Columna política

jueves, 9 de enero de 2014 00:00
jueves, 9 de enero de 2014 00:00

Nuevamente comenzaron a formarse las interminables colas en el Banco Nación por parte de empleados públicos que buscan frenar el descuento de sus haberes por préstamos tomados con entidades financieras. La maniobra consiste en hacer uso de la opción de bloquear el descuento directo de las cuotas de préstamos o créditos tomados de la cuenta en donde se depositan sus haberes. Esto es así porque, desde hace un par de años, desde el gobierno se eliminaron los códigos de descuento mediante los cuales las entidades financieras se aseguraban percibir las cuotas.
Ante ello, comenzaron a operar pidiendo a los usuarios autorizaciones para cobrar a través de las cuentas del Banco Nación. Pero ese sistema ofrece el flanco débil del “stop debit”, del que se está haciendo un abuso por parte de los empleados públicos, que terminará siendo una bomba de tiempo que estallará en cualquier momento, como ya ocurrió antes.

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Es que las financieras -que muchas veces trabajan bajo la fachada de “mutuales”- son negocios hechos para ganar -y mucho- a prácticamente cero riesgo. Esto significa que quienes intentan “bicicletearlas” con la maniobra del “stop debit”, lo único que conseguirán es acumular una gran deuda con intereses que deberán asumir a la larga de una forma u otra. Es evidente que, ante los apremios económicos y la falta de responsabilidad de los acreedores, no fueron suficientes las medidas que se adoptaron para tratar de frenar los abusos de los usureros que cobraban tasas astronómicas por los créditos.

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Las casas de préstamos siguen funcionando y lucrando -aunque supuestamente con más controles y en forma menos abusiva- con la necesidad de las personas. Pero la gran cantidad de gente que continúa acudiendo a ese sistema financiero informal genera un gran flujo de dinero que, a través de los intereses, en lugar de volcarse al consumo interno, termina concentrado en el bolsillo de unos pocos.
 

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