Proporcionalidad

viernes, 29 de noviembre de 2013 00:00
viernes, 29 de noviembre de 2013 00:00


En nuestra edición de ayer, la noticia publicada bajo el título “Denuncian a inspector de El Nene por bajar y abandonar a un menor” generó comentarios tanto en nuestra web como en las redes sociales. La mayoría de las opiniones reprochaban al inspector por su acción atroz. También se pudieron leer varias expresiones que apelaban a la conciencia de quienes vivieron de cerca el hecho y de cuantos se escandalizan por esa acción: “Que hdp el inspector. Y el chofer y la gente: al ver esta situación de poder pagarle el boleto a este niño, no me digan que nadie en todo el colectivo no va a tener ¿cuánto, $3?”, opinaba un lector.
Entre los muchos comentarios, uno muy votado decía: “hasta cuándo vamos a seguir echando culpas a los demás??? Las reglas están hechas para cumplirlas, si educamos a nuestros hijos enseñándoles que la culpa de sus actos es de otros nunca van a tener responsabilidad. Si el niño está acostumbrado a viajar en colectivo debe aprender que tiene que guardar el boleto porque hay una persona que tiene la función de controlar eso”. Y otros compartían este criterio.
Los juristas sostienen que cuando una persona infringe las normas establecidas, la sociedad, por medio de las autoridades correspondientes, la sanciona a través de una pena, la cual puede ser: un llamado de atención, advertencia, multa, arresto o prisión, de acuerdo con el tipo de infracción cometida. ¿Cómo se establece la imposición de esa pena? En base al daño causado o la proporción del mismo. Así surge el “principio de proporcionalidad”, que se basa en que la pena debe ser equilibrada en relación con el daño causado.
En el caso del niño de 8 años, entendemos que debe aprender a no perder el boleto. Pero bajarlo del colectivo y dejarlo abandonado en la calle es una pena totalmente desproporcionada. Por eso, la sanción, inevitablemente, se vuelve en contra del sancionador.

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