Apuntes del secretario

miércoles, 06 de marzo de 2013 00:00
miércoles, 06 de marzo de 2013 00:00

La reunión radical del pasado lunes en la ciudad de Andalgalá, en términos políticos, “dejó tela para cortar”. Se habló demasiado de unidad, hubo una foto para los diarios, nadie se refirió a las internas, se defendió la “autonomía” de los intendentes y se expresaron anhelos de un futuro venturoso. Las crónicas periodísticas reflejaron eso, pero omitieron algunos análisis que demostrarían, con hechos concretos, que el cónclave no fue exitoso, que no estuvieron todos los que debían estar y que el partido sigue sumergido en un mar de incoherencias, como la de resistirse a que se reglamente la ley de regalías mineras que impulsó y aprobó cuando le tocó ser gobierno. Para eso precisamente fueron convocados los intendentes y la verdad, como lo preveíamos, no existió tal debate. Solamente se dijo que el dinero de la minería que llega a los municipios debe ser manejado por los intendentes, con lo cual la UCR, en forma oficial, está proponiendo que continúe el “festival de malversaciones” que ha sido el manejo de las regalías por parte de jefes comunales. En más, todo discurrió en especulaciones políticas que siguen postergando definiciones y seguramente derivarán en conflictos nunca resueltos.

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El senador Ricardo Boggio, a los postres, fue el más expresivo. “Sellamos la unidad de ‘todos’ los radicales”, dijo sin mayores convicciones y fundamentos. Es que de la misma foto final se infiere que, a pesar de las ausencias de Castillo y Brizuela del Moral, la reunión apenas puede calificarse como un mitín celeste-renovador, al que se le agregó el anfitrión intendente de Andalgalá. Aunque parezca mentira, el alborozo fue porque “con Páez adentro” (¿a quién le importa que hasta ayer nomás le pidieran la expulsión del partido?) se supone que se logran dos objetivos: aislar a José “Chichí” Sosa, principal referente de la Corriente Progresista Radical (CPR), y tratar de “manotear” algo de las regalías mineras que, por 47 millones de pesos, tiene el intendente en el banco. Pero la verdad que el “socio rico”, en tiempos de “vacas flacas”, no es de confiar. Simplemente quiere hacer la lista andalgalense con su gente y le conviene utilizar el sello del partido que, paradójicamente, le prohibió que fuera candidato a presidente del comité provincial. Dentro de poco tiempo veremos los resultados de una jugada que no todos los radicales del departamento aprueban. De hecho, celestes y rojos ni se miran con Páez desde mucho antes que éste asumiera. Y Brizuela del Moral no pudo llegar “a la Perla” en prácticamente todo su segundo mandato (2007-2011). ¿Con quién arregló entonces el lábil Páez? Con un par de intendentes (Quintar y Coronel), con la mitad de los senadores radicales (Ricardo Boggio, Luna, Luis Rodríguez, Bernardo Quintar y Ricardo Castellanos) y tres diputados (Silvina Acevedo, Juan Pablo Millán y Rubén Herrera). Ésas fueron las figuras principales en Andalgalá. Todos del mismo bando, por lo que la unidad que proclamó Boggio solamente se sostiene en el discurso. Fue “lo que había” más Paéz.

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La palabra “unidad”, más allá de Boggio, fue una de las más repetidas en Andalgalá. Tanto que cuando los presentes hacían los aprestos para la foto, “Coco” Quintar -titular del comité provincial- anunció un nuevo mitín para el 13 de abril, el que fue recibido con vivas y aplausos. A la palabra “internas”, por su parte, nadie la nombró, lo que confirma nuestro anuncio de siempre: que la actual conducción ha desechado, con engañifas y evasivas, la posibilidad de discutir los cargos a través del voto de los afiliados. Ese convencimiento fue el que llevó a la Corriente Progresista Radical a retirar el delegado de la mesa política de la UCR y anunciar que hará listas propias en toda la provincia. ¿Será realmente así y a pesar de que Alejandro Páez, que acaba de reencontrarse (“p’a su bien o p’a su mal”, como dice el tango) con castillistas y brizuelistas?

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Vamos ahora a las ausencias, que son las que marcan el fracaso que nadie se animó a expresar. La cumbre fue programada para que los intendentes analizaran la reglamentación de las regalías mineras, de la cual se dijo “lo justo y necesario”, o sea que a los municipios radicales nadie los controle para que, de esa forma, puedan gastar el dinero como se les venga en gana y de paso distraer algunos pesitos para las elecciones. Pero el caso es que de los 17 intendentes radicales que hay en la provincia (contando a Páez, electo por Proyecto Sur y respaldado por los antimineros), únicamente estuvieron cinco en Andalgalá: además de Alejandro, Amado David Quintar (Fiambalá), Jorge Coronel (Tapso), Félix Casas Doering (El Rodeo) y Blanca Reina (Ancasti). Los doce restantes faltaron a la cita: Osvaldo Alberto del Valle Gómez (La Puerta-Ambato), José Normando Figueroa (San Fernando-Belén), Alfredo Horst Hoffmann (Chumbicha-Capayán), Marcelo Villagrán (Hualfín-Belén), Humberto Federico Valdez (Fray Mamerto Esquiú), Octavio Isidro Gómez (Corral Quemado-Belén), Héctor Orlando Savio (Paclín), José Alberto Carrizo (Puerta de San José-Belén), Walter León Mendoza (San José-Santa María), Ramón Edgardo Villagra (Villa Vil-Belén), César Rafael Olveira (Los Altos-Santa Rosa) y Enrique del Carmen Aybar (Puerta de Corral Quemado-Belén).

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Si los faltazos de los intendentes fueron notorios, ni qué decir de la dirigencia radical de la propia Andalgalá. Si uno observa la postal del cierre de la reunión, el único dirigente local fue Páez (cuya pertenencia radical es y será siempre dudosa). Allí no se ve, por ejemplo, a Carlos Bustamante (rojo); Jorge Rojano (celeste); Vicente Ramírez y Blanca Chayle (amarillos); Juan Felicia, Jorge Boggio, Jorge Cuello, Roberto Casas, Mario de La Rosa, Mario Scaltritti, Hugo Ontiveros, Alicia Chayle, Juan Rojano, Jorge Ovejero, Oscar Maldonado, Rulo Perea, Roberto Carrizo o Carlos del Sueldo. Esto por nombrar sólo algunos, que son convencionales, representantes de líneas internas, expresidentes o autoridades del partido y conforman, en conjunto, la raigambre “boinablanca” del departamento minero. Estos datos tiran por tierra los anhelos de unidad que, en las palabras, abundaron durante la reu-nión. En la práctica, las cosas parecen ser distintas.

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Cuando el radicalismo perdió el gobierno, desde estas páginas dijimos que se venía el caos tanto en el partido como en el Frente Cívico. Muchos nos tildaron de exagerados, y no menos de “ideologizados”. Casi un año y medio después, los medios recién reparan en el hecho político. Aunque sea con problemas, sabemos que hay radicalismo para rato. No se puede decir lo mismo del Frente Cívico. Ya no existen los veinte y hasta treinta sellos de otros tiempos. Oficialmente, aparte de la UCR, no hay ninguno. Y los que salen a la palestra - “Unión Celeste y Blanco” y “Popular” de José Elías “Chichi” Jalil y Hugo Leguizamón, respectivamente- lo hacen para reclamar la alianza para sí mismo. A pesar de lo que hablaron los apoderados Víctor Quinteros y Verónica Rodríguez (UCR), las alianzas no se determinan por artilugios judiciales o trayectorias. Surgen por lo que dicen las leyes y, para qué negarlo, hasta por aditamentos políticos. Hoy, más allá de papeles y argumentos de uno y otro lado, las cosas están como la anticipó El Esquiú.com el 15 de marzo de 2011. El Frente Cívico no es más que una entelequia. ¿Se puede arreglar? Claro que sí. Hay que darles asesorías y puestos en las listas de candidatos a los socios. La cosa, a diferencia de otros tiempos, es como en el paño verde: “Billa metida, billa pagada”.

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RECUERDOS HACIA EL PRESENTE. Como lo hacemos todos los jueves, domingos y martes, los “Apuntes del Secretario” terminan con hechos y memoraciones de hace 25 años que pueden relacionarse con el presente. Veamos los de hoy. El diputado nacional por Catamarca, Dr. Ignacio Joaquín Avalos, el 6 de marzo de 1988 presenta en el Congreso de la Nación un proyecto de Ley por el que se dispone la incorporación al Código Penal de la figura del delito contra la salud el fumar en lugares públicos cerrados. Tuvieron que pasar muchos años -al menos veinte- para que la loable iniciativa del médico catamarqueño tuviera vigencia plena y, hoy, quien pretenda fumar en lugar cerrado no corra el riesgo de pasar un papelón. Ávalos murió hace siete años de un fulminante ataque cardíaco mientras descansaba, en semana santa, en su casa de El Rodeo (Ambato). Fue legislador nacional por la alianza UCR-MPC, anterior al Frente Cívico, de 1985 a 1989. Después participó de la fundación del Frente Cívico, en 1991. Además, fue dirigente deportivo -presidente del club Defensores del Norte-, funcionario público e integrante de varias conducciones de asociaciones médicas.

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El senador nacional Ramón Saadi, en marzo de 1988 y en el marco de la denominada “guerra de canales”, originada en la disputa de la señal 11 por CTC y el Canal 12 de Córdoba, dijo que Catamarca iba a pedir una revisión de todo el accionar del Consejo Federal de Radiodifusión (exCOMFER) desde el año 1983 a aquella fecha. Esta controversia fue un larguísimo pleito que terminó favoreciendo, no a las partes, sino a los abogados de la empresa cordobesa. Los fallos a su favor salieron después de la Intervención Federal y la provincia tuvo que pagarlos.

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