Prevención

jueves, 19 de diciembre de 2013 00:00
jueves, 19 de diciembre de 2013 00:00

Desde la madrugada del 31 de diciembre de 2004, cuando la desidia, la indolencia y la irresponsabilidad fueron un cóctel letal que causó más de un centenar de muertos, casi todos chicos jóvenes, que habían ido a despedir el año en el local República de Cromagnon, hasta que una bengala convirtió el edificio en una trampa letal y el tema de la seguridad en los lugares públicos de recreación cobró una importancia inusitada.

Paralelamente a la manipulación y al rédito que muchos oportunistas obtuvieron de aquella noche trágica, Cromagnon desnudó los lábiles controles y el altísimo grado de corrupción en que estaba montada la rentabilidad de los negocios de diversión nocturna. El temor a que otros Cromagnon se repitieran en distintos puntos del país se puso la lupa sobre los cientos de miles de boliches, pubs, bares y otros de la especie para determinar qué tipo de seguridad ofrecían a los clientes.

Se consensuaron entonces modificaciones, inversiones, se revisaron las normas y las habilitaciones se volvieron mucho más estrictas. Catamarca no estuvo exenta de esta oleada y los propietarios de los locales nocturnos debieron adecuar su funcionamiento y cumplir normas que fueron modificadas para adaptarlas a las normas de seguridad  o exponerse al riesgo de clausura o cierre definitivo. La única deuda que durante muchos años quedó sin saldar fue la de la ubicación de muchos locales que se encuentran enclavados en zonas residenciales y generan serios conflictos con los vecinos.

Fue una lucha de muchos años en los que los vecinos debieran soportar todo tipo de atrocidades semana tras semana hasta que, este año, finalmente se dio forma y se avanzó en el traslado de los centros nocturnos a un sector específico de la ciudad. Sin lugar a dudas se trató de un importante avance en materia de planificación y urbanización.

Sin embargo, una de las medidas que ahora se quiere rever está relacionada con la cantidad de personas que podrán albergar los nuevos locales, ya que por pedido de los empresarios solicitaron que pueda ingresar el doble de personas que actualmente está permitido. Una decisión compleja si se tiene en cuenta los antecedentes. Antes de avanzar sobre ella, se deberían analizar desde todos los puntos de vista posibles cuales son los riesgos y los beneficios que implicaría y que otras medidas preventivas se deberían reforzar para que la diversión no sea una latente amenaza.

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