Columna política

martes, 29 de enero de 2013 00:00
martes, 29 de enero de 2013 00:00

Podemos pecar de repetitivos con el tema, pero los sucesos del fin de semana pasado confirman que habrá que redoblar los controles sobre las barras del fútbol. Durante el cotejo Villa Cubas-9 de Julio de Morteros, disputado en el estadio Bicentenario, se sucedieron las escenas de pugilato entre los mismos integrantes de la “torcida” catamarqueña. Al parecer, diferencias entre dos facciones de las varias que existen originaron los incidentes que, afortunadamente, no pasaron a mayores. En el match Tesorieri-Estudiantes de La Tablada, por el Torneo del Interior, también hubo problemas y el saldo final determinó el destrozo del vehículo de un dirigente de la institución de avenida Belgrano. Si alguien piensa que una chispa no puede originar un incendio, se equivoca grandemente. El ejemplo vale para el fútbol: si no se para ahora mismo el clima de beligerancia, después puede resultar demasiado tarde para aplicar correcciones.

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Justamente antes de que se reiniciara la actividad futbolística 2013, advertimos de esta situación y referimos que entre las barras del fútbol se podía estar mezclando la violencia, la mayoría de las veces empujada por el consumo de estupefacientes. Nuestra sugerencia de reforzar los controles por parte de la Policía provincial debía ser complementada por la dirigencia de los clubes que participan de los certámenes que organiza la AFA. Si el Estado soluciona con aportes económicos muy importantes -más de un millón de pesos anuales- el problema crucial de los clubes, éstos deben responder con hechos concretos. Lo menos que pueden hacer es controlar a sus adeptos y, en momento alguno, alentar los desmanes.

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Hoy en día, en los principales centros urbanos y muy especialmente en territorio bonaerense, las barras del fútbol están sindicadas como verdaderos refugios de delincuentes y de la mano de obra más propicia para provocar desmanes, muchos de ellos relacionados con la política. No hay que dejar que estas rémoras sociales lleguen a Catamarca.

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