Editorial

El estadio

lunes, 29 de noviembre de 2010 00:00
lunes, 29 de noviembre de 2010 00:00

La inauguración del estadio de fútbol es un hecho histórico para Catamarca, que nunca antes había contado con un escenario deportivo de esa magnitud.
Se trata de una gran obra, que más allá de las polémicas que generó desde la concepción del proyecto, por quienes cuestionaron el carácter prioritario de la iniciativa, permanecerá de aquí en más como un bien que pertenece a toda la comunidad.
En este punto debe reconocerse que es la clase de inversiones que perduran en el tiempo, y como tal justifica el gasto de ingresos extraordinarios como los que aportan las regalías mineras, una inyección de fondos sin la cual hubiera resultado imposible emprender una obra de esta magnitud.
El estadio es una realidad que hoy dará lugar a celebraciones y festejos, pero que en adelante implica también una gran responsabilidad.
Aprovecharlo de modo que brinde oportunidades de recreación a todos los catamarqueños es un punto fundamental, tanto como su adecuado cuidado y mantenimiento, ya que si se permite que la estructura se deteriore se estará desvalorizando un patrimonio de todos.
La utilidad de las obras y el modo en que sirvieron a la sociedad, no se puede juzgar el día de la inauguración.
El tiempo dirá si Catamarca utilizó su estadio y si sus instalaciones permitieron dar un paso adelante en materia de promoción de espectaculos artísticos y deportivos.
Hoy, es tiempo de celebrar por la culminación de una obra que sin lugar a dudas cambia para siempre la fisonomía capitalina.

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