Editorial

No quedan mariposas

miércoles, 24 de noviembre de 2010 00:00
miércoles, 24 de noviembre de 2010 00:00

La Organización de las Naciones Unidas implementó el 25 de noviembre como fecha oficial para la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
El origen de la fecha surge dramáticamente en 1960, año en el que tres hermanas, Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, fueron violentamente asesinadas en la República Dominicana por su activismo político.
Estas mujeres tuvieron la valentía de luchar por la libertad política de su país, oponiéndose firmemente a una de las tiranías más férreas que ha tenido Latinoamérica, la de Rafael Leonidas Trujillo. Actitud por la que fueron perseguidas, encarceladas varias veces y finalmente brutalmente asesinadas, hace hoy 50 años.
Las hermanas, conocidas como las “mariposas inolvidables” se convirtieron en el máximo exponente de la crisis de violencia contra la mujer en América Latina. El 25 de noviembre ha sido la fecha elegida para conmemorar sus vidas y promover el reconocimiento mundial de la violencia de género.
Lo cierto es que, sin las connotaciones heroicas de ese caso, la violencia contra la mujer perduró durante todo este medio siglo, y lo que es mucho peor, se naturalizó, adoptando formas menos visibles y a la vez más crueles.
No quedan hoy mariposas como aquéllas, que conmuevan a todo un país por enfrentar las garras de un dictador poderoso. Pero se multiplican mujeres que padecen la violencia verbal y física, en la vida cotidiana, en sus trabajos y en sus propios hogares.
Las causas de esta situación inadmisible son innumerables. Pero como comunidad, si resulta imposible impedirlas, debemos imponernos otra obligación: lograr que ninguna mujer se sienta sola, o que no sepa cómo y a quién pedir ayuda.

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