Editorial

Presupuestos

viernes, 19 de noviembre de 2010 00:00
viernes, 19 de noviembre de 2010 00:00

El Congreso Nacional está pendiente por estos días del tratamiento del Presupuesto 2011, cuya aprobación se frustró en varias oportunidades y dio lugar a una feroz batalla entre oficialismo y oposición.
Se sabe, contar con un plan de gastos, asignación de recursos y previsiones contables a pedido del Poder Ejecutivo, es una posibilidad que molesta a la oposición; del mismo modo en que el Gobierno observa intentos de avasallamiento ante la pretensión de ciertos sectores de definir aquello que legítimamente le corresponde a la fuerza gobernante.
Situaciones en varios aspectos similares se vivieron en los últimos años en la Provincia, y las discusiones posteriores revelan que no siempre puede ponerse blanco sobre negro a la hora de responder quién se ve más beneficiado o perjudicado por el rechazo de un proyecto presupuestario.
Ocurre que quienes administran un Estado, a nivel provincial o nacional, encontrarán por derecho propio el modo de reacomodar gastos según sus necesidades, sin que la falta de actualización de este instrumento obre como mayor obstáculo.
La pulseada se presenta, por esa razón, como magnificada. La prórroga del Presupuesto vigente por un nuevo período fiscal garantiza que ningún cataclismo sobrevendrá por el incumplimiento de este trámite, aún cuando Catamarca pueda verse perjudicada por la demora de partidas ya aprobadas.
Es sin embargo un signo de inmadurez y desprolijidad, ya que definir objetivos y metas administrativas es importante para evaluar luego qué pudo hacerse y qué no, tarea que se complicará bastante si los propósitos del Gobierno para el próximo año no quedan estipulados de antemano.

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