Editorial

No sucederá otra vez

jueves, 11 de noviembre de 2010 00:00
jueves, 11 de noviembre de 2010 00:00

Molesto por un recorte presupuestario, un grupo de notables militares británicos generó un debate nacional en su país, al señalar que existe un riesgo real de que Argentina inicie una guerra para recuperar las Islas Malvinas.
Los ex comandantes británicos advirtieron que las islas “quedaron vulnerables” ante un eventual ataque militar y no se trata de un pensamiento nuevo. En realidad, cada vez que Argentina lleva el reclamo de soberanía ante Naciones Unidas surgen en Gran Bretaña voces que agitan el supuesto riesgo de una guerra. Y por estos días algunos almirantes retirados de la Marina británica enviaron una carta al diario inglés The Times catalogando como “incomprensible y peligrosa”, la decisión de la coalición de gobierno de recortar el gasto militar dejando fuera de servicio al buque insignia de la Royal Navy -el “HMS Ark Royal”- y a una flotilla de jets de guerra Harrier.
Los ex almirantes y generales sostuvieron que la eliminación de esos jets -que ellos consideran el eje de la victoria británica ante Argentina en 1982- “pone en duda” la habilidad de Gran Bretaña para “defender” las islas del Atlántico Sur. En esta línea, los militares retirados aseguraron que un ataque argentino a las islas sería “una humillación nacional”.
Para apoyar su teoría subrayan que aquí todavía importa el tema de la soberanía del archipiélago, usurpado por la corona en 1833, y analizan que “con respecto a las valiosas Falklands y a sus nuevos y lucrativos pozos petroleros, debido a esto y a los recortes para los próximos diez años, a Argentina prácticamente se la invita a infligirnos una humillación nacional”.
En los medios de prensa europeos el análisis avanzó, y varios especialistas ya calcularon con qué armas podrían responder los ingleses, despliegues, costos, y otros detalles, que valieron el agradecimiento de las autoridades isleñas por tal garantía de seguridad.
En principio, la noticia genera aquí la molestia de que una cuestión tan seria y delicada sea utilizada banalmente, para torcer una discusión doméstica. Algo que no sorprende tanto porque la propia guerra fue utilizada en su momento para fortalecer a un Gobierno, el de Margaret Thatcher, que hacía agua por todos lados.
En segundo lugar, resulta casi surrealista imaginar a la Argentina en un enfrentamiento bélico con una potencia mundial.
Pero por sobre todo, impera la certeza, al parecer en Gobierno y sociedad, de que así como nunca se renunciará a los derechos sobre ese territorio, tampoco se volverá a intentar una recuperación por otro medio que no sea la diplomacia.
Argentina ya sufrió en carne propia los efectos de una guerra, con las desastrosas connotaciones que todos conocemos, y nada bueno dejó como experiencia. Entre tantos errores recurrentes, esta es una de las pocas lecciones que los argentinos parecen haber aprendido definitivamente.

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