Utopías y realidades

viernes, 24 de mayo de 2013 00:00
viernes, 24 de mayo de 2013 00:00

Celebrar el 25 de Mayo tiene, desde hace 10 años, un sentido mucho más amplio que el que había quedado relegado al mero acto escolar. A más de dos siglos de aquella gesta que parieron nuestros próceres, hombres con sueños, ambiciones y también miserias que fueron quedando ocultos debajo del bronce y las figuritas del Billiken -que contaban una historia pulida a conveniencia-, muchos de aquellos valores que fundaron la patria fueron rescatándose a partir del arribo al poder de Carlos Néstor Kirchner, el hombre que transformó un país quebrado en muchos aspectos, y lo reconcilió con su historia, en un proceso que hoy tiene continuidad a través de Cristina Fernández.
Fue quien tomó los despojos que había dejado la política neoliberal que a fuerza de sangre y muerte instaló en los 70 Martínez de Hoz y agarró por la solapa a los poderosos que nos permitían vivir en una democracia débil. Tanto que pudieron arrodillarla al derrocar al presidente Raúl Alfonsín. Y tuvo gestos con un fuerte contenido, como la histórica orden de bajar los cuadros de los genocidas de la Escuela Militar. Criminales que sin otras medidas como la derogación de las leyes de la impunidad, no hubieran muerto en una cárcel común, sino gozando de las libertades que a otros negaron.
Consolidó la economía con la generación de empleo genuino, reduciendo la pobreza y la indigencia que habían crecido a topes históricos y vergonzosos. Liberó al país del lastre de las recetas del FMI que generaron y siguen multiplicando el hambre y la miseria en todo el mundo.
Sembró las bases para un Estado cada vez más inclusivo con derechos igualitarios para las minorías. Se multiplicó la inversión en Educación, creando escuelas, universidades y generando políticas sociales para reducir la deserción escolar solidificando los cimientos de las futuras generaciones.
Éstos y muchos más hechos concretos y palpables son razones indiscutibles para festejar como Nación este 25 de Mayo. Y lo son porque son históricos.
Porque a fines del siglo pasado eran utopías y hoy son realidades. Por ello es posible soñar aún con más, incluso más que nuestros próceres, ya que aquella patria grande que soñaban San Martín y Bolívar, hoy se ve materializada con la integración latinoamericana más sólida que nunca.

Comentarios

Otras Noticias