Columna Política

viernes, 29 de noviembre de 2013 00:00
viernes, 29 de noviembre de 2013 00:00

La decisión del intendente Raúl Jalil de recortar horas extras en varias dependencias capitalinas generó la lógica protesta de los agentes perjudicados, quienes iniciaron un quite de colaboración y protestas públicas con piquetes incluidos. Según explicó el secretario de Gobierno de la comuna, Hernán Martel, se decidió ahorrar en el pago de estos conceptos, especialmente a aquellos empleados cuya tarea no demanda que se queden más allá de su horario habitual de trabajo, como los administrativos. En realidad, el jefe comunal abordó una cuestión que viene de larga data: el cobro de un sobresueldo que va desde los 1200 a los 2000 pesos, que muchos empleados gozan sin razón. El elevado monto global que se abona mensualmente por este concepto fue determinante para decidir una poda en el gasto y sólo aprobar adicionales a quienes realmente se justifica.

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Una de las áreas más activas en la protesta fue Inspección General, que es la que debe asegurar el cumplimiento de normas municipales relacionadas, por ejemplo, con la salubridad y seguridad. Durante el jueves y viernes, los empleados quemaron gomas en la esquina de Prado y Caseros, frente a su lugar de trabajo, provocando un verdadero caos vehicular. Además, los residuos se trasladaron a veredas y paredes de las casas circundantes, lo que a su vez disparó fuertes quejas de los vecinos. “No sé que reclaman tanto, si es usual que se la pasen fumando en la vereda. ¿Para qué quieren horas extras?”, se escuchó ayer por la radio a un ofuscado residente de la zona.

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A pesar de lo virulento de la protesta, el jefe comunal no daría marcha atrás con la medida, con la que aspira a poner un poco de orden a una situación que se había desmadrado. Una actitud bien diferente, por caso, a la del IPV, en donde sus autoridades están a punto de formalizar plus salariales muy injustos con el resto de la Administración.

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