DESDE LA BANCADA PERIODÍSTICA

Entre los deseos y la ficción, la realidad

sábado, 14 de diciembre de 2013 00:00
sábado, 14 de diciembre de 2013 00:00

El tiempo que le demandó a la Presidente su necesario restablecimiento, luego de la delicada intervención quirúrgica a la que fue sometida, fue más que suficiente para que se sacaran a relucir las miserias y mezquindades más deplorables, no sólo por parte de los conocidos operadores mediáticos del Sargento Magnetto (como bien lo califica mi colega Pedro del Arrabal) sino, y quizá lo más grave, por los que se dicen “políticos” y conforman ese heterogéneo conglomerado de simples ambiciosos que juegan de opositores, pero son conscientes de ser fieles servidores de los intereses económicos de turno.

Deseos

a) Que se fuera Guillermo Moreno de la secretaría de Comercio Interior de la Nación era uno de los principales deseos. Los medios monopólicos se encargaron de instalarlo ante la opinión pública como el “cuco” que dañaba a todos los argentinos, sin excepción, aunque la Guerra por “Papel Prensa” lo tenía al funcionario con las manos limpias frente a las ensangrentadas de los Magnetto-De Vedia. No había ni hay nada en su contra en términos de corrupción, pero hasta para el más neófito, Moreno era la encarnación de Satanás en la Argentina “gracias” a los medios del grupo monopólico. Era el bravucón mentiroso que no blanqueaba la inflación en su afán de “controlar” (palabra maldita) los precios.
Hasta el personaje más corrupto que haya tenido la historia nacional, en términos políticos, hace hoy presentaciones judiciales tratando a Moreno como delincuente. Después de “las muchachas y muchachos” que acompañaron al recordado presidente riojano -tan admirado por el actual “gobernador” de Capital Federal Mauricio Macri-, en la reimplantación del neoliberalismo llevado adelante a sangre y fuego por la última dictadura para beneplácito de los poderosos de este país, la diputada Patricia Bullrich se ha transformado en el monumento a la caradurez. Responsable del desfalco a jubilados y trabajadores en el gobierno de De la Rúa y una de las que se tenía que ir en el 2001, se da el lujo de poner en duda la gestión del exsecretario y hasta de denunciarlo judicialmente en una presentación que, más que risa, produce vergüenza. La misma vergüenza ajena que a diario nos provocan Carrió, Gerardo Morales y hasta Pino Solanas o Binner con sus permanentes dislates.
b) El segundo deseo instalado públicamente, de manera “natural”, era que este gobierno “zurdamente chavista” terminara con la “manipulación controladora” de la divisa extranjera (que es como decir “nuestra moneda”) que impedía “tomarnos” (¿?) vacaciones en Punta del Este, Miami o Marsella; ¡Una barbaridad! El 80% de la población del país jamás se manejó con dicha moneda en su quehacer diario. Perón decía socarronamente: “Algunos te hablan del dólar como si lo hubiesen visto alguna vez; eso es parte de una estupidez”.
c) Que la Suprema Corte fallara en contra de la constitucionalidad de la ley de medios audiovisuales era el tercer deseo, concatenado con la posibilidad de seguir operando sobre la opinión pública, como se hizo con Moreno y otros tantos “marxistas y zurdos” que habitan en el oficialismo y que, desde el 2003, les vienen impidiendo pulcros y “legales” negocios (por “izquierda”, y en este caso no es mala palabra por ser práctica diaria para ciertos empresarios e intermediarios financieros) a los verdaderos dueños del poder.

Ficción

a) La inflación no tenía otro responsable que Moreno. Los grandes grupos económicos formadores de precios eran y son un conglomerado de “Santos celestiales que bajan de las alturas con las recetas económicas apropiadas para bien del pueblo”. Se trata de “pobres víctimas” de las medidas que el exsecretario “autoritaria y patoteramente” imponía desde su gestión.
b) Las operatorias con el dólar “blue” (paralelo) no se consideran jugadas y maniobras financieras para incidir en políticas económicas pergeñadas por dichos grupos económicos junto a sus socios, los bancos –nuevamente por “izquierda” y acá el término se aplica sin connotaciones ideológicas ¡menos aún legales!-, para acrecentar sus ingresos, sino “naturales” movimientos de la divisa dentro de las “lógicas reglas del mercado”.
c) La total aplicación de la nueva ley de medios audiovisuales nos haría desaparecer a “Todos Nosotros”; y con nosotros harían lo mismo con el desasnador de “pelotudos” (los que no pensamos como él, somos todos “pelotudos”, según sus refinadas expresiones), el voluminoso y sicario -en términos periodísticos- Jorge Lanata, o los impolutos Morales Solá, Kirschbaum, Blanck, y hasta una importante periodista como lo fue, en algún momento, Magdalena Ruiz Guiñazú. Ni que hablar del frustrado médico Nelson Castro con sus “acertados y serios” diagnósticos, no sólo sobre la salud de funcionarios gubernamentales sino también sobre la salud política de la Nación. Todos estaban en riesgo no sólo “laboral”, sino hasta de ser víctimas de atentados personales (ridículamente se fueron a quejar a la Comisión Interamericana de DD.HH”, donde directamente los descubrieron como artífices del juego de la perversidad).

La realidad

a) Se fue Moreno del cargo y en dos semanas el descontrol de precios disparó por las nubes el de los artículos de primera necesidad, que son los que consumen los sectores más desprotegidos. Por Todos Nosotros, sin embargo, no estamos “informados” en esta ocasión sobre quiénes son los responsables del dispare de precios. Seguramente serán las “naturales” reglas del mercado que enloquecieron por estar tanto tiempo controladas; pero jamás para los medios “clarineros” podría ser la codicia de unos pocos; o la responsabilidad tal vez la tenga el “judeo-marxista” Kicillof con sus “medidas económicas desesperadas para salvar lo que queda de gestión”, diría el francotirador Marcelo Bonelli.
b) Las entidades financieras hoy gozan de total libertad para controlar las variables económicas a través de la manipulación de la cotización de la divisa, manipulación que desde ya nunca estará en función de los intereses nacionales y sí de los intereses de la mafia financiera internacional. Y es aquí donde nuestros políticos de oposición leen La Nación –además de Clarín-, que en estos días tituló en tapa la preocupación de Obama –el presidente del país con mayor deuda externa del mundo- por la supuesta caída de nuestras reservas. Se vuelven “marxistas por derecha” (aunque suene absurdo) al transformarse en “internacionalistas”, paladines defensores de los intereses transnacionales.
c) La Corte Suprema de Justicia de la Nación se expidió sobre la constitucionalidad de todo el articulado de la nueva Ley de Medios Audiovisuales; miramos la tele y descubrimos que “Todos Nosotros” no desapareció; que Lanata, Morales Solá, Kirschbaun, Blanck, Laura Santillán, Magdalena y tantos otros operadores siguen destilando veneno como lo vinieron haciendo hasta ahora, con total libertad; y que el disparatado médico Castro no encuentra el antídoto para ese tipo de veneno. Entonces cabe preguntarse, todos nosotros ¿somos tan tarados para seguir comprando “buzones”? Evidentemente muchos de nosotros lo son; y no por casualidad, sino por causalidad.
La realidad también muestra que la tarea que por años vinieron realizando los medios masivos en materia de manipulación de la opinión pública tuvo su correlato en el éxito obtenido. Desde las oficinas que “Dios” tiene en Buenos Aires, se sigue fijando y manejando la agenda nacional en material comunicacional, algo que ni siquiera la nueva ley de medios podrá revertir por tratarse de una simple norma. Como toda norma, si no va acompañada con políticas educativas, en este caso en material comunicacional que le den vida, quedará como otra (norma) más para que los medios monopolizadores (con testaferros controlando las partes del aparente desguace que produciría la nueva ley) sigan enseñando cómo se la puede transgredir. La cuestión moral es lo de menos. Pruebas al canto: los medios del grupo Clarín siguen fijando agenda, a fuerzas de engaños, para una porción de la sociedad a la que hizo mitómana y con la que juega hasta llegar a imponerles candidatos que son comprados con total naturalidad.
Alguna vez dije que la estupidez humana no se hereda, sino que se la adquiere, y en cómodas cuotas, con tarjeta. Los medios del grupo Clarín siguen teniendo la estantería llena de ofertas y demasiadas bocas de expendio.


Víctor Leopoldo “Tico” Martínez

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