis Antonio Tapia, quien nos señaló que “sus hinchas lo llamaban cariñosamente Nicolino (en referencia a Locche), porque era habilidoso en defensa y tenía buenos desplazamientos sobre el cuadrilátero”.

Respecto a Soto y su triunfo ante Bonilla, digamos que estuvo conducido desde uno de los rincones por Roberto Alejandro Mema, entrenador mendocino que se había radicado en San Fernando del Valle de Catamarca, tras echar anclas por estos lados, debido a cuestiones laborales.

En diversos medios nacionales que estuvieron presentes en Las Vegas se podía leer al día siguiente que “en Catamarca será difícil olvidar la carga de adrenalina previa a la lectura de la última tarjeta, la que sentenció que uno de sus hijos, Hugo Rafael Soto, era el nuevo campeón mundial de los moscas de la Asociación (AMB). Es que hasta ese momento muy pocos creían que el fallo, polémico por cierto, dictaminaría que José Bonilla resignaría el cinturón y que Soto se convertiría en el campeón mosca número 21 nacido en la Argentina”, siguiendo el camino triunfal que iniciara el mendocino Pascual Pérez en el lejano Japón al batir sin atenuantes al local Yoshio Shirai el 26 de noviembre de 1954.

La pelea tuvo un desarrollo intenso. Bonilla se mostró más claro en ataque y dominó con comodidad en la primera parte, aunque le faltó contundencia en sus intentos. En el quinto round, el venezolano produjo un corte sobre el ojo izquierdo del retador. Mientras que Bonilla planteó la pelea para conservar las ventajas obtenidas hasta el momento, tratando además de profundizar con sus ataques la herida del catamarqueño, Soto sacó a relucir su guapeza y la buena condición física. En el noveno round, el argentino conmovió al venezolano con un gancho de izquierda, aunque no llegó a derribarlo. Hasta el epílogo del combate, ambos boxeadores alternaron el dominio. Y cuando todo indicaba que Bonilla retendría por cuarta vez el título mosca de la AMB, los jueces dividieron el fallo, dos de ellos declarando como nuevo campeón a Soto, que hasta ese momento registraba un récord de 50 victorias (33 nocauts), 5 derrotas y 2 empates. “Estoy muy orgulloso.

Este título es para Catamarca y para toda la Argentina”, fueron las primeras declaraciones de Soto como campeón allá, en Las Vegas. Y terminó dedicando el título a la delegación que lo acompañó a Estados Unidos, su familia y, por supuesto, a sus numerosos hijos.


Leo Romero

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