Editorial

Periodistas vs. empresarios

miércoles, 09 de enero de 2013 00:00
miércoles, 09 de enero de 2013 00:00

Cada día que pasa hay un comentario más sobre el rol de la prensa. Que hay posición dominante de los monopolios, que el gobierno intenta armar su trinchera mediática, que las agresiones a periodistas, que la ley de medios sigue frenada, que la libertad de expresión y la libertad de empresas, que el juego bascular de la Justicia, que la opinión pública y la opinión publicada, que las censuras y toda suerte de debates que se desflecan del tema principal.
La situación de discusión, aunque mucha gente lo desconozca, es inevitable. La prensa influye en todas las actividades de la vida común y, especialmente, en la política. Por eso el frenesí no decae.
Pero en medio de tanta controversia está el periodismo, como esencia de servicio a favor del bien común. Ignorarlo y ponerlo al servicio de intereses espurios no es periodismo. De allí, precisamente, surge un mar de distancia entre el periodista propiamente dicho y el empresario periodístico, una casta muy nueva que inunda la Argentina desde los 90.
El periodista se juega por las noticias y las construye en base a sus fuentes. Le interesa mucho más la verdad que los partidismos. La libertad de conciencia es uno de sus insumos básicos para poder funcionar en la jungla mediática.
Los patrones o empresarios periodísticos deploran de los verdaderos periodistas. Por eso los echa, o los empuja al retiro. O los obliga a jugar con una sola fuente para sacar la información que se acomode no sólo a sus intereses, sino hasta su estado de ánimo.
¿Se puede con concebir un periodismo con una fuente única? Esa idea únicamente bulle en los niveles patronales. De allí para abajo es sacrilegio.
Por ello, porque desde El Esquiú.com pretendemos -con muchos errores, por cierto- honrar al periodismo, adherimos a un reciente pronunciamiento del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) y reproducimos algunos párrafos que destilan sentido común.
“La delicada situación de periodistas en conflicto con sus empresas se ha evidenciado tanto en público como en privado a lo largo de 2012. En especial, se han registrado presiones en medios del país para la imposición de una orientación editorial en la redacción o difusión de noticias, que entran en colisión con los principios éticos de la práctica profesional de multiplicidad de voces y tratamiento imparcial de la información”.
“Las empresas tienen plena autonomía para difundir sus posiciones, para lo cual disponen de espacios de opinión propios, que deben ser identificados como tal y diferenciados de la cobertura noticiosa corriente. La confusión entre ambos estilos o el recorte forzado del relevamiento periodístico a una sola voz, conlleva un notorio perjuicio a la profesión y a la consolidación del sistema democrático. El periodismo se degrada como profesión cuando se le obliga a trabajar con una fuente única, y evita exponerse a voces divergentes”.
Frente a este escenario, reivindicamos la valiente decisión de numerosos periodistas (socios y no socios de FOPEA) que se rebelan ante esta situación y reivindican los postulados profesionales frente a empresarios que han demostrado no tener la voluntad de promover un periodismo de calidad”.
 

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