EDITORIAL

Visita ilustre

lunes, 6 de diciembre de 2010 00:00
lunes, 6 de diciembre de 2010 00:00

La llegada a Catamarca de Monseñor Adriano Bernardini es un acontecimiento trascendente, que honra a la provincia y jerarquiza el final del Año Jubilar por el Centenario de la Diócesis de Catamarca.
Bernardini, un italiano que se ordenó sacerdote en 1968, ingresó en el servicio diplomático de la Santa Sede en 1973 y desde entonces se desempeñó, sucesivamente, en las representaciones pontificias en Pakistán, Angola, Japón, Venezuela y España. Cumplió también misiones en Taiwán, Bangladesh, Madagascar, Tailandia, Singapur y Camboya, Myanmar, Laos, Malasia y Brunei. Hace siete años es el Nuncio Apostólico en la Argentina.
Un nuncio apostólico o nuncio papal es un representante diplomático de la Santa Sede -no del Estado de la Ciudad del Vaticano- con rango de embajador. Representa a la Santa Sede ante los Estados (y ante algunas organizaciones internacionales) y ante la Iglesia local.
Es inmejorable el motivo por el cual este hombre que recorrió el planeta arriba a Catamarca, ya que verá nada menos que la mayor manifestación de fe que conoce la provincia: las fiestas marianas.
El hecho de que el Nuncio Apostólico acompañe mañana al pueblo norteño -porque no sólo catamarqueños participan de la procesión- en tan emotivo encuentro, es un hecho más que significativo.
Un motivo más de regocijo en estas jornadas de homenaje a la Madre del Valle, importantes para renovar cada compromiso personal de superación, y de aceptar el desafío de vivir amando al prójimo, tal como Ella lo enseñó.

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