Apuntes del Secretario

miércoles, 05 de diciembre de 2012 00:00
miércoles, 05 de diciembre de 2012 00:00

El dictamen del Procurador de la Corte de Justicia de Catamarca en torno al conflicto de poderes por la designación del doctor Marcos Denett como fiscal de Estado, adelantado en forma exclusiva por El Esquiú.com, era decisión cantada. Apenas se la demoraba para salvar las apariencias. Pero es sabido que una presentación del bloque radical, que conforma la mayoría en la Cámara de Senadores, va a tener respuesta positiva en una Corte de Justicia formada no por abogados con certificados de imparcialidad, sino por militantes de la UCR. ¿O cómo se les puede llamar a Enrique Lilljedahl, el Procurador; a Amelia Sesto de Leiva, a Raúl Cippitelli y a José Cáceres? Todos provienen de las mismas fuentes ideológicas en las que navegan desde hace más de treinta años. Con esto estamos diciendo que el voto de la Corte de Justicia será en línea con Lilljedahl señalando que, por haber sido rechazado el pliego de Denett, su designación por parte del Poder Ejecutivo estuvo viciada de nulidad. Obviamente que el “final catamarqueño” de esta historia no sorprenderá a nadie. Si hasta el mismo asesor de Gobierno, Mario Mayorga, adelantó hace dos meses que preparaban la apelación ante la Suprema Corte de la Nación. Ergo: el gobierno, aun con los peligros que ello entraña, piensa resistir.

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La otra postura, que posiblemente pretenda la Corte de Justicia antes de fallar, sería la de bajar a Denett y enviar otro pliego a la Cámara de Senadores. Ello evitaría, dicen, eventuales presentaciones judiciales si es que el pronunciamiento del tribunal superior de la provincia considera nulas todas las acciones llevadas a cabo por el Fiscal de Estado. A partir de lo que sería el “Plan B”, se comenta en los corrillos políticos que podría haber varios destinos para Denett. Unos hablan de que iría al Ministerio de Gobierno, si es que supuestamente el “embrollo institucional” pomanense devuelve a Francisco Gordillo a la intendencia del oeste. También se habla de un enroque con Mario Mayorga y, con menos solidez, se especula que podría recalar en la empresa de Energía Catamarca. Antes de fin de año, se calcula, estarían develadas estas incógnitas, pero la postura firme de la gobernadora sería mantener a Denett en el puesto que le ha confiado apenas asumió.

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En cuanto a la salida de Francisco Gordillo, que muchos descuentan se producirá promediando diciembre, repetimos que se tejen diferentes versiones. Vedamos una. Ya fue descartado como futuro ministro de Gobierno el abogado y exembajador en Libia, Guillermo Rosales, quien está trabajando a la par de la gobernadora, Lucía Corpacci, como su asesor legal y político. El exfuncionario de Ramón Saadi y Carlos Menem sería el encargado de analizar cada una de las estrategias para anticipar reacciones y soluciones ante posibles escollos jurídicos. En los próximos días saldría la designación oficial, aunque su actividad en Casa de Gobierno, desde hace algún tiempo, es prácticamente diaria.

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Mientras la ebullición radical ha vuelto a trepar a las paredes de Catamarca, hay noticias más concretas y menos traumáticas que las disputas que vendrán a raíz de las candidaturas para los cargos provinciales, especialmente los relacionados con la estratégica Cámara de Diputados. Sectores barriales, con el aval de algunos dirigentes con llegada a los popes del partido, postularían a Enrique Sir como futuro concejal de la Capital. Conforme nos chimentaron, el postulante ganó sus propios galones al presentar las impugnaciones contra Marcos Denett en la Cámara de Senadores y en la Justicia provincial pero, además, es un viejo militante y exempleado del Concejo Deliberante que, a favor de otros correligionarios, sufrió varias postergaciones. ¿Será ésta su oportunidad de saltar a un cargo electivo? Por lo que sabemos hay muchas probabilidades de que integre la lista de candidatos capitalinos del radicalismo.

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Papelón del diputado nacional Rubén Yasbek. Protagonizó un vergonzante incidente el pasado lunes por la mañana cuando, cerca del mediodía, estacionó su automóvil frente al bar Bonafide, en calle Rivadavia, en la conocida cuadra de los bancos. En el lugar, dado el caudaloso tránsito vehicular está terminantemente prohibido estacionar, pero al legislador poco le importó y dejó allí el rodado. Un inspector municipal, al advertir la infracción, comenzó a labrarle el acta, lo que encolerizó a Yasbek, quien le recriminó delante de varios testigos que observaban atónitos “Sacá esa multa, no sabés quién soy”, como si su condición de representante del pueblo -cargo al que llegó por la renuncia del vicegobernador Dalmacio Mera- lo cubriera con un halo de inmunidad y lo inhibiera de cumplir con las normas de tránsito y urbanidad. Si el legislador cree estar en un pedestal de superioridad sobre el resto de los mortales, se equivoca. Al final, por suerte, el uniformado municipal cumplió con su obligación. Ahora falta saber si el legislador pagará la multa como cualquier “hijo de vecino”.

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El peronismo quiere festejar el 10 de diciembre varios hechos. Entre otros, el primer año de Lucía Corpacci en el gobierno catamarqueño; el noveno del kirchnerismo a nivel país; la vigencia de los derechos humanos y la instauración definitiva de la ley de servicios de comunicación audiovisual, tradicionalmente conocida como “ley de medios”. Para ello se reunieron esta semana sus consejeros y, además de la programación de los actos, analizaron la marcha del gobierno. En general hubo conformidad, pero no dejaron de observar preocupación por algunas sensaciones que consideran inconvenientes y la falta de respuesta a algunos ataques de la oposición, entre los que resalta la narco denuncia -avalada por cierto sector de la prensa- del senador nacional Oscar Castillo.
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RECUERDOS HACIA EL PRESENTE. En la semana del 4 de diciembre de 1987 arriba a Catamarca el doctor Vicente Leónides Saadi, quien el día 10 debía asumir como gobernador de Catamarca por segunda vez -la primera fue en 1949, durante el primer gobierno de Juan Perón- en la historia. Lo recibe una multitud de partidarios, militantes, funcionarios y público en general que conforma una larga caravana que concluye con un acto público en el que se anuncia que durante la semana se darían a conocer los nombres de los principales colaboradores del doctor Saadi. En forma paralela, durante sus últimos días como primer mandatario, su hijo Ramón critica con dureza a autoridades nacionales como el diputado nacional José Luis Manzano y a quien luego sería intendente de la ciudad de Buenos Aires, Carlos Grosso. De esta manera comienzan los primeros roces, con los resultados por todos conocidos, que terminarían enfrentando al saadismo con el menemismo.

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Veinticinco años atrás, un 5 de diciembre, el diario La Unión despide al jefe del Regimiento de Infantería Aerotransportada 17, coronel Armando Acuña, quien debía asumir como conductor del Liceo Militar en Buenos Aires. Eran épocas de aceitadas relaciones entre la Iglesia, propietaria del diario, y el poder militar.

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El 4 de diciembre de 1987 se produce una de las mayores tragedias que registra la historia de Catamarca. Un aluvión de agua, piedras, barro y grandes ramas se abatió sobre Chumbicha. En la quebrada de La Cébila la correntada dio vuelta un colectivo de la de saparecida empresa Bosio que cumplía el recorrido Capital-Andalgalá y prácticamente lo destrozó haciéndolo dar decenas y decenas de vueltas. Murieron 18 de los 22 pasajeros que iban a la “Perla del Oeste”. Luis “Mellizo” Barrionuevo, jefe de la Unidad Regional N° 3 de Chumbicha y el ministro Molina coinciden en que los culpables son los depredadores de los bosques, para quienes piden castigos. Luis Horacio Bosio, propietario de la empresa, señala “el único culpable es el fenómeno meteorológico”. Aquella tragedia, que tuvo amplia repercusión nacional, fue el comienzo del fin de la poderosa empresa de transporte de pasajeros.
 

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