Apuntes del secretario

jueves, 19 de septiembre de 2013 00:00
jueves, 19 de septiembre de 2013 00:00

Dijimos que el martes 17 podía ser muy importante. Hasta nos animamos a parangonarlo con el 27 de octubre, el día en que los catamarqueños irán a votar. Y no nos equivocamos. La presentación de las listas tuvo un impacto impresionante en el mundo de la política y en las horas siguientes todo fue una gran vocinglería que continuará, seguramente, en los próximos días. Tal vez, los murmullos duren hasta el fin de semana, en el que se inicia oficialmente la campaña. Ya entrando al análisis, por empezar, hay que decir que la elección que se viene será, sino opuesta, muy distinta a las primarias que se celebraron el pasado 11 de agosto. Es que, desde ahora mismo, se está hablando de las posibilidades que tienen los aspirantes a diputado provincial; a senador de los ocho departamentos en que se compite en esta categoría; a concejal y hasta a intendente en Mutquín y Los Altos, localidades que van a completar el cuadro electoral. La elección de los legisladores nacionales, con esto, es apenas una parte del menú que se ofrece a la ciudadanía.
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Por ser gobierno, el Frente para la Victoria atrapa lógicamente mucha atención. La lista de candidatos que ha presentado no es la mejor, pero se considera que ha cerrado bien hacia dentro del peronismo y presenta algunas figuras que la tornan distintiva. El primer candidato a diputado, Rolando Crook, es figura de consideración pública por ejercer la docencia en ámbitos universitarios y por su actual posición de presidente del Colegio de Abogados, pero indudablemente la presencia de la religiosa Jimena Herrera como primera postulante a concejal de la Capital representa el atractivo singular del armado oficialista que, de alguna manera, ha sabido leer el resultado no esperado que tuvo en las PASO. Estas dos nominaciones son prueba de ello, lo mismo que alejar el fantasma de las reelecciones, que tanto fastidio provoca en la gente. Únicamente ligaron entre los diputados Raúl Chico, Roberto Perrota, y Hugo Argerich, en los puestos segundo, quinto y octavo, respectivamente. Entre los senadores, nadie repite, lo mismo que entre los concejales de la Capital.
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También la propuesta “victoriana” movió otros comentarios. La gobernadora, Lucía Corpacci, ejerció el derecho a veto, pero “abrió el juego” hacia los sectores que conformaron el armado del triunfo de 2011. En ese sentido, tanto la llamada renovación peronista, como el sector que responde al vicegobernador Dalmacio Mera, tuvieron participación importante en cuanto a nombres y, por ende, no se produjeron los chispazos que, en otros tiempos, llegaban a los incendios. El ministro de Gobierno, Gustavo Saadi, participó de todas y cada una de las negociaciones y fue el nexo con la mandataria hasta último momento. Hubo varios nombres que quedaron en el camino, entre los que se destacan el de Jorge Díaz Martínez y Verónica Mercado, los que estuvieron en consideración hasta el mismo cierre de las listas.
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La única situación escandalosa que se registró en filas oficialistas tuvo como protagonista al intendente de Santa Rosa, Elpidio Guaraz, que acusó al gobierno de las peores conductas y, sobre la hora, pasó a integrar la formación barrionuevista de la que había renegado hasta la semana pasada. Un verdadero papelón que no sabemos cómo terminará, aunque intuimos que esta vez puede tener consecuencias funestas para el irascible jefe comunal. Es que, cual niño malcriado, se propuso ser intendente de las dos jurisdicciones santarroseñas al mismo tiempo. A la que tiene sede en Bañado de Ovanta la pensaba manejar a través de su hermana concejal, mientras tanto él se transformaba en intendente de Los Altos. La jugada le salió mal, porque el Frente para la Victoria había dispuesto -fue un adelanto exclusivo de este secretario- otorgarle la candidatura a Felix “Changuilo” Gerez, un profesional íntimamente relacionado al peronismo y con trayectoria partidaria, quizá superior a Guaraz.
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Criticado por propios y extraños, sin embargo, Elpidio sigue en carrera. Si no hay impugnación que lo detenga, será candidato a intendente de Los Altos por la Tercera Posición y tratará de imponerse a César Rafael Olveira (Frente Cívico) y Félix Gerez (Frente para la Victoria). Por cierto, se trata de una misión casi imposible, pero si en algo hay que ser respetuosos con Guaraz es con su trayectoria electoral. Veamos. Fue concejal por Ramón Saadi en el ‘93; cuatro años después, fue por el mismo cargo en nombre del Frente Cívico; en el 2005, recaló en el Frente para la Victoria y en los turnos siguientes integró, primero la alianza FCS-FPV y luego la FPV-PJ. En pocas palabras, no se privó de nada y, eso sí, siempre ganó. Ahora está a la par de Barrionuevo, de quien dijo hace siete días que es alguien que tiene sus intereses en Buenos Aires y no en Catamarca. ¿Podrá lograr un nuevo triunfo el 27 de octubre? Si lo hace, que nadie lo dude, establecerá un récord muy difícil de igualar. ¡El zorzal criollo quedará chiquito a la par de Elpidio!
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Luis Barrionuevo, que ayer presentó sus candidatos, hasta ahora transitó la campaña sin mayores inconvenientes y con excelentes resultados. Sin embargo, a partir del cierre de las listas, se produjeron algunas turbulencias que el jefe gastronómico se aprestaba a conjurar. Una de ellas tiene que ver con el abogado Charly García, que supuestamente era “una fija” entre los candidatos a concejal y se quedó afuera. Pero además, desde el frente gobernante se han encargado de neutralizarle el discurso relacionado con el peronismo, aunque con Luis todo es posible. El confía en que los apoyos nacionales, que indudablemente los tiene, a la larga o la corta, le van a jugar a favor suyo. Veremos, pero hay que aclarar que sus pretensiones son mayores que las del 11 de agosto: no sólo quiere asegurarse como diputado nacional, sino meter la cantidad necesaria de diputados provinciales y concejales capitalinos para convertirse, en alianza con el castillismo, en movilizador de varios resortes del poder.
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Si hay malestar en los distintos comandos, dentro del Frente Cívico el estado de ofuscación es mucho más alto del que, tarde o temprano, anunciamos iba a ocurrir. Las candidaturas fueron para quien este secretario llama, desde hace más de dos años, “los de siempre”, un reparto descarado entre Oscar Castillo y Eduardo Brizuela del Moral. No hubo espacio para ninguna otra línea interna y, por si fuera poco, le dieron nada menos que dos candidaturas puestas (las de Simón Hernández hijo y Gilberto Filippín como diputado y concejal, respectivamente) al Partido Movilización, al que muchos radicales consideran el socio de los mayores aprovechamientos. Razones no le faltan. Ni siquiera existió, aparte, un llamado telefónico para José “Chichí” Sosa, el diputado que es el único que puede mostrar votos (los que consiguió en las PASO y permitieron el triunfo del FCyS) que ninguno de los elegidos tiene. Esto y muchas cosas más, como las eternas reelecciones, merecen un análisis especial que este secretario ofrecerá en la edición dominical.
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RECUERDOS HACIA EL PRESENTE. Como siempre lo hacemos, el cierre de los “Apuntes” pertenece a hechos del pasado que puedan conectarse con el presente.
El 15 de septiembre de 1988, los diputados nacionales radicales por Catamarca, José Alberto Furque y Genaro Collantes, presentan en el Congreso la iniciativa de intervención federal a la provincia. “No es porque estemos en contra del sistema republicano y democrático, sino porque consideramos que están dadas todas las condiciones para esta intervención”, señalaban en petitorio en el que, además, consideraban grave irregularidad que el exgobernador interino, Oscar Ramón Garbe, no haya asumido la gobernación cuando se produjo la muerte de Vicente Saadi o que se haya llevado a cabo una reforma sin garantías. Ya alejados en el tiempo, los argumentos resultan de una pobreza elocuente, especialmente en lo que se refiere a la variante constitucional, ya que la UCR, orgánicamente, se negó a participar de la reforma, aunque después todos sus legisladores terminaran jurándola.
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En aquel tiempo, como ahora, transcurría la campaña electoral con vistas a las elecciones del 2 de octubre de 1988. Oscar Castillo, entonces diputado provincial, tuvo que salir a aclarar lo que había dicho de José Furque, que era el candidato del Partido y había sido consagrado por aclamación durante una sesión de la Convención. Concretamente, el hoy senador nacional había aceptado la candidatura, aunque indicando “si bien no es la ideal…”. Por supuesto que, al querer arreglar sus palabras, no hizo más que exacerbar los ánimos, a punto tal que Furque lo castigó durante los años subsiguientes, considerándolo “un inepto” totalmente emparentado con la dictadura militar.

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