Apuntes del Secretario

El gobierno de Catamarca, durante la jornada del martes, recibió un respaldo tácito de la administración nacional. Fue por el acuerdo que firmaron la provincia, en la persona de la doctora Lucía Corpacci, con Fabricaciones Militares por la explotación -hasta septiembre de 2025- del yacimiento de rodocrosita de Minas Capillitas (Andalgalá). La ejecución, como se informó, correrá por cuenta de Catamarca Minera y Energética (CAMYEN), la empresa que conduce Daniel Issi y que vino realizando trabajos en la mina para mejorar su performance y producción. Más allá del acto protocolar, llevado a cabo en dependencias del ministerio de Defensa, el convenio que refrendaron la gobernadora y el titular de Fabricaciones, Luis Riva, pone punto final a un conflicto de partes que emergió a principios de 2016, apenas asumido el gobierno de Mauricio Macri. Como se recordará, el entonces interventor del organismo nacional, Héctor Lostri, estableció una denuncia judicial contra la addenda al contrato que había firmado la nombrada Lucía Corpacci con el exministro de Defensa de la gestión kirchnerista y actual jefe del bloque de diputados nacionales de ese sector, Agustín Rossi.

Aquella denuncia de Lostri, festejada como un logro propio por la oposición local, derivó en largas controversias. Se habló de flagrantes irregularidades, comercialización irregular del mineral, pago inadecuado del canon a Fabricaciones Militares, etc. En fin, de una maniobra asociada a la corrupción. Todo eso ha caído por la falsedad intrínseca de la denuncia y hoy se acabó la serenata política de los miembros de la alianza local Cambiemos, obligados a meter “violín en bolsa” en el mayor de los silencios. Desde este medio, con notas y antecedentes de distinta naturaleza, en su momento, buscamos aclarar que aquella adenda Corpacci-Rossi no tenía relación alguna con urgencias por extender la explotación hasta 2025. Es que el contrato se había firmado en septiembre de 2015, es decir antes de las elecciones nacionales de octubre y, mucho antes, del balotaje Scioli-Macri (22-11-2015). ¿Qué miedo podía existir si, complementariamente, todavía el kirchnerismo asomaba en todas las encuestas como potencial ganador de aquellas elecciones? Después del triunfo de Macri y de la puesta en duda de la addenda, especialmente desde el radicalismo lugareño, se dijeron barbaridades y se expresó respaldo absoluto para el interventor Lostri, un personaje que tenía sobre sus espaldas no menos de cinco denuncias por su paso por la función pública. No solo eso. En otra puesta en escena, varios diputados locales fueron a Buenos Aires a extender “pruebas” ante el exministro de Defensa, el riojano Julio Martínez. Pero como todas las mentiras a la larga caen, vengan de donde vengan, el propio ministerio comprobó la falsedad y procedió a ratificar lo actuado por Catamarca en relación a Minas Capillitas.

Pasó el Poncho 2018, pero quedan las secuelas, nada halagüeñas para el gobierno provincial. Todas ellas han tenido una gran viralización en las redes sociales, al punto de convertirse en récord de lectura y de críticas contra lo actuado por la Secretaría de Cultura, motorizadora de la propuesta artística y del malestar de los cultores locales que, en número significativo, han expresado su disgusto, sea en la calle, en la mesa de un bar o, como lo dijimos, a través de las redes. Definitivamente, el curioso método de elegir los artistas locales por una votación a realizarse a través de Facebook, fue un fracaso estruendoso, sobre el que caben responsabilidades concretas de los jóvenes, y evidentemente inexpertos, funcionarios. Desde un primer momento hubo objeciones y, por una indisimulada soberbia, la única respuesta fue “el que no participe en la plataforma, no sube al escenario”. En paralelo, se organizó una cartelera que tuvo poco menos que concurrencia cero en los primeros días del festival, ubicando a los artistas nacionales más taquilleros para la segunda semana. Hasta eso, como era de esperar, llovieron las críticas. Muchas de ellas razonables y otras, también hay que decirlo, cargadas de mala intención.

Cuando el domingo a la noche terminó el festival, jornada para la cual se regalaron entradas a diestra y siniestra para atraer público, pocos imaginaban que los denuestos mayores estaban por venir. Los integrantes del promisorio grupo “Carafea”, que habían sido los primeros en renegar de la selección por Facebook y por ello renunciaron a participar, denunciaron a viva voz que fueron censurados por los funcionarios de Cultura al no permitirles, en esa última noche, subir al escenario para aceptar la invitación que les había hecho el consagrado artista nacional Lucio “El Indio” Rojas de cantar juntos. En este culebrón, conforme a lo denunciado por los censurados, intervino el director Alico Espilocín y su sobrina secretaria de Cultura, Jimena Moreno, para impedir el pequeño show. Sin embargo, Moreno desmintió que haya ocurrido tal cosa, pero a las 24 horas la funcionaria es desmentida, lo cual agrega gravedad por su condición de tal. Fue el propio “Indio” Rojas quien confirmó que su idea fue añadir al espectáculo la presencia de los “cara fea” catamarqueños. Todo muy lamentable y, como lo dijimos antes, con consecuencias políticas para el gobierno. El Frente Cívico, bien gracias.

También la Secretaría de Turismo tuvo lo suyo. Para la Cámara respectiva, en la persona de su presidenta, Claudia Moreno, las cifras de asistencia al Poncho no se compadecen con la realidad. De acuerdo a lo que se informó, más de 500.000 personas pasaron por el Predio Ferial mientras duró la fiesta, lo que para agencieros fue una gran exageración. Parten de la base que el Valle Central cuenta con una capacidad hotelera de unas 4.000 camas y que los registros de ocupación alcanzaron el 80%. Son datos y números, desde los cuales la denunciada asistencia al Poncho parece desmesurada. Más allá de eso, la misma Cámara pide involucrarse en las próximas ediciones del Poncho, lo cual nos parece loable desde todo punto de vista. También el festival artístico, por los problemas que genera año a año, podría revisarse y considerar si, mediante una ley de la Legislatura, no es conveniente su privatización.

A diferencia del capitalino,  solamente hubo ponderaciones para el poncho belicho que organizó el intendente Daniel “Telchi” Ríos. Las cuatro lunas festivaleras se vieron desbordadas de público. El frío intenso y el hecho de hacerse al aire libre en una cancha de fútbol, no fueron óbice para alcanzar una concurrencia que superó todas las expectativas y que creció con relación al año anterior, aun con una entrada más cara que en la Capital. También la venta de artesanías y productos comerciales habrían alcanzado cifras muy importantes, motivación especial para continuar en el mismo derrotero y darle identidad a un festival que, como otros que se llevan a cabo en el interior, han sido coronados por el éxito.

Finalizó ayer el desfile de expositores en la Cámara de Senadores de la Nación sobre la ley que propicia la despenalización del aborto. Quien tuvo una destacada participación fue Dalmacio Mera. No solamente discrepó con las consideraciones del ministro de Salud de la Nación, sino que adelantó sus propios reparos respecto a las consideraciones que se debatieron en la Cámara de Diputados, lo cual asegura que su voto no será favorable a la despenalización. Cuando más, propondrá una revisión. Si tenemos en cuenta que el senador Oscar Castillo adelantó su voto a favor, la única de los catamarqueños que no ha adelantado opinión es Inés Blas de Zamora (FPV), lo cual resulta de superlativa importancia teniendo en cuenta la paridad de criterios que existe entre quienes deben votar el venidero 8 de agosto por la legalización o no legalización. Por cierto, esa votación se perfila como el hecho político de mayor trascendencia de los próximos días. Y, tal vez, del año.

Seguramente todos recuerdan la noble tarea que cumplieron los bomberos de Andalgalá cuando un helicóptero que transportaba funcionarios nacionales del equipo presidencial tuvo que aterrizar de emergencia en las alturas de Aconquija. Allí pasaron la noche y hubo generalizadas preocupaciones por su estado de salud, las cuales desaparecieron por el rescate que llevaron a cabo estos servidores del prójimo. Por ello, el mismísimo presidente Macri agradeció su accionar, los invitó a compartir un asado a Olivos y hasta les prometió envíos dinerarios, en la persona de Miguel Tapia, para reforzar los equipos y favorecer el funcionamiento. Esa tarea se la encomendó a uno de sus directos colaboradores, el cual no habría cumplido con la palabra empeñado. Sea como sea, por lares andalgalenses, los bomberos no pierden las esperanzas de recibir la ayuda en la cual, lo reiteramos, está comprometida la palabra del ingeniero Macri.

 

RECUERDOS.

Como lo hacemos habitualmente, el último bloque de los “Apuntes” lo reservamos para rememorar hechos pasados.

El 26 de julio de 1993, entre los medios de comunicación locales, se producía un hecho resonante. Cerraba el Canal 3 de Catamarca, que dependía del 7 de Santiago del Estero, cuyo dueño era el empresario Néstor Ick.

A partir de ese momento, la televisión perdió presencia en Catamarca y sus trabajadores terminaron trabajando en diferentes medios. La mayoría de ellos en el Estado. La decisión, cabe destacarlo, fue totalmente sorpresiva.

Los propietarios, utilizando dos camionetas, en un rápido operativo, se llevaron todos los equipos.

Con el paso de los años, Ick se convirtió en el empresario más poderoso de la vecina provincia, donde aparte del control mayor de los seguros y del juego, es el dueño del espacio televisivo, radios y el diario El Liberal, el más que centenario matutino que adquirió a la familia Castiglione.

 

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