Dedocracia

lunes, 1 de julio de 2013 00:00
lunes, 1 de julio de 2013 00:00

La Cámara de Diputados de la Nación está formada por 257 legisladores elegidos por cuatro años, con renovación parcial por mitades cada dos años. El Senado Nacional, por su parte, es una cámara de representación provincial compuesta por 72 senadores: 3 por cada provincia y 3 por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Se eligen por un periodo de 6 años y se adjudican dos bancas al partido más votado y una tercera al partido que le sigue en número de votos. En ambas cámaras, las posibilidades de reelección son ilimitadas.
En estas elecciones nacionales –Primarias de por medio- Catamarca elegirá solamente tres de sus cinco diputados nacionales para reemplazar a los salientes Pedro Molas, Mariana Veaute y Rubén Yazbek, y no elige senadores porque los tres actuales –Oscar Castillo, Blanca Monllau e Inés Blas- tienen mandato hasta 2015.
El nuestro ha de ser uno de los pocos distritos que en estas elecciones no propone reelecciones. Pero si se toman en cuenta todas las bancas que se renuevan a fin de año, más de la mitad de los que concluyen su mandato van por su reelección.
Así crece el descreimiento en las instituciones democráticas, porque pareciera que muchos buscan bancas para tener fueros que los cubran de posibles acciones judiciales u otros que se atornillan en los cargos sin dan lugar a una verdadera renovación. Hay una necesidad de recuperar la confianza en el Congreso y que éste exprese más auténticamente las ideas e inquietudes de los distintos sectores de la población.
La renovación constitucional por mitades o por tercios de cada cuerpo legislativo pretende que haya una justa tensión en la relación estabilidad/cambio para equilibrar el riesgo de mantener un asfixiante continuismo, sin tener que empezar todo de nuevo cada vez. Pero falta mucho aún para democratizar los partidos políticos. Hasta ahora las decisiones de (pre) candidaturas las toman unos pocos, sin participación de las bases.

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