Malmandados

viernes, 13 de diciembre de 2013 00:00
viernes, 13 de diciembre de 2013 00:00

Quienes estudian o estudiaron Publicidad, conocen bien la expresión “crear necesidad”.
Los seres vivos experimentan –por ejemplo- frío, apetito, sed, lo que les impele a buscar abrigo, alimento, agua. En situaciones límites, esas carencias son vitales para la supervivencia. Aunque también sucede que, sin carecer hasta ese punto, se tenga un marcado deseo de satisfacer una necesidad. Esos deseos, por obra de la publicidad, pueden tomar la forma de determinados productos o marcas. La sed puede ser satisfecha con agua, sin embargo muchas veces decimos tengo sed “de” y nuestra mente nos lleva automáticamente a una determinada bebida. De manera que, si bien las necesidades no se crean sino que existen, lo que la publicidad crea o fomenta es el deseo de satisfacer una necesidad con un determinado producto.
Y sucede, además, que las nuevas realidades exigen el uso de productos que en otros tiempos no los hubiéramos requerido y se tornaron necesarios. Uno de ellos es el teléfono celular. Las distancias y el ritmo de vida actual transformaron su uso casi en obligatorio. Es cierto que para muchos no son indispensables sino sólo un instrumento de interacción o de juego evitable, pero para otros es una herramienta de comunicación y trabajo imprescindible.
Conjugando esta necesidad de la vida moderna con el aparato publicitario, las empresas prestadoras de servicios de telefonía celular, desde su nacimiento hasta hoy, sumaron más descontento que adhesiones. Los usuarios, en general, son rehenes de sus intrincados laberintos. Nunca saben a ciencia cierta cuánto consumen ni cómo son los costos; cuando les ofrecen planes y éstos no resultan ser lo que se les dijo, no tienen vías expeditas para hacer su reclamo y menos conseguir una respuesta satisfactoria, entre otras muchas quejas.
En este marco se suma ahora la frustración que provocaron las empresas, al anunciar que seguirán cobrando por minuto y no por segundo, a pesar de un fallo en este sentido. Lamentable.
 

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