Editorial

Nadie está exento

sábado, 02 de febrero de 2013 00:00
sábado, 02 de febrero de 2013 00:00

¿Quién toma un fajo de billetes de cien pesos y lo tira al fuego? Una escena así sólo podría ser protagonizada por un millonario estrafalario o un loco.
Si no podemos imaginar que alguien en su sano juicio cometa semejante desatino, de la misma manera debería impactarnos el derroche de agua. Sin embargo, dejamos grifos abiertos, regamos plantas a cualquier hora y no arreglamos cañerías rotas, entre tantos malos hábitos, cuando podríamos regar al amanecer o al anochecer, momentos en que el agua tarda más en evaporarse, o abrir y cerrar grifos sólo cuando se necesita, sin que corra el vital líquido perdiéndose tanto como los billetes del ejemplo inicial. Una gota por segundo se convierte en treinta litros al día.
El hecho de que todos los seres vivos dependan de la existencia del agua nos permite percibir su importancia vital. Por eso el control, el aprovechamiento racional y la preservación del agua son estratégicos para el desarrollo y la protección de la vida de las personas.
La Municipalidad de la Capital, en sintonía con estos conceptos, ha pedido a los vecinos hacer un uso racional del agua. Asimismo advirtió que funcionarios municipales están intensificando los controles para evitar el lavado de veredas fuera del horario y días permitidos, la limpieza de automóviles en la calle y el escurrimiento de aguas servidas y pluviales a la vía pública.
Ante esta información hubo comentarios apuntando a quienes realizan muy altos consumos y no se les pondría límites. En ese caso, será necesario que los organismos de contralor ejerzan su poder, pero eso no exime a nadie de cumplir con las normas establecidas. Cabe agregar que la propia empresa proveedora de agua deberá reparar todas las pérdidas existentes que no sólo producen un grave derroche del vital líquido, sino también roturas en calles y veredas.
Todos, sin excepción, estamos obligados a cuidar este recurso cada vez más escaso.

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