El Secretario

miércoles, 18 de noviembre de 2015 00:00
miércoles, 18 de noviembre de 2015 00:00

Un recurso interpuesto por las empresas GM y San Fernando ante la Justicia, en contra de la adjudicación directa a la firma 25 de Agosto de las líneas de colectivo que llegan a Valle Chico, reveló las falencias que hay para atender las necesidades de transporte de los nuevos barrios que se están habilitando hacia el Sur y Norte de la Capital. Las dos firmas consiguieron, resolución judicial mediante, que el gobierno llame a licitación para los trayectos que vinculan al Cape con el complejo urbanístico ubicado al Suroeste de la ciudad. Curiosamente, ambas demandantes protestan por un sistema que las benefició en otras ocasiones y de hecho, entre los argumentos de su presentación, sostuvieron que, por proximidad con los recorridos actuales, les tocaría a ellas extender sus líneas hasta Valle Chico. El problema es que no aumentarían las unidades y así las que están en circulación deberán cubrir un trayecto mucho más largo. El resultado: un viaje de 20 minutos hasta el centro podría durar más del doble.
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La disputa coyuntural por el territorio entre las transportistas, no obstante, es una excelente oportunidad para que las autoridades del área introduzcan una reforma en la regulación, de manera de evitar los muchos vicios actuales. La solución tendría que pasar por definir el nuevo mapa de la ciudad, con las proyecciones de crecimiento futuro y en base a él, diseñar los recorridos. Las licitaciones deberían, además, contener cláusulas sobre el número de vehículos que cada empresa afectará para una línea determinada, de manera que no se repitan las picardías actuales de recargar tarea a las unidades en servicio. Y por qué no, convocar a nuevas iniciativas de interesados en invertir en el negocio.
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En tren de mejoras, es menester también que se impongan horarios más rigurosos y mayores frecuencias, ya que en algunos casos, especialmente por la noche y durante los fines de semana, los usuarios pueden pasar hasta una hora y media esperando el colectivo. Sólo es cuestión de que gobierno y empresarios se sienten a conversar sobre cómo pueden mejorar la prestación sin que ello afecte demasiado la rentabilidad.

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