Deporte y Nostalgia

Miguel Angel Rasjido, una zurda temible

martes, 24 de noviembre de 2015 00:00
martes, 24 de noviembre de 2015 00:00

Ocupó un lugar bien definido en una de las épocas más florecientes del boxeo catamarqueño, cuando los hermanos Luis Armando y Hugo Rafael Soto y Sergio Oscar Arréguez llegaron a conquistar títulos nacionales en el campo profesional. Miguel Angel Rasjido, a él nos referimos, apareció en el escenario en forma casi paralela al “Yuyo” Arréguez. Es más, en gran parte de su andar como aficionado o amateur llegaron a protagonizar uno de los más recordados duelos en la categoría gallo. Poseedor de una temida zurda, que causó estragos en sus ocasionales adversarios, poco a poco fue adquiriendo experiencia y conocimientos técnicos, conducido en la mayor parte de su carrera por Oscar “Cachín” Díaz, el primer campeón argentino rentado que dio nuestra provincia en el año 1961. Trabajando en el área construcción del actual barrio Libertador II (mil viviendas), un compañero lo llevó al modesto gimnasio de Bernardo Medina, donde dio los primeros pasos en el rudo pero noble deporte de los atletas de las narices chatas.

Posteriormente, como quedó dicho, se sumó al plantel de púgiles que tenía a su cargo Oscar Díaz, con quien efectuó la mayoría de los combates, incluidos los cinco compromisos que realizó en calidad de profesional.


DURO CRUCE. Una escenadurante uno de los combates celebrados frente a Sergio Oscar Arréguez. La derecha de Rasjido se clava en el rostro del “Yuyo”, mientras apronta su izquierda para ver si causa algún daño. Fue uno de los clásicos locales del pugilismo amateur.


Con 54 años de edad, Rasjido es padre de siete hijos, uno de los cuales se dedicó precisamente al boxeo. En realidad se trata de Jennifer del Valle, pionera en la rama femenina rentada, donde se mantiene invicta luego de tres peleas. La atiende desde uno de los vértices del ring el conocido Pablo Sarmiento, el hombre que trabajó mucho tiempo con el excampeón mundial de los medianos, Sergio “Maravilla” Martínez. Está claro que Jennifer recibe todo el apoyo posible de su progenitor, por razones obvias, ya que conoce los pro y los contra de esta disciplina. Comerciante, atiende sus negocios y es respetado por todos. Y eso es motivo de orgullo para su familia, donde ya se inscriben algunos nietos.

         Cuando recuerda cómo se inició en el boxeo, textualmente señala que “en ese tiempo estaba trabajando en las Mil Viviendas, cuando estaban construyendo el barrio, y ahí había un muchacho que le gustaba tirar las manos, haciendo guante entre nosotros a mano limpia. Me llevó a un gimnasio de Bernardo Medina, boxeador tambièn, y ahí empecé a entrenar, me vio condiciones, y me hizo debutar. Tenía 18 años de edad e hice dos o tres peleas con Medina y luego me fui con “Cachín” Díaz, y con él hice la mayoría de las peleas. Después me hizo debutar como profesional el profesor Roberto Alejandro Mema, con quien hice cinco peleas como profesional”.

 
FESTEJO. Los brazos en alto de Miguel Angel Rasjido, tras lograr el triunfo. Poseía una buena línea técnica y el poder de su certera mano zurda. Pinta de crack.


En el planoregional y nacional amateurlogró muy importantes logros.  Al respecto, nuestro entrevistado expresó que “andaba bien, pero al nacer los chicos se me complicó por el tema económico, porque tenía que trabajar y no podía dedicarme totalmente, porque no tenía los medios para seguir en el boxeo. Me tuve que dedicar a trabajar. Trabajaba y entrenaba, fueron naciendo los otros chicos, y fue cada vez más difícil. Alcancé a debutar como profesional. Aparte no le daban mucha importancia, no había sponsors que nos ayuden en ese tiempo. Ahora está un poco mejor el tema del deporte, porque los ayudan de todos lados, pero en ese tiempo no había nada”.


RECONOCIMIENTO. Nuestro entrevistado de hoy posando con una distinción en la hora actual, merced a su tarea de permanente colaborador con el deporte y la acción social e institucional.


Miguel Angel Rasjido realizó alrededor de 60 peleas, de las cuales, en el amateurismo perdió una sola y todas las demás las ganó, varias por nocaut, por abandono, por puntos. Cuando debutó como profesional empató una y las otras las ganó por decisión. Sobre los campeones argentinos e internacionales que entregó Catamarca, elogió a todos ellos, mientras que a nivel país, volcó muy buenos conceptos sobre Adolfo Arce Rossi y Juan Martín”Látigo” Coggi, mientras que en el plano mundial nombró a Ray Sugar Leonard y Thomas Hearns. Con relación a lo que le dejó a la actividad de los puños, indicó que “Me dejó una enseñanza de cómo es el deporte, cómo hay que cuidarse para estar bien y subir al ring. Me dejó como enseñanza el cuidado que hay que tener en el boxeo, un cuidado único. Es una disciplina muy estricta, porque si uno no se cuida lo paga caro en el ring. El boxeo me dejó muchas enseñanzas lindas, me enseñó a valorar el sacrificio, lo que es el entrenamiento”. Respecto a qué siente cuando su hija afronta un compromiso, respondió que “como uno practicó el boxeo ya sabe lo que es. subir al cuadrilátero, uno trata de indicarle lo mejor para que ella pueda desarrollarse bien”.Agrega que el boxeo es un deporte muy lindo, muy bueno, pero hay que tener mucha disciplina, mucha responsabilidad, y el que lo practique realmente le va a gustar y no va a querer dejar de entrenar porque es muy apasionante.

SU MAESTRO. En la gráfica, Oscar “Cachín” Díaz charlando con dos amigos en el ring side.  Dirigió a Rasjido en la mayor parte de su carrera deportiva.. Una linda recordación.


Mi opinión

Entrevistar a Miguel Angel Rasjido implica recordar el viejo reducto del hoy desaparecido gimnasio de la Unión Obrera de Socorros Mutuos, lugar donde se formaron un montón de púgiles locales. Por varias décadas se constituyó en el “banco de prueba” del recurso humano que aglutinó a cientos de cultores del boxeo local. Por sus improvisadas y desgastadas instalaciones desfilaron muchas de las figuras que con el pasar de los años se convirtieron en gallardos campeones argentinos, sudamericanos e internacionales, tanto amateurs como profesionales. Con dos camarines y sus respectivas duchas, ubicadas en la antesala de la puerta de acceso, la cual conducía a un amplio rectángulo donde colgaban costales (bolsas) de diferentes tamaños y pesajes, más un modesto cuadrilátero abrazado apenas por dos cuerdas (en las primeras épocas estos escenarios tenían tres, mientras que en la actualidad se exigen cuatro, de acuerdo al reglamento), con piso de cemento armado, para que los entrenadores practiquen con sus pupilos o en su defecto hagan guantes los propios púgiles, previo consentimiento de sus conductores técnicos. Estos combates de entrenamiento o de carácter amistoso, cuyo objetivo principal era perfeccionar aspectos técnico-tácticos de los pibes amateurs y de los escasos boxeadores  rentados que había en nuestro medio, en muchas ocasiones terminaron en  verdaderas batallas, ya que todos querían demostrar a periodistas y aficionados presentes que podían llevarse por delante a los eventuales favoritos, por experiencia y trayectoria.

La descripción, sin ningún lugar a dudas, ya habrá alertado a los seguidores de este duro pero noble deporte, de que me estoy refiriendo a la Unión Obrera de Socorros Mutuos, entidad que a partir de la década del ochenta del siglo pasado marcó el rumbo deportivo e institucional de la especialidad, erigiéndose en el sólido pilar que respaldó el trabajo de un grupo de dirigentes que ya tenía amplio conocimiento de la realidad boxística lugareña. Ramón Fernando Berrondo (“Rayito”), Amado Domingo Berrondo, Sergio Berrondo (“Tuerca”) y Arturo Oliva (“Toro”), entre otros, se encargaron de reflotar la legendaria figura de Federico Raúl Argerich (“Profe”), quien aceptó el reto y se ocupó de tomar contacto con Juan Carlos Lectoure (“Tito”), propietario del Luna Park de Buenos Aires, para que avalara este nuevo proceso, tendiente a lograr lo vivido veinte años atrás, cuando en 1961 Oscar Díaz (“Cachín”) se convirtiera en el primer campeón nacional profesional, en la categoría pluma, precisamente en la catedral del pugilismo del país. Como en el vetusto gimnasio de la calle Sarmiento al 800  de nuestra ciudad había dos pequeñas tribunas en los costados Este y Norte del predio, allí se efectuaron inolvidables veladas, con la finalidad de recuperar la imagen que había perdido el boxeo local por un  prolongado período.

De esta manera, Argerich y compañía organizaron torneos regionales, a partir de los cuales comenzaron a surgir exponentes de la talla de Luis Armando Soto, Jorge Rubén Avila, Carlos Andrés Ponce (fueron campeones del NOA), Sergio Oscar Arréguez (“Yuyo”), Miguel Angel Rasjido (un zurdo de grandes condiciones y mucha pimienta en sus manos), Hugo Rafael Soto (“Chueco”) y  Miguel Fabián Arévalo (“Miguelito”). Los hermanos Soto, Arréguez y Arévalo fueron posteriormente, en calidad de profesionales, dueños de coronas nacionales, sudamericanas y mundiales, sumándose a ellos Oscar Díaz y Fabio Daniel Oliva (“Buyú”), un ex púgil que se formó en el gimnasio de Santiago Luis Antonio Tapia (“Piji”). Es decir que salvo los dos últimos mencionados, el resto pasó por el hoy desaparecido gimnasio de la “U”, ya que en dicho lugar se levantó un importante edificio de departamentos, funcionando en uno de ellos, en la planta baja, la sede social de la entidad, donde el conocido Alejandro “Cholo” Infantes continúa recibiendo a los cientos de socios y amigos que acompañaron desde siempre el quehacer social y deportivo de la Sociedad Unión Obrera de Socorros Mutuos.

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