Apuntes del Secretario

Esta semana se prevén nuevas reuniones en el Congreso de la Nación por un tema de alta conflictividad: la eliminación del Fondo Sojero que, por decreto de necesidad y urgencia, dispuso el presidente de la Nación hace dos meses. La medida es materia de preocupación no solo de los gobernadores que, durante la semana pasada, plantearon sus reparos para aprobar el presupuesto 2019 que ya cuenta con media sanción de la cámara de Diputados, sino de miles de intendentes de todo el país para los cuales el fondo de la discordia, creado hace 10 años, resulta vital para oxigenar sus taponadas economías. Entre los mandatarios que encabezaron la protesta ante el titular del bloque “Argentina Federal”, Miguel Ángel Pichetto, estuvo la gobernadora de Catamarca, la que desde un primer momento supo expresar disconformidad por la decisión de Mauricio Macri. Desde la Casa Rosada ya se hicieron ofrecimientos de compensación para favorecer la aprobación del presupuesto, pero representan apenas un pequeño porcentaje de lo que derrama esta especie de coparticipación por las exportaciones de la soja, las que en 2019 podrían tener un volumen prácticamente récord. En síntesis, como hay mucha plata en juego, la discusión será igualmente ardua. De hecho, al kirchnerismo en el Senado –incluye unos 10 representantes-, se podrían sumar otros senadores, como el chaqueño Aguilar, que no están dispuestos a votar a libro cerrado la “ley de leyes”.

La participación de Lucía Corpacci en la discusión por el Fondo Sojero, increíblemente, abrió otra grieta política –inesperada, pero posible- dentro de la provincia. Es que el senador nacional por Catamarca, el joven Dalmacio Mera, no avaló el reclamo de los gobernadores teóricamente rebeldes y se mantuvo en línea con lo que piensa su primo gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey Mera. Para el legislador, “los gobernadores firmaron el pacto fiscal y con ello dejaron abierta la puerta para que el Ejecutivo lo maneje a su arbitrio”, agregando que Corpacci “no le reclamó oportunamente al gobierno nacional”, cuando en realidad fue la primera provincia en utilizar la vía judicial para defender los derechos catamarqueños y, al decir del diputado nacional Gustavo Saadi, “es un reclamo que permanece abierto y latente”. También el mismo Saadi cargó con todo contra Mera al indicar que “el presupuesto no dice nada del Fondo Sojero, por lo que se ve que el senador ni lo leyó” y “lleva cuatro años de gestión sin conseguir ni un cordón cuneta para la provincia. Habría que ver qué negocia él”. La artillería pesada se completó con algo que ya es vox populi dentro del peronismo lugareño: “Catamarca tiene un senador menos”.

El intercambio de misiles de Mera con representantes del gobierno provincial continuó con el secretario de Seguridad, Marcos Denett. Ironizó sobre los supuestos controles a los ciudadanos catamarqueños que el funcionario lleva adelante en las redes sociales, lo que generó una nueva respuesta de carácter político. “Le pediría que se acuerde de Catamarca, porque se lo ve últimamente más por Salta”, le dijo Denett. Recordemos que un mes atrás, con palabras casi similares, se refirió al senador el ministro de Gobierno, Marcelo Rivera, a quien Mera le respondió, sin buen talante, “hay un sector del gobierno que más se preocupa por lo que hago o dejo de hacer en vez de lo que tienen que hacer ellos”. El intríngulis es que todo lo que tiene que ver con Catamarca, la provincia que le dio todo en términos políticos. Recordemos que fue senador provincial, diputado nacional, vicegobernador y ahora está en el Congreso donde ejerce, nada menos, que el cargo de presidente de la estratégica comisión de Asuntos Constitucionales.

Independiente de la coyuntura, dentro del peronismo, lo que se critica con mayor virulencia al senador son sus vaivenes políticos y hasta la falta de lealtad con quienes lo convirtieron en figura de primera línea. En ese sentido, recuerdan que durante los 20 años del Frente Cívico, a diferencia de otros compañeros, no la pasó mal por sus estrechas relaciones con el poder de turno y con el inefable Sergio Taselli, el empresario que los conchavó en la tristemente célebre Edecat. Después, en un comentado intercambio de favores con Gustavo Jalile, logró la senaduría por Valle Viejo antes de recalar como autoridad del Partido Justicialista en tiempos de José Luis Barrionuevo. Cuando llegó a la cumbre del PJ, le dio la espalda al gastronómico (no tiene dulces recuerdos de él) y arregló su futuro con el extinto Néstor Kirchner. De esta forma, fue diputado nacional y, más tarde, con el aval de Cristina Kirchner y Lucía Corpacci, integró la fórmula del triunfo de 2011. El resto es historia conocida. En 2015 fue senador nacional por decisión del PJ de Catamarca, no de Salta y en la contienda presidencial apoyó a Daniel Scioli, a quien acompañó en uno de los vuelos que llegaron a la provincia para cerrar la campaña. Un año más tarde, por impulso del gobernador salteño, se subió al avión que trajo a Mauricio Macri y, desde entonces, sus acciones están en línea con la Casa Rosada. Hasta llegó a firmar el despacho para tratar los allanamientos a Cristina Kirchner y fue uno de los cuatro senadores que se sentaron para tratar ese tema, en tanto la gran mayoría de sus colegas peronistas impidió la formación del quórum. Conclusión: a Mera le quedan dos años y fracción como senador y, salvo un milagro, ya no volvería a las genuinas fuentes peronistas de Catamarca. Por el contrario, lo visualizamos en filas adversarias, con las cuales no se siente nada incómodo.

 

El diario Clarín, a quien se le puede inculpar de formar tendencias pero no de carecer de la mejor información, vuelve a colocar a algunos gobernadores en cercanías de la expresidente, Cristina Kirchner. En esa dirección, ha indicado que la creadora de Unidad Ciudadana, “mantiene línea directa” con mandatarios como Gildo Insfrán, Alberto Rodríguez Saá y la catamarqueña Lucía Corpacci. El dato no sería una ocurrencia del grupo mediático y respondería a las buenas relaciones de la mandataria con Cristina Kirchner, quien la ayudó a llegar a la gobernación y hasta 2015 la apoyó sin retaceos. Estas situaciones del pasado no implican compromisos intransigentes, toda vez que a Corpacci le toca defender los intereses provinciales por encima de especulaciones ideológicas, las que tomarían forma recién el año venidero y nadie sabe de qué se tratan. El sello Unidad Ciudadana, por lo que conocemos nosotros, tendría poca incidencia dentro de los límites provinciales, donde se privilegiaría a la alianza Frente para la Victoria-PJ.

 

En ediciones anteriores de este Secretario, dimos cuenta de la cruenta interna gremial de los viales que, en los últimos meses, ha originado cargos cruzados y hasta ha instalado en la Justicia una denuncia por irregularidades en la documentación de las máquinas que, contratadas por Vialidad Provincial, trabajaron en varias de las muchas obras que se han llevado a cabo en la provincia en los últimos años. En ese marco, la conducción oficial, que ejerce Sergio “El Tuerca” Berrondo, ha publicado ayer en El Ancasti y El Esquiú una solicitada en la que confirma informaciones dadas por este diario sobre movimientos de personal en el organismo de calle San Martín. Así, se lee en uno de los párrafos de la solicitada la siguiente aseveración: “En cuanto a las declaraciones públicas del señor Ángel Rivera (opositor a la conducción gremial) por persecución que habría en Vialidad Provincial aclaramos que existe una nota número 036/18, de fecha 28.9.18, por la que el Fiscal de Estado pide se destine provisoriamente a otra dependencia de Vialidad a los compañeros de Licitación y Compras y de Mesa de Entradas hasta que finalice la investigación que realiza esa Fiscalía, sin que esto implique abrir juicios de responsabilidad de los compañeros y solo obedecería a una medida necesaria para llevar a cabo esta investigación que manifiesta el fiscal en la nota. Además, no hemos recibido reclamos de persecución de ningún compañero vial, motivo por el cual Rivera se equivoca una vez más. No averiguó y no preguntó, por lo tanto no corresponde que hable de persecución”. Palabras más, palabras menos, es lo que informó en forma exclusiva El Esquiú, como no lo hizo ningún otro medio. Esto es, que las autoridades pidieron expresamente una auditoría a la Fiscalía de Estado y entregaron toda la documentación referida a contrataciones, aparte de acceder a los cambios de personal hasta tanto se diluciden los hechos.

RECUERDOS.

Como lo hacemos habitualmente, rememoramos acontecimientos del pasado en este último bloque de los “Apuntes del Secretario”.

Para esta época, hace 25 años, comenzaba a hablarse de la privatización del exBanco de Catamarca, una entidad que fue orgullo provincial y, con una cartera de morosos en la que se incluían prominentes figuras de la sociedad, terminó cerrada.

El anuncio principal lo daba a conocer el exasesor, Aldo César Hugo Nieva, amigo íntimo en aquel momento del exgobernador Arnoldo Castillo.

También la iniciativa era refrendada por Hernán Colombo, el exministro de Economía en aquel momento. La idea de éste último no apuntaba al cierre, pero sí a la recreación de su funcionamiento, orientada especialmente a lograr una entidad de economía mixta, con participación del Estado y de los privados. Digamos que aquellos anuncios iban a ser “el principio del fin”.

Años más tarde, después de las famosas triangulaciones del nostálgico Banco de Catamarca con sus similares Estrader y Feigín, iba a sobrevenir una crisis que terminaría con el cierre que dispuso el gobierno que conducía el actual senador nacional, Oscar Aníbal Castillo.

Quedó entonces lo que se llamó el “Banco residual”, en el cual figuraban los morosos, varios de ellos reconocidos empresarios o figuras del ámbito político. Jamás se les pudo cobrar lo que era de todos los catamarqueños. 


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