Toma de conciencia

miércoles, 21 de octubre de 2015 00:00
miércoles, 21 de octubre de 2015 00:00

Es posible que en un restorán no siempre aparezcan en el menú, platos que sus clientes querrían comer. Esto puede darse por variadas razones. Una de ellas podría ser que tienen poca demanda y por lo tanto no es rentable prepararlos para después tener que desecharlos porque nadie los pidió. Éste es un criterio basado en la ley de la oferta y la demanda, una noción básica de la economía de mercado.

Pero esa ley no puede aplicarse siempre porque hay productos y servicios que deben ofrecerse aunque su demanda sea escasa. Por ejemplo, hay tramos en corredores de transporte que tienen poca demanda, pero es necesario que los colectivos lleguen hasta allí para prestar servicio a pasajeros que viven en lugares alejados o de difícil acceso.

Menos aún puede entenderse que se dejen de ofrecer productos por imposiciones culturales, como el pretender que la población se amolde a determinados parámetros.

Algo de esto sucede en el tema de la venta de ropa que, en la mayoría de los negocios de vestimentas de buena calidad, se niegan a ofrecer talles para personas con más peso del preestablecido por la moda. Sus vidrieras muestran maniquís que representan a personas muy delgadas, aplicando modelos que quieren imponer, especialmente en adolescentes y jóvenes.

A nivel nacional existen normas que exigen la fabricación y venta de ropa para todos los talles. En el orden local nunca prosperó una iniciativa del entonces diputado provincial Luis Andraca.

En esta lucha, el Inadi Catamarca inició una campaña de concientización sobre la necesidad de que los negocios de indumentaria ofrezcan los 8 talles que se desprenden de la norma Iram. Desde ese organismo señalan que “la discriminación por el aspecto físico vulnera o excluye a una persona por no ajustarse a los parámetros de belleza y a los estereotipos ligados a la idea de normalidad impuesto socialmente, lo que lleva a las personas que la sufren, a un estado de angustia que regularmente concluyen con trastornos alimentarios como la bulimia, la anorexia o la baja autoestima y depresión”.

Es necesaria la ley provincial de talles y que se la haga cumplir.

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