Impotentes

domingo, 16 de febrero de 2014 00:00
domingo, 16 de febrero de 2014 00:00

El escándalo que representan las maniobras delictivas detectadas en la Obra Social de los Empleados Públicos (OSEP) en las últimas semanas confirman las sospechas de que la entidad ha sido utilizada como una “caja” en forma espuria, de la que muchos se sirvieron para enriquecerse con una voracidad carroñera alejada toda mesura. Fue tal el descalabre que se generó por las burdas y torpes maniobras que se orquestaron al amparo de la desidia y la falta de controles, que fue imposible evitar que la podredumbre aflorara nítida ante los ojos de todos.
Sin embargo, en medio del aturdimiento generado por las acusaciones, las versiones que comienzan a circular, la voces que se suman para generar aún más bulla que claridad en medio de una gran estafa de la que el único perjudicado será el pueblo catamarqueño, resta todavía, a más de dos semanas de que se destapó este “affaire”, que comience a separarse la paja del trigo. Se sabe que se detectaron maniobras que necesariamente debieron ser orquestadas entre médicos, la OSEP y el Círculo Médico para embolsar millones de pesos en forma mensual.
Hasta el momento, las únicas denuncias concretas ante la Justicia fueron realizadas por el Círculo Médico y por la subsecretaría de Salud –que descubrió una situación irregular en una farmacia y lo informó rápidamente a la Justicia-. Pero la OSEP, que es la entidad cuyos intereses económicos están más comprometidos, aún no se presentó ante la Justicia para exponer los elementos de prueba y no sólo apoyar la investigación penal, sino además instar públicamente a que clarifique todo.
Pero tanto la Justicia como OSEP adolecen de un mismo mal. Y es que por interés o desidia –creemos que es más por la primera opción- mantienen sistemas de trabajo sumamente obsoletos, engorrosos y burocráticos que conspiran contra la transparencia de su funcionamiento. Es por ello que dos herramientas fundamentales de cualquier sociedad –Salud y Justicia- están hoy al servicio de las más miserables mezquindades, socavando la calidad de vida de los catamarqueños.
Que la sociedad se involucre, proteste, reclame y deje de ser testigo-víctima impotente es fundamental para llegar al fondo, y separar de la corrupción de la corporación médica a aquellos profesionales que trabajan desde el honor.

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