Columna Política

sábado, 16 de febrero de 2013 00:00
sábado, 16 de febrero de 2013 00:00

Los temores que planteó El Esquiú.com en su comentario político del sábado pasado se trasladaron a la reunión que sostuvieron las autoridades de Catamarca y Tucumán, en la que finalmente se resolvió el cambio de escenario del clásico San Martín-Atlético. Como se sabe, por los resultados que se fueron dando en las fases previas, este choque debía disputarse el 3 de marzo en el Bicentenario. Hasta el menos avispado en materia futbolística sabe que se trata de un partido de alto riesgo, más aún en Catamarca. La presencia de unos 25.000 fanáticos que ingresen a la provincia por la misma ruta -Cuesta de El Totoral- fue el primer aviso de posibles incidentes. Ni que hablar del regreso, con la satisfacción del uno y la desazón del otro, sin contar los daños a que quedaba expuesto el estadio.
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La medida y el acuerdo que supo comunicar el ministro, Francisco Gordillo, no afectan a los catamarqueños amantes del fútbol que aspiraban a presenciar el derby. Es que directamente no iban a tener entradas. El 95% de ellas se iban a vender en Tucumán entre los hinchas “santos” y “decanos”. Lo que sí queda como clara posibilidad es que el ganador juegue en alguna instancia venidera en la provincia y quizá con un equipo grande, conforme lo que se habló con la organización de la Copa Argentina.
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En cuanto a la reunión del jueves en Tucumán, hay que decir que las autoridades catamarqueñas expusieron su plan de seguridad para el supuesto de que se confirmara el partido. Incluía la presencia de efectivos policiales en el estadio, en sus adyacencias y en los ingresos a la ciudad desde el día previo. Además, una de las parcialidades debía permanecer por espacio de dos horas en el estadio para permitir el retiro de los contrincantes. No hubo necesidad de análisis: los propios dirigentes tucumanos tenían terror de que el partido se trasladara a Catamarca. Nosotros, como diario, finalmente, sentimos la satisfacción de haber advertido antes que nadie un peligro en ciernes.
 

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