Desde la bancada periodística

Lo que dejarán los cuadernos de Centeno

sábado, 15 de septiembre de 2018 00:08
sábado, 15 de septiembre de 2018 00:08

Cuando ha pasado más de un mes de la aparición de los “cuadernos de Centeno”, por encima de proclamas mediáticas e intereses políticos, son varias las cosas que van quedando en claro.

No importa ya que falten los escritos originales del chofer que, mientras cumplía su trabajo, registraba las andanzas de su jefe funcionario, un tal Baratta. Ni siquiera los nombres de uno y otro tienen gran identidad en una causa judicial donde se mezclan no solo las miserias de la política. También el propio ser argentino, en tanto sujeto de una escala de valores que lo ubica, cómodamente, a la retaguardia.

Lo que importa, y mucho, es saber que quedará de estos cuadernos una vez que se termine la investigación judicial y se establezcan las responsabilidades penales e institucionales de decenas y decenas de involucrados (hasta ahora son 52) en un delito de corrupción que, abogamos por ello, dejará marcas para el futuro. Es que no se puede salir del lodazal con zapatos blancos, moñito de colores y traje fosforescente.
Algunas conclusiones comienzan a aparecer en el horizonte.

 

El financiamiento de la política

La investigación de las coimas que los empresarios pagaban a altos funcionarios de los gobiernos kirchneristas (Néstor y Cristina), claramente, pone al descubierto la trama de financiación de los partidos políticos.

En primer lugar, sin margen de duda, hay que decir que los hechos existieron y las metodologías no eran desconocidas. Simplemente fueron perfeccionándose con el paso del tiempo. No se denunciaban, según el decir popular, porque las coimas no se podían probar o no dejaban rastros. Ahora, al parecer, ese aserto se ha venido abajo.

Los que ponían la plata, obviamente, cobraban con regulaciones, licitaciones y sobreprecios. Es más. Conforme surge de los expedientes que ventilan los medios de comunicación, en la mayoría de los casos, primero cobraban y después depositaban en lugares secretos y en horarios de quietud ciudadana, tal como lo registran los famosos cuadernos.

Si los hechos existieron y eran conocidos por los círculos del poder, surge nítida una segunda conclusión, inapelable como la primera. No fue el gobierno kirchnerista el primero que la puso en práctica. La cosa viene de mucho antes porque, sin que haya desmentidas, la llamada “patria contratista” está asociada a la corrupción, a las ventajas y al camino más expedito para hacerse rico en el menor tiempo posible.

El costo que tiene que pagar el kirchnerismo, a diferencia de quienes lo precedieron, es por haber sido el primer gobierno en ser investigado a fondo. Si el Poder Judicial hubiera tomado la misma decisión sobre otras administraciones y la prensa seguido los acontecimientos con la misma fuerza de este tiempo, las proporciones del escándalo serían similares, en más o en menos.

 

La escala de las coimas

Tras el desfile de imputados por los tribunales federales, sus declaraciones aludieron a aportes –forzados o voluntarios- a la política y coimas. 

Se trata, en ambos casos, de delitos que castiga el Código Penal. Y la justificación del “aporte” no alivia responsabilidades. También es una coima con un apelativo más refinado.

Los nombres de poderosos hombres de negocios, algunos de ellos representantes de conglomerados multinacionales, y de figuras rutilantes de la política, no deja de lado a los intermediarios de rangos distintos que también cobraban, “en efectivo y al contado”, parte del botín que salía de la caja del Estado mediante sobreprecios a la obra pública, a la sazón la fuente inagotable de la corrupción. 

Sin ella, tienen razón algunos pensadores, los mercaderes de todo nivel tendrían que buscar otros mecanismos para hacerse del dinero fácil y mal habido.

 

Empresarios al paredón

A propósito de la “patria contratista”. Sus miembros, directa o indirectamente, han quedado sumergidos en el escándalo del que no podrán salir. Si es que no terminan en la cárcel, por lo menos no seguirán robando los dineros públicos con la impunidad que tuvieron por más de 40 años.

Esto último, es preocupación seria del gobierno nacional, en cabeza de Mauricio Macri. Según el periodista y escritor Jorge Asís, entre los 52 imputados por la dupla Bonadío-Stornelli, hay más amigos que enemigos del actual presidente. Esto no puede ser de otra manera porque su familia formó parte de aquella “patria contratista” que tanto creció y enriqueció.

El problema, sin embargo, va más allá. Cuando todos queden imputados, serán varias las empresas vedadas por ley para volver a cotizar. Esto solo ya es aflicción de todo el gobierno.

En cuanto a la mecánica corrupta de los empresarios, del mismo expediente y de las declaraciones que se conocen, se infiere –conforme lo asegura el diario La Nación- que las contratistas “se reunían en los lugares establecidos y determinaban el ganador de la licitación en función de su interés por la obra y del volumen de trabajo que tenían”.

Allí nomás aparece el delito. Es decir la coima. No la pueden admitir (los empresarios) porque, en tal caso, no serían víctimas de los políticos, sino sus cómplices.

 

El futuro de los arrepentidos

Si bien es cierto que numerosos hombres de empresa aceptaron colaborar con la justicia y, en calidad de arrepentidos, recuperaron la libertad, también es cierto que están imputados por las coimas y por ello deberán responder, ahora o en el futuro.

Así las cosas, como lo dijimos líneas arriba, comenzará una nueva historia. Ya no serán solamente los políticos los salpicados por la corrupción. En igual o mayor medida quedarán los que en realidad promovieron siempre los latrocinios y todas las veces salieron bien librados. Nos referimos, obviamente, a quienes pagaron las coimas, tan culpables como quienes las recibieron.
Para peor, la condición de arrepentidos les puede llevar a un problema complementario. De acuerdo a la ley, tienen que probar que sus dichos son ajustados a la verdad. Caso contrario quedarían incursos en un doble delito.

Si la aparición de los cuadernos fue un bombazo mediático, posiblemente los que prendieron la mecha no imaginaron nunca derivaciones que, más allá del kirchnerismo y de la expresidente, mantienen en vilo al poder económico de la Argentina. En ese sentido, algunos medios de comunicación, han bajado los tonos y tratarían de escapar de un escándalo que ya no tiene vuelta atrás.

Este es el lado positivo de una situación de enorme trascendencia pública. Se ha descubierto de dónde nace y cómo se despliega la corrupción en el país. En resumen, habrá un antes y un después de los cuadernos.

 

El Esquiú.com
 

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Comentarios

15/09/2018 | 19:20
#1
Todos sabíamos, y sabemos, quienes son los que se han llenado de dinero negro en nuestra provincia, basta con mirar fotos de inauguraciones en los diarios, pero parece que nadie quiere que se investigue nada, porque los que ganan son los que gobiernan y sus amigos !!!

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