Apuntes del Secretario

domingo, 20 de septiembre de 2015 00:00
domingo, 20 de septiembre de 2015 00:00

Ahora sí, llega la elección del Chaco. Hoy se vota en una provincia a la que, como otras de la región, se estigmatiza con los famosos feudalismos y compra-venta de voluntades. Por supuesto que estas “tareas”, sin fundamentos valederos y, mucho menos, conocimiento real de su gente, se hacen desde la Capital Federal, donde el periodismo y muchos de los dirigentes no tienen prurito alguno para subestimar a los pobres lo que, hablando en buen criollo, de fondo, es la vieja apuesta conservadora al voto calificado. En este marco surgen trabajos como el que llevó a cabo el diario La Voz del Interior para, increíblemente, mensurar el nivel de feudalismo en base a la dependencia del Estado, como si en el Norte argentino los sistemas de dependencia hubiesen sido creados al solo efecto de realizar un aprovechamiento electoral. Semejante dislate, que merecería el repudio generalizado de quien se precie de ser un buen argentino, surge por preconceptos que, livianamente, se fueron creando con el tiempo y que, para nada, contemplan el marginamiento histórico de provincias como Chaco, Formosa, La Rioja, Jujuy o nuestra Catamarca, por nombrar solamente algunas.
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¿Estar en el poder otorga ventajas comparativas con relación a la gente y, más precisamente, los votantes? Seguro que sí. Es que el Estado, como regulador del engranaje social, atiende personas y hace o no hace trámites que, en definitiva, son obligaciones, con lo cual tiene un contacto que, por estos lares, no dispone la oposición. De allí a decir que esta situación condiciona el voto hay un océano de distancia. También se habla de dádivas, bolsones y hasta regalos, que pueden ser buenos “anzuelos” o ser asistencia social, conforme el ojo con que se las mire. De igual forma no se trata de “voto comprado”. Hoy, hasta el más humilde de los ciudadanos, sabe que en el cuarto oscuro es “amo y señor” y hasta se dan casos que la llamada prebenda puede venir de distintas fuerzas y, lo mismo, el votante va a disponer como se le ocurra. Estas cosas, tan sencillas, no las quieren trasmitir los que buscan influir con el Obelisco a sus espaldas.
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Por fortuna, los catamarqueños conocemos de sobra los vaivenes de la política. Nunca jamás, más allá de groseros errores, se castigó a un gobernante como Saadi en los años 80, pero después vinieron 20 años (¡cinco mandatos!) de radicalismo en los que no se modificaron ciertas prácticas, buenas o malas. Como cayó aquel, después perdió Brizuela del Moral y, en ambos casos, no fueron modificados ni el sistema electoral ni la dependencia estatal. Ninguno debería quejarse, como acaba de hacerlo el último exgobernador cuando afirmó “vamos a ganar las elecciones en regla y no haciendo trampa como ellos”. Fea acusación, impropia de un hombre de la democracia. Que inste a transparentar el proceso electoral o a que se tomen todos los recaudos para prevenir un eventual fraude, inclusive con la presencia de veedores como, con buen criterio, ha pedido en el Congreso de la Nación, nos parece bien. Lo que está haciendo con el discurso es otra cosa. Busca ensuciar la cancha para la eventualidad de una derrota, circunstancia que, como corresponde a un buen perdedor, le cuesta muchísimo asimilar. Por fuera del escenario catamarqueño, ojalá hoy la votación chaqueña sea ejemplar y pueda borrar la “página negra” de Tucumán.
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Si no hay un cambio de conductas que demuestren lo contrario, el eje de campaña del Frente Cívico se basaría en duplicar los ataques, como proclamar odios o inexistentes persecuciones, a los que se sumaría lo que dejó Tucumán: fraude, clientelismo, trampa, denuncia y más denuncia. La actuación de sus principales dirigentes así lo demuestra. Oscar Castillo fue quien, después de las Primarias, rompió el silencio en la cámara de Senadores aludiendo a irregularidades que si existieron, extrañamente, no fueron denunciadas, lo que le valió la dura respuesta del exembajador Guillermo Rosales cuando afirmó “me asombra la irresponsabilidad del senador porque, luego de 20 días, no se puede entrar a discutir la legitimidad de una elección que fue convalidada por sus fiscales y sus representantes legales ante la Justicia o ante la junta electoral provincial”. A los días aparecieron los dichos de Brizuela del Moral que, sin reconocer la caída del 9 de agosto, habló de trampas, justo un día antes que la Juventud Radical pegara afiches preanunciando posibles fraudes para el 25 de octubre. Esta serie, aparentemente programada, no contó con ninguna voz que llamara a votar por un programa de gobierno o la esperanza de construir una provincia mejor que la pensada por Corpacci. Nada. Todo contra el gobierno y, a propósito de los afiches, bueno es recordar una situación casi similar que tuvo resultados catastróficos. En 2009, el Frente para la Victoria no sólo pintó paredes, sino que hizo un suplemento especial con titulares de los diarios locales que, para comprometer al Frente Cívico, hablaban de pobreza, corrupción, impunidad, inseguridad, narcotráfico y otras lindezas. No logró buenos resultados. Ni siquiera con la presencia de Néstor Kirchner, que vino a cerrar la campaña, pudo doblegar precisamente a Brizuela del Moral.
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Las tensiones políticas en Tinogasta, en lo que hace al Frente para la Victoria, se mantienen inalterables. Primero fue Hugo “El Grillo” Ávila quien no descartó un acercamiento con el Frente Cívico para las elecciones del 25 de octubre y, ahora, José “Noni” Alanís salió asegurar que el intendente ya pactó con el candidato radical, Bernabé Quintar, para permitir la derrota del candidato peronista, Sebastián Nóblega. Lo de Alanís no extraña a nadie porque, desde hace más de un año, viene sosteniendo un enfrentamiento sin salida con Ávila, a punto tal de haberlo debilitado políticamente mucho antes de las Primarias. Y, más que lamentarse por su partida, parece querer tirarlo a los brazos del Frente Cívico, lo que lógicamente lo alejaría casi definitivamente del peronismo y avalaría viejas palabras de “Coco” Quintar, que alguna vez dijo que Ávila ofreció integrarse a su sector. Nunca lo creímos, ni lo creemos ahora, pero la política muchas veces produce grandes sorpresas. De todas maneras, la elección tinogasteña del 25-10, por estas circunstancias, cobra especial atractivo.
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Pasando a los territorios judiciales, una decisión del jueves pasado provocó sorpresa y consternación. El psiquiatra tucumano que está acusado de haber abusado de una paciente en una clínica de la calle Buenos Aires, entre Tucumán y Vicario Segura (ex “El Altillo”), recuperó la libertad tras el pago de una fianza de $100.000 y la prohibición expresa de acercarse a los familiares de la víctima. La situación fue sorpresiva porque, una semana antes, se había negado la excarcelación a una persona que, si bien desconoció el abuso, aceptó que tuvo relaciones consentidas con su paciente (obviamente estaba enferma) dentro de la propia clínica. Esto y declararse confeso de una situación casi repugnante es exactamente lo mismo, por lo tanto disponer su libertad por el pedido del abogado Luciano Rojas, tratándose de un supuesto abusador, al menos despierta polémica y provoca malestar lógico entre los allegados de la abusada y denunciante. Preguntas obligadas: ¿se actúa así, de la misma forma, con todos los violadores o supuestos violadores denunciados ante la Justicia? ¿O el psiquiatra, por tratarse de un profesional, tuvo un trato especial? Nadie reparó, además, que el beneficiario de la fianza permaneció prácticamente en calidad de prófugo (nunca mostró interés de presentarse espontáneamente) por largo tiempo y que, sus familiares, cuando tuvo que declarar lo que declaró, agredieron a un reportero gráfico del medio. Quien se presume inocente, de hecho, no debería observar estos comportamientos. Con un cúmulo de antecedentes negativos, sin embargo, recuperó la libertad. ¡Ay Justicia de Catamarca!
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La detención de la banda que producía y distribuía droga en nuestra provincia y posiblemente en las vecinas Tucumán y La Rioja, mientras se aguarda la declaración de los implicados, sigue siendo “comidilla” de los más variados comentarios. El principal está relacionado con la protección política que, durante largos años, pudo tener la familia Argañaraz, a la que ahora muchos dicen conocer y hasta saber de sus actividades ilícitas, como así también de las operaciones comerciales que, con el producido de la droga, llevaban a cabo. En ese sentido, aparte de lavaderos, playas de estacionamiento o una cancha de fútbol, pudo saberse de la eventual adquisición de varios campos, para la cual habrían intervenido conocidos personajes del medio, cuyos nombres podrían salir de la investigación que lleva adelante la Justicia Federal.
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La estrategia de los investigadores de este resonante caso de narcotráfico estaría orientada ahora, con los productores de cocaína tras las rejas, a individualizar a los distintos distribuidores, que no serían pocos ni nuevos. Tendrían años en la actividad, quizá los mismos que la familia Argañaraz, la cual registraría antecedentes de haber comercializado estupefacientes en La Rioja. De cualquier manera, como resultado de este operativo, ya en los próximos días debería notarse una disminución del consumo o una mayor concurrencia a otros puntos de venta que, por la acción del Clan Argañaraz, podían pasar desapercibidos. Veremos. Todavía “hay mucha tela para cortar” con este tema. Que nadie tenga dudas de ello.
El Esquiú.com

“Movidita” la charla

Miércoles por la tarde. Casa de Gobierno. Otra vez reunidos los referentes del frente gremial con el ministro de Gobierno, Gustavo Saadi. Un periodista contó lo sucedido en un tramo de las deliberaciones.
-Referente de Ateca: ¡El piso! ¡El piso!
-Saadi: Ya está contemplado el piso. Avancemos.
-Referente de Ateca: ¡Zapatea, el piso zapatea!
-Referente de UDA: ¡Se mueve! ¡Se mueve!
-Saadi: Que se mueva, pero que no se doble.
-Referente de Sidca: ¡La araña! ¡La araña!
-Saadi: ¿Vieron? Ya están pensando en cómo hacer la tela.
-Referente de Sidca: ¡La araña se balancea!
-Referente de Sadop: ¡El marco! ¡El marco!
-Saadi: Ya llegamos al marco legal. No sean impacientes.
-Referente de Ateca: ¡Cuá! ¡Cuá!
-Saadi: No hagamos lo del pato criollo, ¡por favor!
-Referente de Ateca: ¡Cuándo para esto, por Dios!
-Referente de UDA: ¡La con! ¡La con!
-Saadi: Mesura, mesura. No comencemos con las agresiones.
-Referente de UDA: ¡La contadora está pálida!
-Referente de Sadop: ¡La taza! ¡La taza!
-Saadi: Ya está contemplada la tasa de interés de los gremialistas. La pagará el Gobierno.
-Referente de Sadop: ¡La taza se mueve!
-Referente de Suteca.: ¡El cu! ¡El cu!
-Saadi: No hay drama. Al cuaderno de inasistencias lo dejamos de lado.
-Referente de Suteca.: ¡El cuadro se mueve!
-Referente de Ateca.: ¡La pu! ¡La pu!
-Saadi: Dígalo sin miedo. Las puteadas son un verdadero desahogo.
-Referente de Ateca.: ¡La puerta se abre!
-Referente de Suteca.: ¡No para! ¡No para!
-Saadi: A eso queremos llegar: ¡que nadie pare!
En esos instantes, entró personal de Seguridad para pedir que desalojen la sala porque había ocurrido un terremoto en Chile que repercutió con fuerza en Catamarca. De los referentes gremiales no quedó ni uno. Parecía que habían largado el maratón de los barrios. El ministro Saadi sólo atinó a decir: “Me impresionaron los ojos de Juan Godoy, parecía que había visto entrar a Chichí Rueda a la reunión. Movidita la charla, pero algo avanzamos”.

Recuerdos no lejanos

Ebullición por la muerte de María Soledad

Para esta época, en septiembre de 1990, la provincia estaba pendiente de todo lo que acontecía alrededor de la muerte de María Soledad, la estudiante que cursaba el quinto año del Colegio del Carmen. El día 15 se producía una gran controversia entre el exjefe de Policía, Miguel Ángel Ferreyra, y el propietario del boliche Clivus, el ya fallecido Jorge Tevez.
El primero decía que, si bien se trataba de un hecho de extrema gravedad, era “aislado” y que en la provincia había garantías de seguridad, al mismo tiempo que apuntaba a una fiesta de trasnoche que se había producido el sábado 8 en Clivus, sobre la cual Tevez indicaba que fue entre mayores y no hubo ninguna menor.
El día 17 de septiembre, siguiendo el orden de los acontecimientos, el bloque de senadores de la Unión Cívica Radical (UCR) solicitaba la destitución del Jefe de Policía, a quien el diputado Miguel Marcolli le endilgaba las máximas responsabilidades y lo trataba, directamente, de delincuente.
24 horas más tarde, se producía una reunión entre el cuestionado Ferreyra y el exgobernador, Ramón Saadi, en la cual se trató el espinoso tema y hubo respaldo para el jefe policial y duras críticas para el legislador Miguel Marcolli, el cual comenzaba a dejar para siempre las filas del peronismo.
También el 18 de septiembre, oficialmente, se anunciaba que llegarían a la provincia dos peritos expertos en criminalística y las novedades en la causa propiamente dicha estaban dadas por el secuestro de un Ford Falcon, de color verde, en el que se detectaron huellas que, según se decía, podían servir para el esclarecimiento del crimen. Por otro lado, en la zona donde se encontró el cuerpo de María Soledad, fue hallada una peluca que, inmediatamente, comenzó a ser estudiada por los investigadores.

La segunda marcha

El 20 de septiembre, en medio de un sinfín de especulaciones, se realizó la segunda marcha del silencio alrededor de la plaza “25 de Mayo”. Fue realmente multitudinaria y los diarios de la época, La Unión y El Ancasti, calcularon una concurrencia superior a las 10.000 personas.
En esta oportunidad, la Hermana Pelloni y Ada Morales, tomadas del brazo, encabezaron la silenciosa manifestación que, claramente, fue el preanuncio de lo que sería una protesta histórica por justicia y el esclarecimiento del horrendo hecho.
En esta segunda marcha, alertados por la gran tensión que se vivía en la provincia, llegaban los primeros corresponsales de los medios nacionales y, a partir de ese momento, comenzaron los reportes diarios dando cuenta de las novedades que ofrecía el caso.

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