Deporte y Nostalgia

Luis Eduardo Filippín, el gran campeón del automovilismo local

martes, 29 de agosto de 2023 01:31

Aunque debutó oficialmente recién a los 20 años, en su primera carrera a bordo de un auto Unión que lo había soldado en la mitad, se dio cuenta que lo suyo, su pasión de allí en adelante, era el automovilismo deportivo.

Campeón en varias oportunidades en el Turismo Nacional, en el Rally Zonal y galardonado varias veces por el Círculo de Periodistas Deportivos de Catamarca como el deportista del año, es un referente de una camada inolvidable de pilotos de esta provincia.

Luis Eduardo “Negro” Filippín, representa a gran parte de la rica historia del deporte local que brilló en su tierra, en el NOA y en cuanto circuito o ruta le tocó competir. Aunque varias veces estuvo al borde de perder todo por esta pasión, recuerda con orgullo sus años de piloto en el que cosechó trofeos, amigos, alegrías y tristezas.

 

A escondidas

Mientras cumplía el servicio militar, allá por 1971, se le dio por armar un auto Unión que estaba chocado. Lo compró y lo soldó en el medio. Le pidió al reconocido “Trópico” Ceballos que le prepare el motor y una vez que lo tuvo listo, se anotó para una competencia en el recordado circuito “Kiko” Pérez Navarro, escenario de grandes pruebas de pista entre los años 70 y 80. Para los que no lo saben, el trazado recorría desde el monumento a Felipe Varela, en Villa Parque Chacabuco, por avenida Presidente Castillo hasta frente a la Bodega Michango. Se ingresaba por allí hasta el criadero de pollos “La Toyita” y se salía frente al ingreso a Banda de Varela. Se ascendía por Ruta 1 hasta llegar al tobogán ahora denominado “de Muana” y se descendía, nuevamente, hasta el monumento al caudillo. En esa curva precisamente, recuerda que la gente hacía gestos de admiración y gritos. Era que los autos doblaban en dos ruedas y hacían delirar al público. “Salí cuarto, pero tenía nada menos que a los Renault 12 y Fiat 128 como rivales. Pero el tema era que no quería que me vieran pelado, porque sabía que había jefes militares viendo la carrera. Yo estaba de servicio, así que me puse el casco todo el tiempo. Hacía un calor tremendo, era noviembre, y los otros pilotos cuando estaba en la formación previa me decían que me lo saque. Yo les contestaba que así me concentraba mejor para la carrera. No quería que me descubrieran. Allí me di cuenta que lo mío era el automovilismo deportivo. Tuve motos, pero no me llamaban la atención. Así que ni siquiera hice karting. De entrada me metí con los autos”, menciona emocionado.

Los títulos

Desde su aparición hasta la primera consagración no pasó mucho tiempo. La pasta de campeón se le notaba en cada competencia y por ello, en una época de grandes pilotos como Hugo Barrientos, Dante “Gringo” Vázquez, Amadeo “Dito” Marenco, entre otros, se destacó y con el apoyo de mucho amantes de los “fierros” participó de los campeonatos zonales del NOA. Allí se midió con otras destacadas figuras de Tucumán, Santiago del Estero, Jujuy, Salta y La Rioja y logró su primer campeonato en la Clase B en 1974. Por esta conquista, con un Fiat 128 IAVA, fue reconocido ese año por el Círculo de Periodistas Deportivos de Catamarca. Allí comenzó a cimentar una trayectoria espectacular. Repitió el título en 1976 y también repitió la distinción del CPDC. Los años pares le trajeron suerte y en 1978 se consagró nuevamente campeón. Después vino un “parate” que lo alejó de las pistas y de las rutas por un tiempo hasta que regresó en los 80 y volvió a coronarse campeón en 1988. En 1989 venía puntero en el campeonato y después de ganar con un Regatta una competencia, tenía aspiraciones de correr en Córdoba y por lo tanto dejó el Zonal. El destino le tenía preparada una jugada no esperada y allí se terminaría su carrera deportiva.

No todas son rosas

Pero como él reconoce, su pasión por el automovilismo lo llevó a situaciones límites. “Cuando competía yo quería tener el mejor preparador, el mejor auto y no medía en gastos. A pesar que con el taller recolectaba dinero en ‘pala’ y tenía los mejores sponsors, como Vinos Michango de Andreatta, entre ellos, lo mismo no alcanzaba. Siempre había que poner dinero, mucho más del que ingresaba. A mí me preparaba el motor Balestrini, uno de los mejores. Por el automovilismo estuve cuatro veces al borde de irme a la quiebra. Me levanté como pude y por eso entre 1989 y 1990 cuando yo pretendía ir a correr en Córdoba no se dio, entonces dije basta. Me decía voy a volver a salir campeón y ya no es un desafío. Es preferible parar y dedicarme a trabajar a full”.

La historia del sueño trunco de competir en la provincia mediterránea también tiene su costado duro. “Entre 1989 y 1990 me hablaron para integrar un equipo para participar en Córdoba. Se estaba gestando todo, había muy buenos sponsors y teníamos las máquinas. Pero lamentablemente, el principal piloto que apuntalaba esta idea, Horacio Badra, tuvo un trágico accidente y perdió la vida. Eso fue un golpe muy fuerte que nos afectó a todos. Poco a poco se fue desvaneciendo la idea y el proyecto hasta que finalmente quedó trunco. Tal vez el destino no quiso que me vaya a Córdoba. Yo me iba a ir a vivir allá. Hasta tenía visto el lugar donde vivir y los distintos detalles. Pero no se dio y allí se acabó todo”.

Entre “perros” y denuncias

Entre las anécdotas que recuerda el “Negro” Filippín menciona una que ocurrió luego que ganó una carrera en Tucumán. Se había impuesto nada menos que al equipo de Gabriel Raies y dejó segundo a Romero, el piloto que ellos apoyaban. Le metieron una denuncia porque, supuestamente, el auto no estaba en reglamento y por lo tanto tenía que desarmarlo.

“Recuerdo que el veedor era Garbero, un excelente técnico y gran persona. Al final acepté que lo desarmen por completo. Me pesaron los aros, me midieron la jaula, el embrague, todo, lo sacaron pieza por pieza, hasta los tornillos. Después que pasó todo eso, Garbero me llamó al fondo y me dijo: ‘Filippín, las carreras se ganan en la pista y acá, en la revisión técnica. Lo felicito, está todo en orden y me dio la mano”. Por ese entonces comenta que era común que había “perro” entre los preparadores. Sabían cómo modificarlo para que rinda más y supere la técnica. “Pero a mi auto lo preparaba Balestrini, que era toda una garantía. En años posteriores se encargó de ponerlo a punto mi hermano Ronniey. Balestrini me dijo ‘yo te entrego un auto para que ganes acá o en la China. Lo llevas y lo pones en una superficie bien plana y con un solo dedo tienes que hacer presión en la parte de atrás y el auto tiene que empezar a rodar”. También me aconsejó que fuera a un médico para que me pese y me prepare una dieta. Y a las diez de la noche acostarse a dormir. Por ese entonces me atendió el Dr. Adet Galíndez y él me indicaba cuantos gramos tenía que comer de cada alimento. Esa fue la base para que yo pueda responder en pista”.

Sobre el final menciona que Rubén Daray le dio un consejo para poner las libras en los neumáticos. “Si andas rápido, hay que poner más libras. Si vas más lento, tienes que bajar las libras”. Así fue que impresionó a pilotos de la talla de Luis Macri, Zampa y otros protagonistas del Turismo Nacional. Se dio el gusto de superar por afuera en la última curva al recordado “Pato” Morresi en una competencia en Tucumán y se codeó con los mejores pilotos de esas dos décadas.

Pese al tiempo transcurrido, cabe destacarlos, el “Negro” aún ostenta el récord de 13 minutos y fracción en una Trepada a El Rodeo. Toda una muestra de su clase y pasta de campeón.

 

Redacción y producción: Rafael Andrés Bruno.

 

Algo Personal

Nombres y apellido: Luis Eduardo Filippín.

Fecha de nacimiento: 2 de marzo de1951.

Apodo: “El Negro”.

Lugar de nacimiento: Catamarca, Capital.

Padres: Luis Felipe Filippín y María Elena Vega.

Hermanos: Ronniey, Joel, Julio, Silvia y Sofía (fallecida).

Esposa: Ana María.

Hijos: Michael Alexis, Andrea Celeste, María Agustina y Cecilia.

Nietos: Aldana, Paula y Juan Cruz.

Trabajos: Dos años en el campo, en un taller de chapa y pintura, y luego en su local de vidrios y parabrisas.

Hincha de fútbol: San Lorenzo de Alem a nivel local y River Plate en el orden nacional.

Ídolo: Carlos “Pájaro” Garro.

Hobby: Bailar.

Comida preferida: Milanesa a “caballo”.

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