Puños de gloria

Si hay una disciplina que se destaca y sobresale en la historia del deporte catamarqueño, es indiscutiblemente el boxeo.

Con Hugo Rafael Soto como abanderado, el pugilismo provincial luce un historial de hazañas sin paralelo con otras especialidades, precisamente porque acumula una galería de campeones que supieron ir más allá de las derrotas dignas y conquistaron resonantes triunfos.

Desde Oscar “Cachín” Díaz en los años 60 hasta Miguel “La Joya” Barrionuevo en la actualidad, se coronaron en el ring Luis Armando Soto, Sergio Oscar Arréguez, Miguel Fabián Arévalo, Fabio Daniel Oliva, Mariano Abel Robledo,  Carlos Chumbita, Lucas Báez... y la nómina seguirá creciendo a juzgar por los valores juveniles y amateur que están dando sus primeros pasos.

Es admirable todo lo que el boxeo de Catamarca ha conseguido y, asombrosamente desproporcionado, si se contempla el escaso y nulo respaldo que recibió históricamente.

Precariamente preparados en gimnasios rudimentarios, impulsados a fuerza de hambre y talento, son muchos los catamarqueños que lograron abrirse paso y destacarse a nivel nacional e internacional en las últimas décadas.

La actual gestión de Deportes comenzó a valorar y a acompañar al boxeo institucionalmente, con buenos resultados, pero será importante que esa política se sostenga en el tiempo, porque esta práctica cumple además un rol social vital, toda vez que ayuda a sacar chicos de las calles para mostrarles un camino de vida sana, entrenamiento, valores y respeto.

En este Día del Boxeador, que recuerda la heroica y controvertida caída de Luis Firpo ante Jack Dempsey, vaya el reconocimiento a los púgiles de Catamarca, que tantas veces desataron festejos en un pueblo poco acostumbrado a los grandes éxitos deportivos.
 

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