Apuntes del Secretario

El cobro del plus médico, por parte de los profesionales de la salud, amenaza con ganar la agenda política de los próximos tiempos dentro de los límites provinciales. Gracias al gremialista del Sindicato de Empleados Municipales (SOEM), Walter Arévalo, se ha vuelto a hablar de algo que estaba tomando características de hecho consumado. Esto es, que nadie objete un cobro arbitrario e ilegal que, sin dudas, perjudica a los sectores más vulnerables de la sociedad. Sabemos que los modos de actuar de Arévalo no son precisamente refinados, pero a veces estas prácticas surten el efecto que no logran metodologías más civilizadas, especialmente cuando la indolencia comienza a transformarse en la respuesta a los ciudadanos que terminan pagando los costos de las omisiones, como evidentemente las hay en esta controversia del plus, un ardid de vergüenza que inventaron los profesionales para defender sus salarios o demoras en los cobros. Deberían saber (los médicos) que estas situaciones hay que reclamarlas sin ingresar en los terrenos del delito económico que significa “cobrar en negro”. Se trata, además, de una injusticia monumental buscar reparaciones a costa de trabajadores que ganan sumas miserables en comparación a sus ingresos.

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A la reacción un tanto destemplada de Arévalo, le siguieron apoyos casis impensados, como el de los responsables de la CGT Regional Catamarca. El primero que saltó a la discusión fue el titular del Centro Empleados de Comercio, Roberto González, quien explicó con lujo de detalles las luchas añosas que llevaron adelante los gremialistas y, en ese marco, cargó frontalmente contra las entidades que agrupan a los médicos, a quienes llamó a realizar controles por su cuenta y orden. Al rato nomás fue su coequiper en la conducción cegetista, Leonardo Burgos, el que se sumó al reclamo, con lo cual es posible que todo el arco sindical avance en bloque para repudiar el plus médico, tanto más execrable en épocas de crisis como les toca vivir a los catamarqueños y a los argentinos en general. Obviamente que la movida va a llegar a las arenas de la política y será el interventor de la OSEP, el doctor Julio Cabur, quien cobre un papel protagónico para solucionar el problema. Tiene en sus manos numerosos mecanismos para restituir el orden, los que van mucho más allá de una ley cuyos efectos podrían ser fácilmente burlados. En cuanto a algunos ataques a los sindicalistas que han sido planteados en los últimos tiempos, hay que decir que si no fuera por ellos, el conjunto de los trabajadores estaría totalmente desguarnecido en un país donde los empresarios “las quieren toda para ellos”. Por supuesto, no vamos a avalar excesos y bravuconadas, pero si las acciones que propendan al bien común.

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Como este secretario es una columna eminentemente política, ahora que terminó, no podemos dejar de referirnos al festival de Poncho, la realización del invierno que llevan adelante las secretarías de Turismo y Cultura. Una vez más resultó un éxito resonante en términos de concurrencia, pero aquí cabe la primera de las disquisiciones. El imán que atrajo a miles y miles de personas al Predio Ferial fue el mega evento que es el Poncho, en cabeza de las artesanías en todas sus formas. Otra cosa, muy diferente, fue la propuesta artística que se lleva a cabo en el salón mayor, la cual dejó mucho que desear y dio lugar a improvisaciones y conflictos que los termina pagando el gobierno provincial, no un par de funcionarios que resolvieron una guerra santa contra los artistas catamarqueños sin medir consecuencias y, mucho menos, sin pensar que su labor específica está directamente relacionada con la política. Los costos de estas equivocaciones dejaron sus marcas. La gran mayoría de los cultores de la música, dentro de las fronteras provinciales, miraron con “cara de pocos amigos” hacia la Casa de Gobierno. No podía ser de otra manera cuando uno de esos funcionarios, mucho antes de la apertura del festival, salió a declarar públicamente que los valores locales no son convocantes. ¿Esta es la forma de incentivarlos o respaldarlos?. No hacen falta respuestas, naturalmente.

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En el balance que realizan los que saben y se dedican a analizar estas temáticas, la primera semana fue un fiasco. Los artistas nacionales, producto de una pésima elección, no convocaron más de 300 personas por noche. En los 4 días de la segunda semana levantó la concurrencia, pero en una sola jornada, en la que actuó el baladista Luciano Pereyra, pudo verse el salón completo. En las otras presentaciones, a los empujones, la asistencia varió del 60 al 80%. Mientras el panorama capitalino, nada menos que en el Poncho, ofrecía este paisaje, el festival “Cuna del Poncho” que llevó adelante el intendente Daniel “Telchi” Ríos en la cabecera departamental de Belén mostraba las instalaciones de Tiro Federal desbordadas por un público que se aguantó el rigor de las temperaturas y, por si fuera poco, pagó una entrada de $200. Las diferencias no fueron producto de la casualidad. Allí, a partir de una selección distinta, si hubo calor festivalero, dejando atrás a una especie de “peña jerarquizada”.

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Este diario, mientras duró el festival artístico, lo apoyó sin retaceos, reservándole los mejores espacios y los titulares de portada. Fue una forma de reemplazar la falta de difusión, una decisión política de “los chicos Face” que aceptamos, pero no compartimos. Más allá de eso, no puede la Secretaría respectiva de dejar de considerar los errores que le hicieron pagar un costo a todo el gobierno. El primero de ellos fue no asumir responsabilidades propias y materializar la designación de los artistas locales mediante una curiosa votación de la gente a través de la red social Facebook. Para peor, en medio del conflicto, fue la propia Secretaria, con una frase de tono desafiante, la encargada de agregar combustible a los fuegos del desánimo: “el que no participe en la plataforma, no sube al escenario”. Olvidó, claramente, que el gobierno que representa no aplica esos tonos de soberbia para solucionar sus problemas. Y cuando se desvanecía la edición 2018 llegó la frutilla del postre, a través de un acto de censura que nos debería llenar de vergüenza a todos los catamarqueños. A los integrantes del Grupo Cara Fea, que renunciaron a participar de la plataforma de la discordia, no los dejaron subir al escenario para aceptar una invitación especial del reconocido Lucio Rojas. Lo más grave fue que, a instancias de un folclorista que hoy revista entre los funcionarios, se amenazó a Rojas de iniciarle acciones judiciales en el supuesto que permitiera que toquen el escenario dos comprovincianos que cometieron el pecado mortal de no participar de la elección por Facebook. ¡Increíble, pero cierto e indiscutible! Lamentamos, frente a tu pedido que no critiquemos al Poncho, no complacerte Sergio Galleguillo.

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El subsecretario de Transporte, Guillermo Matterson, señaló que los posibles recortes de subsidios al transporte, por parte de la Nación, son un tema complejo aunque sólo representen un porcentaje muy pequeño y bien distinto al que se aplica en el AMBA (Area Metropolitana Buenos Aires). Ante nuestras consultas, algunos empresarios dijeron que para mantener las fuentes de trabajo resultan casi imprescindibles, por lo que de ser anulados obligarían a un brusco aumento de los boletos urbanos, o que el gobierno provincial los pueda reemplazar. En fin. Otro tema que amenaza a la tranquilidad social. Veremos qué ocurre con él.

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Ruidos electorales. En las últimas horas, en varios mentideros políticos, volvió a aflorar el rumor que las elecciones provinciales podrían llevarse a cabo en el mes de marzo. Siguiendo esa posibilidad, se añadió que el conjunto del peronismo estaría de acuerdo en el adelantamiento sobre el que la Casa de Gobierno guarda hermético silencio. Como se sabe, quien debe resolver el dilema es la gobernadora, y por ahora tiene tiempo para tomar una decisión de esta naturaleza. Sin embargo, los antecedentes en la materia contradicen esa posibilidad. Durante las elecciones de 2013, 2015 y 2017 que le tocó convocar, Lucía Corpacci dejó de lado el turno de marzo e hizo coincidir las provinciales con las nacionales. Más allá del dato, en el país se agregan incertidumbres políticas que, día a día, pueden ir modificando los criterios. El que no tiene dudas es el intendente de Valle Viejo, Gustavo Roque Jalile, quien aseguró que las elecciones para elegir intendente, concejales y senador provincial en el departamento, independiente de lo que resuelva el gobierno central, se llevarán a cabo en octubre de 2019.

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RECUERDOS.

Como lo hacemos habitualmente, el último bloque de los “Apuntes” lo reservamos para rememorar hechos pasados.

El 25 de julio de 1993 debía realizarse en nuestra provincia la interna justicialista. Se trataba de un hecho trascendente, toda vez que el principal partido de oposición de la época, por decisión del expresidente Carlos Menem, venía intervenido desde el año 1991, hecho que fue posterior a la intervención de la provincia.

En ese marco, uno de los actores de aquella interna fue el empresario Silvestre Zitelli, quien dos días antes de los comicios declaraba a la prensa “Ramón Saadi es el actor principal de la gran alianza peronista”. Zitelli, en aquellos momentos, tenía una línea interna que reunía a importantes dirigentes y militantes de toda la provincia.

También hacía alusión al expresidente Menem. “Es un hombre que ha cambiado la historia del país. El tiempo dirá si para bien o para mal”, señalaba. 
 

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