Editorial

Obligaciones

jueves, 29 de noviembre de 2018 00:00
jueves, 29 de noviembre de 2018 00:00

La Legislatura provincial sancionó un extraño proyecto de Ley, ya aprobado por senadores y diputados, en virtud del cual se impone “la interpretación, con carácter obligatorio, de temas folclóricos y danzas nativas de autores catamarqueños, o interpretaciones que reflejen, costumbres, lugares y tradiciones de la Provincia de Catamarca, en establecimientos educativos de gestión pública y privada con aporte estatal”.
Se entiende perfectamente el espíritu de la iniciativa, que seguramente apunta a la defensa de rasgos culturales propios, pero es una pésima señal que la identidad catamarqueña, el amor a la cultura del propio terruño y hasta su música, tengan que sobrevivir desde el mandato imperativo de una ley. No se puede obligar a nadie a amar, no se puede obligar a  nadie a emocionarse, ni se puede resolver mediante ley el sostenimiento de la propia cultura. El camino a seguir para esa meta es claramente otro.
Una gran batalla habremos perdido ya, si quienes tienen la misión de legislar, se ven en la necesidad de obligar a niños y jóvenes a escuchar aquello que por alguna razón no les interesa.
La pregunta es si este método de imposición funcionó alguna vez en algún lugar del planeta o si se conoce de alguna norma legal que haya podido internarse en una cuestión tan íntima como las preferencias de un pueblo.
La cultura musical es viva y dinámica. Crece, muta y se desarrolla naturalmente. Y muchos de los ritmos que hoy representan banderas de nuestra cultura, nacieron desde la marginalidad: desde el tango hasta el cuarteto.
Catamarca tuvo, tiene y seguramente tendrá artistas y piezas musicales brillantes y propias. Pero ninguna canción puede considerarse buena o mala según haya sido compuesta aquí o en otra parte.
Las leyes tienen un amplio universo de acción, pero inmiscuirse en las cuestiones musicales quizás exceda su alcance. Entre otras razones porque no es así como funcionan las querencias y los afectos.
“Obedeced señores, sin sumisión no hay ley... escuchen estas canciones y no otras”. Imaginar esta sentencia roza lo ridículo. Quizás la ley también, por muy buenas intenciones que esconda.
 

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Comentarios

29/11/2018 | 08:43
#1
¡Lógico! diría mi tío... Pero los Legisladores andan en cosas que son autoritarias (escuchar o difundir o ejecutar música de autores locales seguro proyecto escrito por algún autor local...) o determinar que EL AHORRO DE LAS PASO vaya a UN BONO DE FIN DE AÑO cuando el FUNDAMENTO de la autora del Proyecto, es EL AHORRO DEL GASTO PÚBLICO. ¿Y entonces? ¿Ahorras para REÀRTIRLO ENTRE LOS TRABAJADORES DEL ESTADO Y NO ENTRE LOS QUE APORTAMOS AL PRESUPUESTO? Es como si en TU CASA MACARENA, ahorras cortando Supercanal, Telecom y lo que ahorras se lo entregas a la mucama, cocinera o niñera en UN BONO GRACIOSO DE FIN DE AÑO. Bueno...es lo que hay. ¡Vamos al voto electrónico PERSONALIZADO POR FAVOR!

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