Columna política

jueves, 23 de enero de 2014 00:00
jueves, 23 de enero de 2014 00:00

Nunca tan literal la frase “los ánimos están caldeados”. El calor agobiante de los últimos días afectó a casi todo el mundo. Y algunos cortes de energías, aunque no prolongados, provocaron airadas protestas de los usuarios perjudicados. En este contexto, ninguna explicación les resultaba válida. Pero, superado el momento de ira, muchos entendieron que sí son válidas las explicaciones. Los servicios energéticos colapsaron hace unos años y llevará bastante tiempo lograr que la prestación se normalice.

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Cuando decimos que la provisión de energía eléctrica colapsó no exageramos. La entrega de la empresa estatal a manos privadas, realizada en la segunda mitad de la década de los ’90 fue uno de los más deplorables actos del gobierno del Frente Cívico y Social. Quedó en manos de especuladores que cobraban estrictamente a todos los usuarios de Catamarca que eran sus cautivos porque no tenían cómo recurrir a otros prestadores, pero ese dinero no era usado para mejorar el servicio, sino que su destino –ahora lo sabemos con certeza- era para engrosar los bolsillos de los concesionarios. No hubo inversiones para producir más energía ni para cambiar y acrecentar adecuadamente las redes de distribución. Creció exponencialmente la demanda –no sólo industrial, sino particular por las ventas de aire acondicionados y electrodomésticos- no así la provisión de la energía.

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Por lo tanto, las bajas de tensión y los cortes de energía producen lógicas quejas de los usuarios, pero si no se tiene en cuenta que la desinversión de décadas no se puede superar sino sólo en el mediano plazo, estaremos pidiendo peras al olmo. Realizar obras de infraestructura y organizar la prestación exige tiempo y dinero. No es posible solucionarlo definitivamente en lo inmediato. Y más allá de la persistencia de algunos problemas, sí se ven mejoras.

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