Aliado impensado

domingo, 21 de noviembre de 2010 00:00
domingo, 21 de noviembre de 2010 00:00

Para los habitantes del Valle Central, en líneas generales, el viento es esencialmente molesto.
Se lo relaciona con el fastidio y los inconvenientes que genera cotidianamente, con las nubes de tierra, con los destrozos y perjuicios que abarcan desde la higiene hogareña hasta las interrupciones en el suministro de energía eléctrica.
Sin embargo, el viento catamarqueño y su inalterable presencia a través de los tiempos, trae algunos beneficios mayúsculos, que no siempre son contemplados a la hora de “juzgarlo”.
Gracias al constante viento, los niveles de contaminación en la Capital son notablemente bajos. Aún cuando circulan en un pequeñísimo radio decenas de miles de vehículos, el smog urbano no tiene incidencia fuerte, porque el movimiento de aire obra como purificador natural y eficaz neutralizador de muchos agentes contaminantes.
Otro beneficio vital es la generación de energía, que podría contribuir para resolver uno de los problemas más serios que enfrenta la población: necesita más electricidad de la que dispone.
Este último beneficio es sin embargo potencial, porque no se obtiene por generación espontánea, sino que requiere estudios, inversiones e instalaciones previas.
Catamarca está, por ahora, bastante lejos de aprovechar el potencial de la energía eólica, pero tiene todo a su alcance para hacerlo.
Cuando se tome la determinación final, quizás esa molesta compañía de siglos se transforme en un aliado impensado.
 

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