Apuntes del secretario

lunes, 20 de enero de 2014 00:00
lunes, 20 de enero de 2014 00:00

La política no descansa nunca, ni en tiempos de vacaciones. Si no es así que lo digan Sergio Massa, Daniel Scioli, Luis Barrionuevo, Hugo Moyano, Raúl Jalil, Oscar Castillo, Lucía Corpacci, Jorge Moreno y numerosos dirigentes locales que han registrado actividad en los últimos días. Si bien no se produjeron hechos políticos extraordinarios, hubo escarceos que pueden tener que ver con el futuro cercano en lo que respecta al electoral año 2015 que, por lo que se ve, tendrá previamente un agitado 2014. Este secretario, “meterete” como siempre, siguió actividades varias en las que, nítidamente, sobresalió la figura del líder gastronómico José Luis Barrionuevo. Desde su bunker marplatense, con suerte dispar, se dio el lujo de llamar la atención de los medios de comunicación y de toda la clase política argentina.

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El viernes pasado, en el hotel Sasso, el veterano sindicalista catamarqueño tuvo una noche de gloria. Inauguró en el complejo gastronómico un lujoso casino y contó, nada menos y nada más, con la presencia de dos presidenciables, el tigrense Sergio Massa y el gobernador bonaerense, Daniel Scioli. Además de figuras rutilantes de la política, de la economía y del mundo artístico, en ese acto hubo varias caras catamarqueñas, entre ellas la del presidente de la Cámara de Diputados de la provincia. Jorge Moreno, hábil como siempre, no desperdició la oportunidad de codearse con lo más granado de la política y avanzó en una eventual visita de Massa a la provincia. Tal como lo informara en exclusivo esta columna, la idea es que el titular del Frente Renovador visite Santa María durante el mes de febrero. Ayer, lunes, continuaron las conversaciones Massa-Moreno en Pinamar lo que, definitivamente, confirma la alianza que ha propuesto -ya alejada del kirchnerismo- la renovación catamarqueña en el orden nacional.

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Setenta y dos horas después, puede decirse que la suerte cambió un poco para Barrionuevo. El promocionado asado para tratar de unificar a las distintas vertientes de la CGT no tuvo las presencias esperadas y, en alguna medida, significó un fracaso, especialmente para Moyano, cuya estrella se empalidece día a día. El gran objetivo era sentar en la mesa sindical a Antonio Caló, el titular de la CGT oficial que, en líneas generales, responde a los mandatos del kirchnerismo. El dirigente “lucifuercista” nunca llegó a la cita y su lugar fue ocupado por Roberto Carlos Fernández, el titular de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), el gremio que en la provincia tiene como representante a Pedro Armando Carrizo. Tampoco los políticos se animaron a participar del asado “barrionuevista”. Ni Massa, ni Scioli, ni de la Sota, los tres presidenciables invitados aportaron por Mar del Plata. Por supuesto recibieron respuesta inmediata de Luis. “Si no tienen huevos para venir, que no vengan”, disparó el catamarqueño, pronosticando que “tarde o temprano” van a necesitar del movimiento obrero.

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También hubo reuniones sociales con fuerte contenido político en Catamarca. El pasado sábado, en el local “La Escondida” del departamento Fray Mamerto Esquiú, festejó el cumpleaños número 60 el senador nacional del radicalismo, Oscar Aníbal Castillo. Entre más de 200 invitados hubo especialmente dirigentes celestes y algunos de los pocos senadores que, tras las elecciones del 27 de octubre, le quedaron a la UCR. Pero, además, estuvo Ricardo Guzmán que cumple años el mismo día -18 de enero- y con quien normalmente solían festejar juntos. También se vio al auditor Horacio Pernasetti, al diputado nacional Eduardo Brizuela del Moral y al exconcejal Luis Fadel, pero las figuras excluyentes no fueron precisamente radicales. Estuvieron el intendente de la Capital Raúl Jalil, y el diputado nacional bonaerense Héctor “Cachi” Gutiérrez. Castillo, que aceptó haber vivido de la política desde muy joven (lleva nada menos que 28 años ostentando representaciones como diputado provincial, diputado nacional, senador nacional o gobernador), justificó la presencia de los extrapartidarios con una frase de sobriedad: “Muchas veces se puede tener opiniones distintas, pero lo que nos une son los valores por el bien común”. Si lo dice Castillo....

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La cumbre radical, originada por el doble cumpleaños (Castillo-Guzmán), como lo dijimos en el arranque, ofrece lecturas veraniegas hacia el futuro. La primera es que el radicalismo piensa mantener, contra críticas y la vocinglería interna, la hegemonía que ejerce hasta ahora el principal anfitrión quien, en 2015, necesita como “un oasis en el desierto” su reelección como senador nacional. Segunda: el radicalismo no ceja en sus empeños de atraer peronismo hacia su propio terreno y, en base a la división, quebrarlo electoralmente. Tercera: ningún opositor interno será tenido en cuenta para la toma de decisiones. También, de la reunión, se desgranan eventuales problemas. El primero tiene que ver con la base electoral. Si bien se mantiene -quedó demostrado en 2013-, cada día que pasa pierde adeptos en el interior, tal como ha pontificado el exdiputado Alfredo Gómez, titular de la única escisión radical que existe en los hechos y que tiene trabajo político sostenido. El segundo problema gira alrededor de la candidatura a gobernador para las elecciones de 2015. Si bien Castillo no tiene chances para esa instancia, podría proponer a su amigo Guzmán tras el reencuentro político del pasado sábado. En ese caso, obviamente, habría interna con Brizuela del Moral que, como ocurriera en 1999, aceptó ser legislador nacional (una misión que para nada siente) como paso previo a su postulación como gobernador.

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La noticia tuvo fuerte impacto por un par de días y, si bien después perdió fuerza, nadie duda que tratándose de una iniciativa kirchnerista puede ganar lugar en la agenda política de los próximos tiempos. El presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Julián Domínguez, habló del colapso generalizado que sufre hoy en día la Capital Federal y refirió la necesidad de trasladarla a otro punto del país que, como proponía el extinto Raúl Alfonsín, puede ser algún paisaje patagónico o la zona norte. Hasta se habló de enclavarla en la “madre de ciudades”, esto es, Santiago del Estero. El tema no salió por casualidad y, lo repetimos, en cualquier momento se convierte en proyecto legislativo y, si es así, será de sumo interés para Catamarca. Es que un traslado de esta naturaleza multiplicaría las acciones de nuestro Paso de San Francisco en forma impresionante, toda vez que se trata de un corredor fronterizo hacia los mercados asiáticos como hay pocos en la Argentina. Demás está decirlo, esta cuestión debería ser valorada en su justa medida, más allá de colores partidarios, por todos nuestros legisladores nacionales.

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RECUERDOS HACIA EL PRESENTE. Como siempre, el final de los “Apuntes” corresponde a la rememoración de hechos del pasado.
En enero de 1989, el candidato presidencial Carlos Menem, reiteró que los instigadores o autores intelectuales o ideológicos del copamiento de La Tablada estaban vinculados al gobierno “alfonsinista” y posibilitaron la acción del grupo extremista “Todos por la Patria”. También dijo el riojano que el gobierno tenía la intención de postergar las elecciones. Al mismo tiempo, la Justicia Federal solicitó con carácter de suma urgencia al candidato que aporte las pruebas e información que pudiere poseer acerca de la denuncia pública sobre “una supuesta autoría intelectual de políticos y periodistas vinculados al gobierno en los hechos de La Tablada”. Por cierto que todo quedó en “aguas de borraja”. Menem no presentó ninguna prueba y, en los hechos concretos, la rimbombante denuncia no fue más que “un hecho político” de campaña. ¿Cómo un gobierno debilitado y en plena retirada iba a organizar una acción militar en su contra que iba dejar decenas de muertes? ¿En qué podía favorecerlo? Por el contrario, minaba aun más sus bases institucionales. Tampoco se cumplió la predicción sobre la postergación de las elecciones las que, como estaban programadas, se llevaron a cabo en todo el país el domingo 14 de mayo de 1989. Años después, la Justicia condenó a los guerrilleros -entre ellos al mítico Gorriarán Merlo- y no surgió ni un indicio que pudo haber existido una complotación.
 

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