Apuntes del Secretario

martes, 18 de marzo de 2014 00:00
martes, 18 de marzo de 2014 00:00

Las destempladas declaraciones de Brizuela del Moral, cuando afirmó que el gobierno de Lucía Corpacci pretende recuperar el manejo del Casino Provincial para “lavar el dinero del narcotráfico”, han determinado varias situaciones. Una de ellas fue el pedido de los legisladores oficialistas (encabezados por Cecilia Guerrero, Guillermo Andrada y Ramón Figueroa Castellanos) para que el exgobernador sea requerido por la Justicia y presente las pruebas de semejante denuncia, muy parecida a las que estampó el senador Castillo en los últimos 25 años, siempre referidas a la droga. Cuando llegó el momento de respaldar sus dichos, éste último tuvo que retractarse. Salvo que ocurra una sorpresa mayúscula, descontamos que la acusación de Brizuela del Moral terminará en un nuevo papelón, esto es, señalando que no sabe nada o que, alguien que no identificará, le dijo tal cosa. La ciudadanía, hay que señalarlo, está harta de la enfermiza costumbre de apelar a los medios de comunicación para lanzar “bombazos” que únicamente terminan siendo golpes de efecto. Por supuesto, anhelamos que el exgobernador nos desmienta esta vez y le lleve pruebas a la Justicia para conjurar el avance del narcotráfico y detener a quiénes, desde el poder, pudieren estar favoreciendo la comercialización o el lavado de dinero.

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Otra situación que se desprende de los dichos de Brizuela tiene que ver con el funcionamiento del Casino. Está archicomprobado que su privatización fue un error histórico y que le hizo perder a la provincia sumas millonarias, aparte de destruir la fuente de trabajo que solía administrar la Caja de Prestaciones Sociales (CAPRESCA). La lamentable decisión fue tomada hace ya 22 años por el gobierno castillista que había asumido en 1991, pero la gran entrega, cuando se cambiaron los términos del contrato, ocurrió en 2003, a escasos días de la finalización del mandato de Oscar Castillo. El hombre firmó un decreto leonino a favor de empresarios foráneos que, en los dos períodos de Brizuela del Moral, nunca fue revisado. ¿Acaso el hoy diputado nacional sabrá cómo se puede lavar dinero, provenga de donde provenga, a través del juego? ¿Su espectacular denuncia no tendrá algo que ver con su falta de compromiso para reacomodar, como bien pudo hacerlo, lo que firmó su antecesor inmediato con todas las formas de un negociado? Algunas de estas preguntas, en su momento, las podrían realizar la Justicia o el mismo gobierno, a favor de anular la vergonzosa modificación del contrato original que firmó Oscar, la que también fue refrendada por sus ministros: Jorge Greco (Hacienda y Finanzas), Ernesto Mario Álvarez Morales (Producción y Desarrollo), Pablo Santiago Doro (Salud y Acción Social), Pedro Rodolfo Casas (Gobierno y Justicia) y Raúl Giné (Educación).

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Conforme lo anticipamos, las expulsiones dentro de la UCR podían convertirse en “un pelotazo en contra”. Es que la decisión de Castillo y Brizuela del Moral estuvo directamente orientada a borrar de la lista de afiliados a una sola persona, el exdiputado Alfredo Gómez, cuando en realidad los “pecados” que pudo tener el condenado también lo cometieron otros dirigentes de renombre, como exlegislador Renato Gigantino o el actual intendente andalgalense Alejandro Páez. Para ellos, que también participaron de elecciones provinciales por fuera de las estructuras partidarias, ni siquiera hubo referencias en la jornada del sábado. Por analogía, aunque más no sea, también pudo caber una mirada sancionatoria para el propio Brizuela del Moral que, sin consultas orgánicas, se alió con el kirchnerismo en 2007 y cedió lugares en la lista de diputados (Néstor Tomassi, Kelo Brizuela) que después le costaron el control de la cámara baja al Frente Cívico. Esto último, antes de formalizar el “matrimonio por conveniencia”, lo supo decir Oscar Castillo.

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Alfredo Gómez, de esta manera, cuando nadie lo recordaba, volvió a los primeros planos y fue la estrella de los medios de comunicación. Consideró que la expulsión ordenada por Castillo y Brizuela “lo enaltecía” y le daba fuerzas para continuar con el proyecto -Voluntad Social (VOS)- que en octubre de 2013 le reportó más de 5.000 votos en toda la provincia. Tras señalar que “si este es el precio (la expulsión) por decirle a estos tipos que larguen la teta, que abran el Partido y dejen de usar a los militantes para seguir ocupando cargos en nombre de la UCR, seguramente salimos fortalecidos”, aseguró que continuará extendiendo su organización que, indudablemente, tiene raigambre radical. Aparte, nadie desconoce que Gómez fue impulsado públicamente a salir del Partido por dirigentes de la talla de “Coco” Quintar o el diputado Giné, con lo cual su expulsión perdió los efectos que posiblemente pensó Castillo iba a lograr. Nada que ver con los réditos que consiguió en 1988 cuando echó a seis legisladores (Pedro Murad, Gabino Herrera, Juan Carlos Barros, Carlos Colla, Miguel Curi y Julio Espeche) y sentó las bases para convertirse, en 1989, en diputado nacional.

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Pasada la Convención, el conjunto del radicalismo ya mira el 8 de junio, fecha en la que debe concretarse la elección interna para elegir autoridades partidarias. Será casi en coincidencia con la apertura del campeonato mundial de fútbol en Brasil (su inauguración es el día 12), evento que acapara pasionalmente la atención de los argentinos y, por supuesto, de los catamarqueños. De igual forma, esta elección puede convertirse en la más importante de 2014 si es que, finalmente, la oposición a la dupla Castillo-Brizuela del Moral consigue formar lista y se abren las urnas para que dictaminen los afiliados. En este sentido, las esperanzas mayores se concentran en figuras como Ricardo Guzmán o José Antonio “Chichí” Sosa. El primero de ellos ha manifestado su voluntad de ir por la presidencia del comité provincial y, entre sus aliados, aseguran que ha formalizado acuerdos en la gran mayoría de los departamentos. Sosa, por su lado, es quien con más insistencia reclama la democratización del Partido y ha demostrado, hasta en los peores momentos, una conducta irreprochable dentro de la UCR.

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Claro que para ninguno, Guzmán, Sosa o cualquier otro, será fácil perforar el poder que comparten Castillo y Brizuela. Estos quieren, como siempre, “lista única” y, si bien las cosas se han complicado en los últimos tiempos (especialmente por la pérdida del Senado o del Concejo Deliberante capitalino), van ofrecer alternativas de acuerdo, quizá cediendo dos o tres puestos claves, pero quedándose con las mayorías en los distintos comités y, fundamentalmente, en la Convención. Esta, en función de seguir gobernando, es considerada vital y no negociable. El problema es que todos saben que allí descansa la base de discusión de las cuestiones fundamentales del Partido. Y si alguien tiene dudas de esta afirmación, que le pregunten a Castillo, quien desde 1987 domina el máximo órgano deliberativo. Es que los convencionales autorizan sus “consensos”, anulan internas y convalidan candidaturas. ¡La Convención, qué duda cabe, vale más que la presidencia de cualquier comité!

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RECUERDOS HACIA EL PRESENTE. Como siempre, terminamos los “Apuntes” con el repaso de hechos pasados.
El contador público Miguel Magaquián, en marzo de 1989, informaba que “afiliados y simpatizantes de Tinogasta expresaron su enérgico repudio a la decisión de la Convención Provincial de la UCR que desconoció el categórico pronunciamiento de las bases”. Magaquián había sido nominado para ocupar una banca en la Legislatura Provincial, pero el organismo partidario, según el entonces precandidato, ignoró ese pronunciamiento. Además, en aquel momento, realizó una fuerte crítica al candidato a diputado nacional Oscar Aníbal Castillo. La referencia histórica se enlaza con hechos del presente, cuando la UCR acaba de programar una interna partidaria que nadie sabe si se realizará con la participación de los afiliados o se acordará una lista única. Con este recuerdo ratificamos que, desde hace más de un cuarto de siglo, se producían las quejas, como esta de Magaquián que, años más tarde, llegaría a la banca y diversos cargos de importancia. Castillo ya manejaba, a través de la Convención, todos y cada uno de los movimientos radicales, al mismo tiempo que se preparaba para llegar, por primera vez, al Congreso de la Nación.

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