Columna política

viernes, 3 de enero de 2014 00:00
viernes, 3 de enero de 2014 00:00

El gobierno se prepara para afrontar un 2014 que, según reconoció la propia Lucía Corpacci, estará marcado por restricciones en los ingresos provinciales y, por ende, en las posibilidades que tiene de gastar. En el último día del 2013 que pasó, la mandataria fue entrevistada por Radio Valle Viejo, en donde, después de llevar tranquilidad sobre el pago de sueldos a los empleados públicos, dijo que el que inicia será “un año complejo” y que “todos vamos a tener que hacer el esfuerzo en lo que nos corresponde”. Aunque elípticas, sus palabras hacían referencia inequívoca a que se implementará algún plan de ajuste y que éste podría ser aplicado a la planta de funcionarios, que se engrosó bastante en estos dos años de gestión. Según las sospechas de la oposición, hay unos 3700 cargos políticos en el Ejecutivo que demandan cientos de millones de pesos mensuales. Allí podría, según dejó entrever la gobernadora, pasarse la tijera para ahorrar.

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Además de los compromisos oficiales a la militancia rentada, uno de los motivos que explica el vertiginoso crecimiento de la planta política del Estado es la cantidad de personas que, después de dejar puestos directivos o jefaturas, siguieron en la nómina salarial estatal como “asesores”, sin ningún tipo de actividad conocida. Es decir, cobrando sin hacer nada. En algunas carteras hay mucha gente con “índices” que les representan ingresos que rondan los 10.000 pesos y ni siquiera aparecen por sus puestos de trabajo. Lo que se dice, “ñoquis” de lujo.

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Una acción como la que sugirió Corpacci le permitirá no solamente mejorar las finanzas al reducir un gasto que podría direccionar, en otro sentido, como la obra pública, sino que también significaría un gesto hacia la población a la que se le está pidiendo austeridad para el año que inicia y que espera de la clase política otro tipo de comportamiento que no sea sólo la apetencia desmedida de cargos.

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