Confiarse es perder

lunes, 20 de diciembre de 2010 00:00
lunes, 20 de diciembre de 2010 00:00

La batalla que la humanidad entera libra contra el virus del sida, muestra algunos signos positivos y muchos otros que no lo son tanto.
En principio, el HIV demostró ser más complejo y fuerte de lo que se imaginaba la comunidad científica, allá por 1980, cuando el virus fue aislado en un laboratorio francés.
Ante la meteórica propagación de la enfermedad y sus devastadores efectos, la obtención de una vacuna se convirtió en el objetivo inmediato. Y lo cierto es que ni el más pesimista de los investigadores hubiera imaginado entonces que 30 años después se seguiría esperando algún resultado concreto.
El sida no tiene hasta hoy contrincante más fuerte que la información y las precauciones que puedan adoptar las personas sanas. Armas insuficientes, que sin embargo permitieron observar un retroceso del 17 por ciento en el número de infectados en 2009, con respecto al año anterior.
También es alentador el hecho de que los portadores tengan hoy una expectativa de vida mucho mejor y mayor que hace treinta años, al punto que la cifra de 33,4 millones de personas que viven con el VIH es la más alta en sobrevida de infectados, registrada hasta ahora en la historia.
Lo malo es que a medida que decrece el protagonismo del problema en las noticias, los gobiernos reducen las inversiones en investigación y prevención, y las comunidades comienzan a despreocuparse.
Pero el virus está entre nosotros, y es necesario mantenerse en alerta, porque confiarse es el modo más seguro de facilitar el contagio. 

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