Prácticas peligrosas

martes, 30 de noviembre de 2010 00:00
martes, 30 de noviembre de 2010 00:00

Wikileaks viene levantando banderas de transparencia y ejemplo periodístico por publicar documentos secretos que circulan en esferas del poder de Estados Unidos y Gran Bretaña, entre otros países.
Hay informaciones relacionadas con cuestiones institucionales graves, como por ejemplo posibles prácticas del Ejército británico que violarían las convenciones de Ginebra, para conseguir que detenidos brinden datos. Pero, de lo hasta ahora conocido, la mayor parte de la información de Wikileaks, leída con sentido crítico, sólo buscaría explotar en sus lectores esa tendencia más bien morbosa de querer conocer lo privado o confidencial. Y muchos contenidos, con apariencia de seriedad, divulgan cuestiones privadas. En este sentido, se podría establecer un paralelo con los programas de chimentos de la televisión, aunque con apariencia informativa de mayor trascendencia.
La comisión de un delito, como es el acceder a documentos confidenciales, quizás podría justificarse si lo que logra es que se eviten delitos mayores o que, si se cometieron, se traten en un debido proceso judicial. Pero es muy improbable que el mecanismo ofrecido apunte a ese objetivo. Todo indica que sólo explotan el haber podido atravesar barreras y descubrir secretos, cuya difusión, en gran parte, no aporta al bien común ni a otro objetivo elevado.
La contratacara de esta realidad es que esas prácticas pueden disuadir a personas o instituciones para que dejen de informar a organismos del Estado acerca de cuestiones como tráfico de drogas u otras que afectan a la ciudadanía.
Los medios de comunicación, como los ciudadanos, en cualquier país democrático tienen libertad de expresión. Pero esa libertad no puede ser usada para avasallar la privacidad de las personas o la debida confidencialidad de documentos de instituciones.
La tendencia de convalidar prácticas cuando de algún modo nos convienen, puede volvérsenos en contra cuando esas mismas prácticas no nos convengan. Y ya no tendremos autoridad para desestimarlas.

Comentarios

Otras Noticias