Fútbol

Manuel “El Yareta” Salcedo, un crack inolvidable de nuestro fútbol

Fue una de las destacadísimas figuras que dio el más popular de los deportes en Catamarca.
domingo, 25 de octubre de 2020 01:21
domingo, 25 de octubre de 2020 01:21

El título no es para nada antojadizo, ni responde tampoco al exclusivo gusto personal de quien escribe esta columna. 
La frase es propiedad de una enorme cantidad de amantes del fútbol local, que siguió de cerca la carrera deportiva de Manuel de Reyes Salcedo, más conocido por su apodo de “El Yareta”. 


Brilló en las décadas del ‘40 y del ‘50 del siglo XX, defendiendo los colores y los prestigios del Club Américo Tesorieri, Club Atlético Sarmiento, San Martín de El Bañado (Valle Viejo) y la selección de la Liga Catamarqueña de Fútbol. 


Número cinco, según la histórica denominación o identificación dentro del campo de juego, o volante central, como se lo etiqueta en la hora actual, Salcedo hubiera triunfado en cualquier escenario de nuestro país o del exterior. Tenía todos los atributos que adornan la figura de un auténtico crack: personalidad, talento, habilidad, elegancia y una mortífera pegada de media distancia (clavar la redonda dentro del arco adversario era una delicia para los ojos de los exigentes espectadores, que siempre esperaban un toque especial de calidad y contundencia).


Lo reiteré en muchísimos comentarios escritos a lo largo de medio siglo de tránsito por el periodismo deportivo, donde comencé a incursionar cuando tenía dieciocho años de edad. 


Al recabar opiniones (o preferencias) a los entendidos en la materia, respecto a quién fue mejor de todos en ese importante puesto o ubicación, muchos se inclinaban por Guillermo César Reynoso (“El Pucho”), fascinados quizás por la trayectoria del ex jugador de San Lorenzo de Almagro de Buenos Aires y de la selección nacional, sin dejar de mencionar a otros calificados valores, como por ejemplo Julio Antonio Cuello (“El Poroto”),  Juan Pedro Castillo (“El Chino”), Juan José González (“Jota Jota”) y Carlos Matías Cazuza (“El Calludo”). 


En honor a la verdad, los citados, y algunos otros más, fueron pilares fundamentales en donde les tocó actuar, lo que habla a las claras del rico material humano que entregamos en el más popular de los deportes.


Retornando al protagonista de esta merecida recordación, debemos destacar que Salcedo dio muchas vueltas olímpicas con la casaca de los “decanos” de la avenida Acosta Villafañe. 


Atlético  Sarmiento se consagró campeón de la Liga Catamarqueña de Fútbol en los años 1948, 1949, 1950 y 1952, integrando uno de los mejores elencos de la entidad, junto a valores de la talla de Luis Guillermo Toloza (“Lucho”), Libio Bustamante, Domingo Monge, Antonio Vega (“El Riojano”), Alberto Cárdenas (“El Patón”), Agustín Díaz (“El Tigre”) y Ramón Lisandro Vega (“El Coyoyo”), entre otros. 


Sobre estas conquistas, recuerdo que Toloza señalaba que para él “representó todo un lujo y un honor jugar a la par de un auténtico caballero del deporte, de un tipo que no solo fue un monstruo con la pelota en los pies, sino además un señorial caudillo en lo que hace al comportamiento dentro de un rectángulo de fútbol, aconsejando a todo el mundo y enseñándonos principios básicos de la honestidad y  de las sanas costumbres. 


Salcedo fue un hombre al que no le gustaban las palabras o los gestos que atentaran contra el respeto a nuestros ocasionales rivales y al público, que pagaba una entrada para ver un partido de fútbol. Yo tenía un carácter fuerte y era bocón, protestaba y contestaba cualquier agresión verbal. 


Un día, en plena competencia, se me acercó y con esa mirada paternal que siempre le caracterizó me dijo: ‘Escuchame, Lucho, dejá de gritar pavadas y dedicate a atajar, que para eso estás’. Qué gran verdad, señor. Nunca me olvidé de sus palabras”.
Hace algunos años, lo entrevisté en su domicilio particular del popular barrio Jorge Bermúdez (“Alto Paraná”, como lo bautizaran los vecinos de los “alemanes” del Américo Tesorieri), donde estaba rodeado como siempre de sus hijos: “Gringo” (lleva su mismo nombre y se dio el gustazo de jugar a la par de su padre, hecho poco usual en cualquier especialidad deportiva), José, Angel, Mary y Nora, y de su esposa y compañera de siempre, doña Ramona Delfina Santillán. 


En esa ocasión, repasó detalladamente, en un extenso reportaje, aspectos salientes de su exitosa carrera futbolística. 
Exhibió con legítimo orgullo su álbum de recortes de diarios y fotografías, donde lo muestran posando en los equipos con los cuales se cansó de dar vueltas olímpicas, su prolongada actuación en el seleccionado de la Liga capitalina y los retratos o placas gráficas que guarda celosamente, donde se lo ve junto a varios cracks argentinos que militaron en poderosos conjuntos del círculo superior de la AFA, pertenecientes a clubes como Boca, River e Independiente, que vinieron a jugar en nuestra ciudad, y a los cuales enfrentó de igual a igual.


El martes 17 de junio de 2008, a los 78 años de edad, dejó de existir Manuel de Reyes Salcedo, provocando un hondo pesar en la gran familia del balompié ambateño.

Escribe: Leo Romero
 

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